Escritos y noticias de Lidia Falcón O'Neill http://lidiafalcon.nireblog.com Sun, 05 Oct 2008 09:40:09 -0600 Escritos y noticias de Lidia Falcón O'Neill http://nireblog.com/imagenes/logo.png http://lidiafalcon.nireblog.com http://nireblog.com «En la actualidad, el ideal feminista se está rebajando» http://lidiafalcon.nireblog.com/post/2008/09/24/en-la-actualidad-el-ideal-feminista-se-esta-rebajando http://lidiafalcon.nireblog.com/post/2008/09/24/en-la-actualidad-el-ideal-feminista-se-esta-rebajando «Estamos en barbecho y, como sigamos así, retrocederemos», afirma Lidia Falcón en el curso dedicado a Simone de Beauvoir

elcomerciodigital.com
24 Sep 2008
Por C. B. | AVILÉS

Lidia Falcón, ayer antes de su conferencia. / MARIETASu discurso es descarnado, directo, radical. Lidia Falcón permanece fiel a los principios que la han convertido en uno de los principales referentes del feminismo en España, de un feminismo con mayúsculas, revolucionario y crítico. Habla con la pasión de toda una vida dedicada a la lucha por la conquista de los derechos de las mujeres, en la que, asegura, «me he dejado trozos de piel; no nos han regalado nada». Por eso, sus palabras destilan decepción por la escasa ambición del panorama actual. «Se está rebajando el ideal feminista, cuyo propósito es cambiar el mundo».

Abogada, escritora y fundadora del Partido Feminista, Lidia Falcón participó ayer en el curso dedicado a Simone de Beauvoir en el Centro de Servicios Universitarios. La autora de 'El segundo sexo' no se libró de su crítica. «La única novedad que tenía ese libro era cuando decía que 'la mujer no nace, sino que se hace', frase con la que estoy en profundo desacuerdo», afirmó antes de reivindicar la memoria de feministas españolas como Concepción Arenal o Margarita Nelken.

Falcón dedicó su ponencia a los nuevos mitos del feminismo, muy alejados del feminismo político y militante que ella defiende. En su opinión, la lucha feminista se está concentrando en debates secundarios (como los cambios en el lenguaje o la tendencia por el multiculturalismo «que lleva a defender en ocasiones a culturas abiertamente machistas») en vez de concentrarse en las transformación integral que defiende su partido.

La abogada se mostró especialmente crítica con la Ley contra la Violencia de Género. «Hace dos años publicamos un estudio ('Hacer los derechos realidad', junto a Olga Campos) en el que señalábamos todos los defectos de la ley, pero éstos siguen ahí», afirmó. En su opinión, el gobierno centra el debate en «cuestiones que no cuestan dinero, como la laicidad, el aborto o el matrimonio homosexual, y se olvida de invertir en la reforma de la Justicia, la Educación, la Sanidad o las infraestructuras». «Los dos grandes partidos se pierden en discusiones y la ciudadanía tiene que entretenerse con 'Gran Hermano'», afirmó.

El panorama, según Falcón, es pesimista. «No se está avanzando por ningún camino, estamos en barbecho y, como sigamos así, retrocederemos», afirmó en alusión a la «ofensiva» contra las clínicas abortivas y al proyecto de reforma del Código Civil catalán que incluirá las reivindicaciones de las asociaciones de padres separados, formadas, comentó, «en su mayoría por maltratadores». En contra de las conquistas reivindicadas por el movimiento feminista, Falcón aseguró que «los planteamientos que defendimos en los setenta, como el aborto libre, la Educación o la creación de una red de asistencia social, todavía no se han cumplido».

Escéptica con la comisión de estudio de la reforma de la Ley del Aborto, Falcón acusó a las mujeres socialistas de «plegarse» ante sus compañeros respecto a las listas paritarias, contra las cuales se pronunció. «Fue una batalla que perdimos», concluyó.

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Wed, 24 Sep 2008 17:21:24 -0600
La dependencia de las maltratadas http://lidiafalcon.nireblog.com/post/2008/09/07/la-dependencia-de-las-maltratadas http://lidiafalcon.nireblog.com/post/2008/09/07/la-dependencia-de-las-maltratadas elPeriódico.com
6 Sep 2008
Por Lidia Falcón

La dramática situación en que se halla el buen ciudadano Jesús Neira por defender a una mujer del maltrato de su pareja ha dado lugar a multitud de comentarios sobre la dependencia de su verdugo que padece la mujer maltratada, que en este caso no ha agradecido el noble gesto de su defensor y que se niega a denunciar a su maltratador.

Esta conducta podría compararse con la de los que padecen el síndrome de Estocolmo, pero a quienes lo sufren se les trata con una comprensión que siempre se echa de menos con las mujeres maltratadas, aunque haya que aplicarles un atenuante muy cualificado, como es la relación afectiva y sexual que mantienen con el maltratador, una circunstancia que no se produce en las víctimas de tortura.

Lo que nunca explican los comentaristas y expertos en el tema es que el maltratador en el primer momento es un seductor. Se dirige a la que será su víctima mostrándose enormemente obsequioso y amable, colaborador, generoso, solidario. Cuando la ha enamorado --muchas veces ella ni siquiera sentía atracción antes por él-- y comienzan a vivir juntos, empieza la tarea de esclavizarla. El control de su vida, los ataques de celos --que ella interpreta al principio como amor--, la exigencia de que obedezca todas sus órdenes, la separación primero de sus amigas y después de su familia. Cuando ya se encuentra aislada se inicia el maltrato psicológico: las manifestaciones de desprecio, las críticas continuas, los insultos... y cuando ya ha perdido la confianza en sí misma, comienzan los golpes. El resto pueden imaginarlo fácilmente.

Escucho a menudo, incluso de mujeres, los comentarios despectivos respecto a la conducta de las víctimas. Ellos no comprenden cómo aguantan semejante situación, y ellas jamás lo soportarían, y dicen que hace falta estar mal de la cabeza o deben de ser masoquistas. Ninguno, y de momento tampoco ninguna, de quienes hablan así ha vivido una situación semejante. Parecen creer que las víctimas se entregan encantadas a una relación que comenzó a bofetadas el primer día que conocieron a su verdugo, lo que significa que desconocen totalmente el problema. Y ya no me refiero a las que son hijas de un padre maltratador, que padecen todos los condicionamientos para reproducir la conducta de su madre. Las secuencias han sido generosamente mostradas en el cine y la televisión, pero no se recuerdan.

Pero es que además de la dependencia afectiva, de la que todo el mundo habla, existen otras tres dependencias a las que nadie se refiere. La primera es la dependencia del miedo. Cuando la víctima comienza a comprender que debe huir de la esclavitud a la que está sometida, su torturador la ha convencido muy eficazmente de que no se lo permitirá, la perseguirá allí donde se encuentre, también a sus padres y a sus amigos, y, en último término, la matará. Amenazas realmente muy creíbles, tanto por su conducta anterior como porque así lo confirman las cifras cotidianas de asesinadas.

La segunda dependencia es la económica. En una mayoría de casos la mujer no dispone de medios para independizarse, mucho menos si tiene niños pequeños. ¿Cómo huir de aquella casa que paga su tirano, adónde ir, cómo sufragar su vida y la de sus hijos? Si tiene trabajo deberá dejarlo para huir lejos, sacar a los niños del colegio, perder las amistades, alejarse de sus familiares, quizá cambiar de ciudad, de comunidad incluso, si el perseguidor es tenaz. ¿Cuántas podrán hacerlo? ¿Cuántas creerán que el peligro es tan grave que vale la pena sufrir tales penalidades y cambios?

La tercera dependencia es la familiar. No todas las familias --padres, madres, hermanos-- están dispuestas a comprender a la hija o hermana, a apoyarla en su decisión de abandonar al marido, a pagarle el abogado, a acogerla en sus domicilios, acompañada de los pequeños, mientras el padre y marido --su dueño legítimo-- les llama continuamente, va a esperarles a la puerta de su casa, les arma broncas en el trabajo. No todas las familias tienen recursos económicos, o no quieren gastarlos en mantener a su hija, hermana, nietos, sobrinos, comprarles ropa y pagar el colegio, mientras se dirimen interminablemente los procesos judiciales que correspondan.

Es mucho más cómodo y barato convencer a la hija o a la hermana que se encuentra en tal situación de que aguante, que algo bueno tendrá él cuando se enamoró. Esto lo dicen hasta las psicólogas que hacen los informes oficiales para el juzgado.

Y aún hay una cuarta y definitiva dependencia: la judicial. Si la víctima, que ha de ser una heroína, se decide finalmente a presentar la denuncia, comenzará para ella el último e interminable suplicio. La falta de pruebas, la negativa de los testigos a implicarse, la deficiente defensa, la indiferencia --cuando no la ausencia-- del fiscal, la impaciencia y la ideología del juzgador, terminarán la mayoría de las veces con la absolución del maltratador, o condenándolo a una pena absolutamente inoperante que no cumplirá.

En cuanto a la eficacia de las órdenes de alejamiento o de protección --hay 12 policías para proteger a varios miles de mujeres--, ya la conocemos, sobre todo la última víctima desgraciada de Tenerife que confió en ella.

¿Y todavía les exigimos a las víctimas que denuncien?

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Sun, 07 Sep 2008 01:46:29 -0600
"Nos hablan de las víctimas de ETA, pero sólo en diez años 800 mujeres han sido asesinadas" http://lidiafalcon.nireblog.com/post/2008/08/18/nos-hablan-de-las-victimas-de-eta-pero-solo-en-diez-anos-800-mujeres-han-sido-asesinadas http://lidiafalcon.nireblog.com/post/2008/08/18/nos-hablan-de-las-victimas-de-eta-pero-solo-en-diez-anos-800-mujeres-han-sido-asesinadas Habrá quienes desde el punto de vista feminista glosen a Lidia Falcón como un tótem, pero en ella no he encontrado ni un sólo tic de heroína envalentonada ni 'machacamachitos', sino más bien un espíritu nada acomodaticio, una fuerza femenina no domesticada con el poder

DEIA.com
25 Nov 2007
Por Nekane Lauzirika/Bilbao

Me quedo de ella con su fuerza al servicio de la causa justa y razonada de que la igualdad de oportunidades hombre-mujer aún es un camino con mucho trecho por recorrer. El camino que debiera comenzar por la desaparición de lo más apremiante y sangrante, cual es la violencia machista, pero que ha de tener continuidad en el campo profesional, en los sueldos, en la corresponsabilidad de los hijos e hijas, en la casa.

En el recuerdo social que hoy, Día Internacional contra la violencia hacia las mujeres, mayoritariamente, podríamos lamentar -y nada más eso- que oficialmente la cifra de víctimas sea de 74 mujeres, más que todo el año pasado, o citar las 93.000 denuncias por maltrato o congratularnos por las 50.000 sentencias condenatorias por sevicias de género... Pero las cifras son frías y nosotros lo vemos muy desde el olvido de algo que escuece, personal, familiar y socialmente, según el caso.

A Lidia Falcón también le solivianta todo eso, más aún porque lo ve como la punta de un iceberg profundo y aún demasiado compacto como para fundirse del todo de un día para otro.

En 10 meses tenemos sobre la mesa más mujeres muertas que en todo el año 2006. Ley de Igualdad, apoyo policial... ¿Por qué sigue creciendo el número de víctimas?

A medida que las mujeres han ido avanzando y tomando protagonismo de sus propias vidas el patriarcado reacciona. Ve el avance de las mujeres como un peligro, teme perder sus privilegios y así silenciando y desfigurando las luchas de las mujeres, las elimina de la historia. El sistema propicia la violencia machista. Que nadie piense que la transición a la democracia ha concluido. Además de tener una monarquía como la que hay, la transición la tenemos en esta violencia y por ella debemos batallar. Ahora que ellas han conquistado algunas cotas de libertad, casi nada de igualdad y ninguna fraternidad, las matan. La mayoría de los asesinatos se producen cuando las mujeres se separan. Los hombres no quieren que se liberen. Hace años permanecían con ellos, como exclavas, morían por enfermedad pero no se movían. Hoy en día, las mujeres saben que tienen la posibilidad de pedir el divorcio, de vivir -bien o mal- pero de otra manera y lo intentan. Y su enemigo se echa encima. El último recurso del que quiere dominar es la violencia.

¿Se ven las cifras de muertas/maltratadas como datos anuales sin conexión?

Me parece indignante que a la hora de contabilizar los casos de violencia machista se ponga cada año el contador a cero. No tiene sentido que empecemos siempre contando la número 1 del año tal. Cuando nos hablan de las víctimas de ETA no cesan de repetirnos que son 800 en los últimos 50 años. En cambio, las mujeres son 60 ó 70 a lo largo de 2007. La realidad es que nosotras llevamos, solamente en diez años, más de ochocientas asesinadas. Esto no se dice. La violencia contra las mujeres es una sangría que no cesa.

¿Se hace lo suficiente? ¿Cómo atajar esta situación?

Los grupos feministas trabajamos en soledad en la denuncia y la protesta de las condiciones actuales. La Ley de Violencia ni es suficiente ni se cumple. No es suficiente porque sólo protege a la mujer que está ligada sentimentalmente al agresor por matrimonio o por una relación de afectividad muy constante. Ha habido sentencias en el Supremo por las cuales una amante del agresor no era protegida. Tampoco lo tienen la madre, la hermana, una vecina, la prostituta. Además las órdenes no se aplican. Según el Observatorio de Violencia Doméstica, el 55% de las denuncias por maltrato se archivan y de ellas solamente el 70% acaban en condenas que pueden ir desde los 60 euros a dos años de cárcel en caso más grave.

La mayoría de las maltratadores siguen sin pisar la cárcel.

Efectivamente, van muy pocos. Habría que endurecer las penas. Y los jueces tendrían que actuar. Hace unos días un fiscal estaba interrogando a una víctima como si fuera la culpable y luego, sin recato alguno, dijo: "Estoy harto de tener aquí denuncias falsas que luego la mujer retira al poco tiempo". Esta situación, que yo la vivo en los juzgados, es el pan nuestro de cada día. Persisten todavía los tópicos como también hay mujeres que maltratan a los hombres, algunas denuncian falsas agresiones para sacar dinero de estas denuncias...

A las jóvenes en los trabajos se les sigue preguntando si tienen novios, están casadas o van a tener hijos.

Se les pregunta sobre eso y cosas peores. Hay fábricas, en muchos países, donde a las mujeres les hacen test para saber si están embarazadas. En la Conferencia de Beijing se denunció esta situación llevada a cabo en países menos desarrollados por multinacionales instaladas entre nosotros. El problema es que los Gobiernos cargan sobre las empresas los permisos por maternidad/paternidad, las jornadas partidas... No les cobran impuestos para montar una red social que posibilite la conciliación de la vida laboral-familiar. Ante estas imposiciones, las empresas reaccionan como lo hace el capital: en defensa de sus intereses. No queriendo a ninguna mujer embarazada, ni que esté casada, ni estéril, ni lesbiana. No queremos mujeres.

Y las mujeres cuando llegan a puestos importantes. ¿Cómo actúan?

Las pocas mujeres que llegan a los puestos de responsabilidad lo han conseguido tras una batalla terrible donde los hombres les han enseñado a luchar como caimanes porque es lo que hacen ellos. Cuando ellas llegan, sabiéndose amenazadas por todos los enemigos que tienen, no pueden consentir ninguna competidora. Si ayudaran a otras mujeres sería la propia empresa la que se lo cortaría. Lo saben ellas, las empresas y los hombres.

"Es indignante que se ponga el contador a cero cada año cuando se trata de violencia contra las mujeres"

"Antes las maltratadas vivían como esclavas, ahora se van; ellos las matan porque no aceptan su liberación"

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Mon, 18 Aug 2008 00:28:49 -0600
"El terror del qué dirán sigue vigente en la calle" http://lidiafalcon.nireblog.com/post/2008/08/06/el-terror-del-qua-diran-sigue-vigente-en-la-calle http://lidiafalcon.nireblog.com/post/2008/08/06/el-terror-del-qua-diran-sigue-vigente-en-la-calle Conserva la misma rebeldía que heredó en sus genes, un aire que le lleva a hablar de manera huracanada, vehemente. Con franca sinceridad y un punto de nostalgia, revisa los dos amores de su vida: el feminismo y el comunismo por los que ha luchado toda su vida

Lidia Falcón - Foto de Zigor Alkorta

DEIA.com
22 Abril 2007
Por Jon Mujika/Bilbao

Hija de un líder comunista -César Falcón- y nieta de anarquistas, antecesores fusilados, por sus manos pasaron los ladrillos de la fundación del Partido Feminista de España y los grilletes de la cárcel, debido a su febril actividad antifranquista. De aquella mujer rebelde que renegó de la falda hasta el tobillo y la pata quebrada, aún queda mucho. El paso del tiempo apenas le ha robado vigencia.

A los 16 años era madre casada y a los 20 años se puso a estudiar tres carreras...¿La vida al revés?

Es verdad, hice lo contrario. Pero en aquellos días no había más futuro ni más presente para una mujer que casarse y tener hijos. Yo lo hice buscando salir de casa y vivir una vida adulta que no podía.

¡Fuga fracasada!

Me casé embarazada. Yo follé cuando estaba prohibido hacerlo con 16 años. Si hubiese sido convencional, hubiese paseado con mi novio del brazo y hubiese esperado, como cualquier otra. Pero estaba enamorada hasta las cachas. Hoy no hubiese vivido aquel drama de la clandestinidad del amor. Para mí aquello era una tentación terrible.

Un cuento demasiado clásico, siendo tan revolucionaria...

Era tonta porque a esa edad sólo se puede ser eso, pero una tonta rebelde. No podía soportar el ambiente cerrado y opresor al que estábamos condenadas las chicas. El terror máximo era el qué diran los vecinos. Ese miedo a la opinión del otro sigue vigente, con algunos matices.

El activismo le despertó en la Universidad...

¡Qué va! Mi activismo es algo genético y aprendido, lo heredé de mi familia y desde que abrí un ojo vi en primera persona la represión. Desde pequeña tuve ese acervo cultural y político. La universidad de la época apenas me dio nada. Era una universidad fascista. Trabajaba por el día y estudiaba por la noche. Fue la parte de mi vida más dura y en la que tomé mayor conciencia aún...

¿Quién mató aquel feminismo?

Nada ni nadie. Sigue activo.

Hay quien acusa al dinero y a la sociedad del bienestar...

Pongamos que se ha amoldado a los tiempos de hoy y se ha hecho más moderado porque hemos conseguido mucho. Hubo avances espectaculares en muy pocos años, pero partíamos de la situación más desigual de toda Europa. Todo eso supuso una larga lucha y quizás hoy haya menos activismo. Hay un relajarse del movimiento pero la igualdad legal no se ha aplicado en la calle. Si la violencia de género ha desaparecido, qué venga Dios y lo vea.

Hoy se maltrata igual que ayer...

No había tantos asesinatos de mujeres; era una violencia más sistemática, más aceptada socialmente. El marido pegaba a la mujer y algunos jueces llegaban a decir que dos no discuten si uno no quiere.

¿Cree que la aparición de estos casos en los medios provocan un efecto dominó?

De eso nada. Si nos aparean y nos violan y nadie se entera, apaga y vámonos. Los medios han hecho mucho por esta causa.

¿Cómo contempla al comunismo de hoy en día con respecto al que vivió?

En España está, si no muerto, sí adocenado. El capitalismo ganó la mano con un póquer consumista increíble: la gente compra con aparente necesidad una serie de tonterías inútiles y se cree la utopía del estado del bienestar.

¿Qué enemigo le mató?

De dentro y de fuera. Carrillo, por el deseo de ser ministro, hizo mucho daño. Nos vendió a una bandera, un himno y una monarquía que no eran los nuestros.

¿No se vive mejor?

¿Quién; los inmigrantes, los que viven de una hipócrita Ley de Dependencia? Parte de este progreso es falsa ilusión.

LA PROTAGONISTA

EFECTOS PERSONALES

· Edad. 71 años

· Lugar de nacimiento. Madrid.

· Familia. Se casó con 16 años y a los 20 estaba divorciada y con dos hijos.

· Carrera profesional. Fue fundadora del Partido Feminista de España y la Confederación de Organizaciones Feministas del Estado español. Es autora de más de 40 obras.

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Wed, 06 Aug 2008 11:34:21 -0600
De la libertad de expresión http://lidiafalcon.nireblog.com/post/2008/08/03/de-la-libertad-de-expresion http://lidiafalcon.nireblog.com/post/2008/08/03/de-la-libertad-de-expresion DEIA.com
6 Jul 2007
Por Lidia Falcón

Después de la publicación de mi artículo Treinta años de paciencia he recibido multitud de críticas por no haber hablado de las grandes ventajas que la democracia ha comportado para nuestro país. Voy a hacerlo, por tanto.

Para empezar, veamos cómo se cumple la libertad de expresión. Porque aunque opinar no comporta habitualmente riesgos, lo que no resulta tan fácil es difundir esas opiniones en el feudo cerrado de los medios de comunicación dominantes. Hoy puedo constatar que escritores de valía ven rechazados sistemáticamente sus artículos en los periódicos de gran difusión sin explicación alguna y sé, porque al final en esta aldea española todo se sabe, que las listas de indeseables por su ideología demasiado izquierdista, y su irreductible coherencia, se imponen por los directores de medios, incluyendo los de titularidad pública. Más de uno ha recibido la llamada del director recomendándole que corrigiera el artículo. Si se ha negado, el artículo no se ha publicado.

Cualquiera sabe que el escritor sin recomendaciones ni adscripción a partido está condenado a difundirse únicamente en medios marginales. Lo que ni la censura ni la represión política pudieron lograr, el enmudecimiento de las mejores plumas y voces de nuestra izquierda, lo ha conseguido el cerco económico. Mediante el perverso sistema de subvenciones y publicidad institucional se puede proteger y encumbrar a un medio o hundirlo. Y eso es lo que han sabido hacer algunos partidos políticos muy eficazmente, para eliminar voces molestas.

En los peores momentos de la dictadura florecieron La Codorniz, La Jirafa, Theoría, Destino, Cuadernos para el Diálogo, Triunfo, Por Favor y comenzando la transición, con todos sus peligros, Vindicación Feminista, El Viejo Topo, El Ajo Blanco y pudieron salir adelante editoriales como Fontanella, Ediciones 62, Seix y Barral, Tusquets, Lumen, Laia, Mañana... A medida que la democracia avanzó, las revistas se cerraron por inanición, al igual que editoriales como Fontanella, y otras hubieron de venderse a los grandes oligopolios editoriales que controlan la industria del libro, e incluso la prensa y la televisión. Los periódicos independientes creados en los años ochenta, Liberación y El Independiente fueron cercados por hambre y sobre todo, el primero y más valiente, Diario16 , que fue vilmente asesinado.

Ninguna voz realmente crítica con el sistema tiene espacio en las radios de gran difusión. Nuestra inteligente compañera, tan tristemente desaparecida el año pasado, la profesora y especialista en educación María José Urruzola vio cancelado su compromiso con la tertulia radiofónica en la que participaba desde hacía algunos meses, cuando sus comentarios políticos y feministas no fueron del agrado del director.

Y sobre todo la televisión, la gran creadora de opinión, la eficaz muñidora de ganancias electorales, no dará oportunidad alguna a quien sea crítico con sus patronos.

Cierto es que mis artículos no han merecido un proceso judicial, que este periódico sigue publicándose, a pesar de haberme acogido con la generosidad y liberalidad que le caracteriza, y que no me encuentro nuevamente en la cárcel por propaganda ilegal, pero esta no es la misma experiencia del diario Egin y de la revista Ardi Beltza, cuyos directores y redactores han sido encarcelados y sus revistas cerradas. Y ningún periódico que se cuide se atreverá a hacer campaña por la República y mucho menos una crítica profunda de la monarquía ni de la familia real.

Para mis amigos extranjeros resulta incomprensible que ninguna institución me haya invitado nunca a hablar en un acto público, y que periódicos de ámbito estatal no informen en sus páginas de los congresos, jornadas y conferencias del Partido Feminista ni de las presentaciones de mis libros, como pasó con la candidatura feminista al Parlamento Europeo de 1999. Insólita situación para mí que incluso en los peores momentos dictatoriales vi difundidas mis actividades en la prensa progresista. En la actualidad, cuando desde el Partido Feminista queremos que se divulguen nuestras actividades en todo el Estado tenemos que introducirlas en la red, porque los grandes medios no se hacen eco.

Y sin embargo, supongo que tanto el director y los redactores de Egin, como el director de Ardi Beltza, me envidiarán.

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Sun, 03 Aug 2008 01:20:27 -0600
¡Cómo se han puesto! http://lidiafalcon.nireblog.com/post/2008/07/24/como-se-han-puesto http://lidiafalcon.nireblog.com/post/2008/07/24/como-se-han-puesto elPeriódico.com
17 Jul 2008
Por Lidia Falcón

Desde hace 50 años estoy defendiendo tesis que erosionan por la base el sistema patriarcal --antaño estuve sola, hoy son más las feministas que apoyan conmigo tan revolucionarias ideas-- y que parecen gravemente perturbadoras de la calma social. Sin embargo, no había recibido nunca antes tantas y tan agresivas respuestas, acusaciones e incluso insultos, como cuando me he atrevido a apoyar la expresión "miembra" que la ministra de Igualdad tuvo la ingenuidad --o la valentía-- de pronunciar hace unas semanas. Ni siquiera cuando, después de haberme negado durante décadas a hacer mío el eslogan de contra violación, castración, me decidí a aceptar tan drástica solución contra los violadores y pederastas condenados y reincidentes --al ver indefensas a las víctimas ante la impunidad de los agresores--, provoqué tal alud de cartas, comentarios y artículos como los que ha suscitado el que este periódico me publicó con el título de Yo también soy miembra.

Cerril, policía de la feminidad, ignorancia descomunal, engendro, arbitrariedad, ignorancia brutal, plasta, desocupada... son algunos de los calificativos con que me obsequian mis críticos. Uno de ellos, académico de la lengua --y más parece gendarme de ella para que nada se diga sin su permiso--, de cuyo nombre no vale la pena acordarse, me llama "momia del feminismo", supongo que en referencia a mi edad. Imitando a Cervantes en su respuesta a otro botarate que lo tildó de viejo, solo puedo decir: "Como si hubiera sido en mi mano haber detenido el tiempo, que no pasase por mí". Pienso que, si para mí ha pasado, no lo ha hecho para otros, porque las diatribas en el tono más violento que he recibido ahora son parecidas, y hasta peores, a las que mi discurso provocaba hace medio siglo.

Muchos de los que se creen tan modernos no han avanzado más que aquellos que en cada conferencia mía, cuando no frisaba los 30 años, me recordaban el femenino papel que cumplen las ovejas y las palomas, divinos ejemplos de lo que debíamos aceptar las mujeres. Y no exagero, que el académico indignado compara el término de feminicidio para el asesinato de mujeres, que yo reivindiqué en el tan nombrado artículo, con el de elefanticidio o canicido. Le da lo mismo hablar de leones, de ratas, de tigres, de jirafas o de cebras que de mujeres, porque para él deben de ser iguales unas que otras, y seguramente a estas últimas las trata como lo haría con aquellas.

A pesar de mi ignorancia brutal y de la muy superior sabiduría de mi crítico, este no se ha enterado de que el término feminicidio para tratar de la masacre de mujeres que se está produciendo en varios países está ya implantado en América Latina, y en la ley de violencia contra la mujer de México así ha sido introducido por los grupos feministas que lo defendieron y fue aceptado por los legisladores, los senadores y los profesores de la universidad, que todos ellos padecen una ignorancia brutal.

Entendieron, tanto ellas como ellos que, al expresar la matanza de mujeres con el vocablo homicidio, se producía la confusión de que pareciera referirse a la muerte de hombres, o quedase en la indefinición la descripción de unos horribles hechos que solo afectan a mujeres. Mis críticos me explican con más irritación que paciencia que la etimología de hombre es del latín humus, que significa tierra, y que, por tanto, al decir "el hombre" en general se está diciendo lo mismo que "el ser humano". De tal modo, el hombre es el genérico de toda la humanidad, lección que ya me dieron en los lejanos tiempos de la enseñanza primaria. Todos sabemos, gracias a nuestra cultura cristiana, que fue Adán el fabricado de tierra y que Eva derivó más tarde de una costilla de aquel, por lo que la fémina del humus debería, según ese mismo razonamiento, denominarse costillar o cárnica, entendiendo que enseguida el barro de Adán se convirtió en los músculos y los huesos que permitieron a Eva existir.

Todas estas controversias serán miradas como tonterías ¿dentro un siglo?, al igual que hoy comentamos la polémica que se armó cuando el tranvía se instaló en Madrid y los académicos de la lengua, aquellos inmortales de los que nadie se acuerda, se empeñaron en que el término inglés tranway debía ser femenino, y así apareció en su diccionario "la tranvía", mientras el ignorante y cerril pueblo español se empeñó en llamarle "el tranvía", y transcurridos unos años sin que los celtíberos se apearan de su burricie, los acadé- micos cambiaron el género del vehículo y hubieron de resignarse a nombrarlo en masculino. Porque al final el habla es del pueblo y no de los gramáticos, o de los que así se creen, porque, si no fuera así, seguiríamos hablando en latín y no en el román paladino en que se expresaba nuestro Gonzalo de Berceo.

Y ahora que hemos empleado tanto tiempo en dirimir estas gurruminas del lenguaje que solo a los desocupados académicos les importan, me pregunto: ¿no será esta una sutil manera de distraernos de tantos y tan penosos problemas como sufrimos las mujeres? Ninguno de esos señores que tan indignados se han sentido por vocablos como miembra y feminicidio, gastaron nunca una miaja de su tiempo en protestar contra las injusticias que padecen las mujeres en todo el mundo.
Qué casualidad.

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Thu, 24 Jul 2008 12:53:46 -0600
Ninguneo del PSOE - Breve comentario sobre las declaraciones de la vicepresidenta del Gobierno http://lidiafalcon.nireblog.com/post/2008/07/12/ninguneo-del-psoe-breve-comentario-sobre-las-declaraciones-de-la-vicepresidenta-del-gobierno http://lidiafalcon.nireblog.com/post/2008/07/12/ninguneo-del-psoe-breve-comentario-sobre-las-declaraciones-de-la-vicepresidenta-del-gobierno elPeriódico.com
10 Jul 2008
Por Lidia Falcón

Las declaraciones de la vicepresidenta del Gobierno con motivo del 30° aniversario de la creación de la Secretaría de Igualdad del PSOE constituyen un inaceptable agravio comparativo del movimiento feminista. Hace más de 30 años que las españolas se organizaron para enfrentarse al patriarcado en numerosos grupos y lucharon contra la reacción que en España se oponía a todo avance. En aquel momento ni María Teresa Fernández de la Vega ni muchas de las socialistas que citó en su discurso se encontraron en las jornadas, manifestaciones, asambleas ni encierros que tuvimos que organizar para defender nuestros derechos. No ha sido ni el PSOE ni su Secretaría de Igualdad ni el Instituto de la Mujer los que difundieron el feminismo en España. Por el contrario, gracias al movimiento feminista, y al Partido Feminista, es como se ha logrado que ese partido se haya decantado por un tibio feminismo y se hayan creado esas instituciones que tan timoratamente trabajan por las mujeres, y que sin nuestra lucha no hubieran existido. Hora sería que tanto De la Vega como el PSOE nos dieran las gracias, en vez de ningunear con prepotencia nuestra lucha.

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Sat, 12 Jul 2008 22:16:23 -0600
Yo también soy 'miembra' http://lidiafalcon.nireblog.com/post/2008/07/02/yo-tambien-soy-miembra http://lidiafalcon.nireblog.com/post/2008/07/02/yo-tambien-soy-miembra elPeriódico.com
25 Jun 2008
Por Lidia Falcón

Y hembra y abogada y escritora y presidenta y jefa, porque la naturaleza me hizo así. Y por eso he desaparecido del lenguaje que solo habla de los machos, de los abogados, de los escritores, de los presidentes y de los jefes. Por esa magia del idioma, resulta que en el país solo hay hombres y jueces y presidentes y jefes y electores y ciudadanos, porque todos ellos han abducido a las ciudadanas y a las juezas y a las presidentas, haciéndolas desaparecer del planeta. Según parece, nosotras debemos conformarnos, para mayor honra y gloria, no solo de los ilustres miembros de las academias y de las conferencias, sino sobre todo --sobre todo--, del lenguaje, que, según dicen los entendidos, que siempre son hombres --aunque alguna despistada también les defienda--, se sentiría ofendido y humillado si se usara el género femenino en esas expresiones que solo están adecuadamente utilizadas cuando lo hacen en el género masculino.

Tanta ha sido la indignación que les ha acometido a periodistas, escritores, filólogos, políticos y hombres ilustres de diversas condiciones, cuando la ministra Bibiana Aído llamó miembras a sus compañeras de fatigas, que obligadamente nace la sospecha de que deben haberse sentido heridos por alguna otra ofensa muy profunda que conlleva el término, y cuya naturaleza se me escapa. Ninguno de los ofendidos ha reconocido que el lenguaje es solamente un constructo humano --más bien masculino-- que responde a las necesidades de comunicación de una sociedad, en tiempo y lugar determinados. Que por ello mismo, refleja fielmente las relaciones de clase, de sexo, de cultura, de política, de su momento, y por tanto, ha sido, y sigue desgraciadamente siendo, reflejo de una sociedad patriarcal que todavía no hemos desmontado. En la que, como decía Gramsci, lo viejo se resiste a morir y lo nuevo todavía no se ha impuesto.

Esta ridícula polémica que se ha suscitado a consecuencia de una sola palabra, que recogen y alimentan, diariamente, periodistas y escritores, especialmente aquellos que se han distribuido los sillones de la Real Academia Española (RAE), y que se arrogan el derecho de decidir lo que se puede y no se puede decir, ha servido también para conocer a los ilustres opositores. Pero ni las soeces e insultantes expresiones de Pérez Reverte, que nos indican el nivel estilístico y moral del escritor, ni las burlas de Alfonso Guerra, que hacen honor al personaje, ni las disquisiciones de Javier Marías, que se erige en santón supremo del idioma cuando sus textos necesitan una buena corrección de estilo, nos detendrán. No nos detendrán para ir introduciendo en nuestras lenguas, todas las españolas, la visibilidad de las mujeres.

Quizá la ocasión para utilizarla por la ministra no fue la más acertada, teniendo en cuenta todos los condicionamientos que reúne en contra: el sexo, el primero; la edad, la falta de experiencia, su primera intervención en la Cámara, la titularidad de un ministerio que todavía no se sabe para qué servirá y en cuyo nombre, por cierto, se hace invisibles a las mujeres, cuando precisamente ella reivindica el femenino de las palabras y se supone que la principal tarea que debe desarrollar es la defensa de aquellas. Pero las reacciones que ha provocado han sido tan desproporcionadas como injustas. Cualquier escritor sabe que en el curso del último siglo han desaparecido de nuestro lenguaje cientos de palabras y se han incorporado a nuestro diccionario decenas de otras nuevas, provenientes de varios idiomas, mayoritariamente del inglés, y muchos neologismos que responden al uso que el pueblo les da, y al que no suelen importarle mucho los aprobados o los anatemas de los inmortales de la Academia, a la mayoría de los cuales no recuerda nadie al cabo de unos años.

Así, el diccionario de la lengua de la RAE recoge términos como overbooking, free-lance o cameraman, frente a los castizos sobreventa, autónomo o cámara. La Unesco, en 1991, difundió sus recomendaciones sobre un uso no sexista del lenguaje, que empiezan con el siguiente párrafo: "El lenguaje no es una creación arbitraria de la mente humana, sino un producto social e histórico que influye en nuestra percepción de la realidad. Al transmitir socialmente al ser humano las experiencias acumuladas de generaciones anteriores, el lenguaje condiciona nuestro pensamiento y determina nuestra visión del mundo". Yo añadiría que el lenguaje no es una disposición divina inmutable, como las tablas de la ley, sino que cambia con los tiempos, y que cambiará sin duda cuando las mujeres nos decidamos a utilizar aquellos términos que nos visibilizan y nos definen, con habitualidad y sin miedo a que esos censores arrogantes de la RAE nos anatematicen.

Entonces, no solo miembras, juezas, fiscalas, presidentas y jefas serán de uso común sino también, por ejemplo, feminicidio, cuando se alude al asesinato de mujeres, que por tanto ya no es homicidio, o como sororidad, alternativo a fraternidad. Y, en fin, muchos más que las mujeres y los hombres introducirán con normalidad en su habla cotidiana, obligando a los engreídos personajes de la RAE a incluirlos en su diccionario. Y entonces estos, y otros, no nos pedirán perdón por tantos insultos como tuvimos que aguantar cuando los inventamos.

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Wed, 02 Jul 2008 00:20:16 -0600
La inseguridad jurídica del Estado http://lidiafalcon.nireblog.com/post/2008/07/01/la-inseguridad-juridica-del-estado http://lidiafalcon.nireblog.com/post/2008/07/01/la-inseguridad-juridica-del-estado elPeriódico.com
4 Mayo 2007
Por Lidia Falcón

Las últimas peripecias sufridas por los más altos tribunales del Estado (Audiencia Nacional, Supremo y Constitucional) han ofrecido a la ciudadanía una representación más bien esperpéntica de nuestra justicia. Que los magistrados de la sala correspondiente de la Audiencia se dispusieran a otorgar la libertad provisional a Iñaki de Juana Chaos y el resto de los magistrados organizaran una asamblea para evitarlo; que el fiscal de la Audiencia solicitara primero 97 años de prisión contra el mismo acusado por haber escrito un artículo amenazante en un periódico, que más tarde modificara la petición rebajándola a 17, que la sala lo condenara a 12 y que el Supremo rebajara la pena a 3 --hay que añadir que, en esta última sentencia, cinco magistrados emitieron votos particulares: dos a favor de la absolución y tres por una condena de siete años---; que el Constitucional recuse a un magistrado y se niegue a hacerlo con otro por la misma causa deja perplejo a todo aquel que confíe en nuestro Estado de derecho.

Numerosos comentaristas muy autorizados han dicho que precisamente la capacidad que tiene la justicia de rectificar sus propias decisiones iniciales, que, por el contrario, no suele encontrarse ni en el poder legislativo ni en el ejecutivo, es una de las grandezas de aquel, que constituye el pilar fundamental de la garantía de la seguridad jurídica que todo ciudadano tiene el derecho de exigir a su Estado.

Pero muy conformista se ha de ser para aceptar plácidamente tal criterio. Los vaivenes que agitan las decisiones de los fiscales y de los magistrados no pueden dejar a nadie tranquilo. Se supone que los doctos jueces que se sientan en los más altos estrados de la magistratura conocen perfectamente las leyes que deben aplicar, así como la jurisprudencia emitida con anterioridad a su decisión, y que además se les ha escogido por su probada objetividad e imparcialidad en el ejercicio de tan comprometida función. Por tanto, que sea tan justo condenar a un acusado a 97 años de prisión como a tres por el mismo delito no lo entiende nadie. Como tampoco es admisible que las querellas internas de los componentes de esos tribunales, en razón de los intereses partidistas que defienden, les lleven a discrepar con tanta disparidad en sus dictámenes jurídicos.

Pero lo cierto, que nunca sale a la luz pública, es que una de las graves carencias de nuestro sistema judicial es la falta de seguridad jurídica que estamos viviendo en los últimos años. En parte debido a las constantes modificaciones legislativas impuestas por un afán normativo desenfrenado de nuestros diputados, en otra a la evidente desinformación de los legisladores sobre la sociedad a la que someten a sus disposiciones, y finalmente a los prejuicios ideológicos de los jueces que deben aplicar las leyes. El resultado es que en España se dictan diariamente miles de resoluciones, por cientos de juzgados, que son contradictorias entre sí. Es imposible pronosticar a un cliente el resultado de un procedimiento a partir de las pruebas y evidencias de que se disponga, porque la resolución judicial dependerá fundamentalmente de la ideología tanto política como moral que defiendan el juez y el fiscal, de la biografía de estos e incluso del buen o mal humor que padezcan en el momento de tomar la decisión. Sobre todo en los casos de divorcio, custodia de menores y violencia contra la mujer.

Algunas de estas resoluciones han salido a la luz pública, ante el escándalo social que provocan. Sentencias que afirman que no existe ensañamiento en el asesinato de la mujer que recibe 70 puñaladas; que niegan el delito de violación porque la víctima no opuso la suficiente resistencia, ya que le pidió un vaso de agua a su violador; calificaciones fiscales de abusos sexuales, en lugar de violación, de niños de 1 a 5 años, incluso cuando fueron sodomizados, porque no existió intimidación o violencia. Mientras en otros casos, esos que no se publican, tanto el fiscal como el juez estiman con más rigor el delito y aplican la ley en un grado mayor.

Casos en los que ni se atienden las declaraciones de los testigos y peritos y se dictan sentencias afirmando simplemente que no son creíbles, y otros en los que iguales pruebas se tienen en cuenta. Procesos civiles en los que el fiscal no comparece, como establece la ley, porque el juzgado se halla sobrecargado de asuntos, y otros en los que el juzgador se niega a practicar ninguna prueba si el fiscal no está presente. Todos los que se hallan familiarizados con la administración de justicia conocen las arbitrariedades y contradicciones que se producen en los diferentes juzgados, e incluso en las resoluciones de las audiencias, cuando comparan unos casos con otros, unas sentencias con otras, unos incidentes con otros.

La falta de unificación de criterios entre los diferentes juzgados, audiencias y jurisdicciones produce en el ciudadano la convicción de que se halla bajo el arbitrio de profesionales impulsados por sus creencias ideológicas y de poca estabilidad emocional. Condiciones que hacen injusta a la justicia.

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Tue, 01 Jul 2008 16:52:25 -0600
Contestación a Carmen Alcalde http://lidiafalcon.nireblog.com/post/2008/06/26/contestacion-a-carmen-alcalde http://lidiafalcon.nireblog.com/post/2008/06/26/contestacion-a-carmen-alcalde elPeriódico.com
18 Jun 2008
Por Lidia Falcón

Contesto a tu artículo En honor a la verdad (publicado el 15 de junio). Tú solo estás informada por las dulces compañeras que te cuentan las insidias que les interesan porque no estás en ninguno de los foros feministas donde se sabe lo que allí se dice, y al parecer tampoco lees nada de lo que he escrito sobre Vindicación Feminista. Las únicas indecentes son las que te han contado que yo me atribuyo en exclusiva la autoría de Vindicación, porque es tan falso como lo que vas escribiendo en EL PERIÓDICO. He escrito de Vindicación, de ti y de Marisa Híjar en decenas de artículos, conferencias y libros. El artículo que escribí para la revista de la Universidad de Yale ha sido distribuido en EEUU, mi libro de memorias políticas tiene un capítulo dedicado a Vindicación, y estoy terminando el de memorias feministas. Por eso, en el artículo de EL PERIÓDICO no te he desninguneado porque no me hace falta hacerlo para ser quien soy.

Sigo en la lucha feminista dejándome la piel por las mujeres; consideré que después de Vindicación había más vida, y así publiqué Poder y Libertad, en la que no quisiste ayudarme pues ya no podía pagarte. Y tú te has retirado, no sé si porque no te interesan los homenajes o porque es duro seguir en la batalla contra esta sociedad patriarcal a la vez que recibir ataques de compañeras. No solo no te abandoné al cerrar Vindicación, sino que seguí pagando los 16 millones de pesetas de deudas porque las entregadas compañeras y grandes profesionales no me dieron nada; ni siquiera tú, que habías avalado un crédito. Porque unas cobraban, incluidas tú y Amalia Prat, y otros pagaban, incluidos Eliseo Bayo y Marisa Híjar.

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Thu, 26 Jun 2008 18:26:56 -0600
Treinta años de paciencia http://lidiafalcon.nireblog.com/post/2008/06/23/treinta-anos-de-paciencia http://lidiafalcon.nireblog.com/post/2008/06/23/treinta-anos-de-paciencia

Noticias de Gipuzkoa
26 jun 2007
Por Lidia Falcón

La celebración de los treinta años de democracia ha llenado los medios de comunicación de imágenes y palabras de satisfacción de políticos y periodistas, que no encuentran bastantes términos elogiosos para describir la situación de que disfrutamos. Según ellos, España no sólo es la octava potencia industrial del mundo sino que ha logrado convertirse en un país cuyo desarrollo económico y organización política y social es modelo para otros países adelantados.

Me fascina la capacidad de inducción, que alcanza el hipnotismo, que tienen nuestros gobernantes y comentaristas para convencerse ellos mismos, y al parecer para convencer también a la mayoría de los ciudadanos, de la veracidad de tales afirmaciones. En un país en el que la organización administrativa mantiene las normas del siglo XIX, en que la justicia está perpetuamente colapsada -según términos de los propios responsables-, en que las infraestructuras son incapaces de dar cabida a las necesidades de la industria, el comercio ni el turismo, en que el derecho a la vivienda es un mito que para los ciudadanos no se hace realidad nunca, en que se han destrozado los litorales ante un monstruoso desarrollismo urbano, en que se contamina el medio ambiente el cincuenta por ciento más de lo acordado con Europa; un país, que nos recuerdan constantemente las estadísticas, en que detentamos los tristes récords de baja productividad, fraude fiscal, accidentes laborales, accidentes de carretera, alcoholismo infantil y juvenil, fracaso educativo en los tres primeros niveles, violencia contra la mujer, maltrato y abusos sexuales de menores, prostitución, tráfico y consumo de drogas -somos puerta de entrada a toda Europa de estupefacientes, tráfico de mujeres y esclavos laborales- resultan cínicas las afirmaciones de entusiasmo y de júbilo que manifiestan nuestros rectores sociales ante el estado de la nación.

Un país que se mantiene por la construcción y el turismo, donde la balanza de pagos sufre el mismo desequilibrio que hace setenta años, mientras ha desmantelado los altos hornos y los trenes de laminado, la minería, los astilleros, la ganadería, parte de la agricultura y la pesca; en el que durante treinta años sigue inamovible la cifra de ocho millones y medio de personas que viven en y bajo el umbral de la pobreza, cuyos ciudadanos soportan la tasa de endeudamiento más alto de la Unión Europea por el coste de las hipotecas, donde el paro femenino dobla el masculino, con únicamente un 43% de la población activa femenina, lo que nos separa veinte puntos de la media europea, con un 30% mínimo de diferencia salarial entre el trabajo femenino y el masculino, y que conserva el colectivo de amas de casa -consideradas improductivas- más alto de Europa, con cinco millones y medio, es considerado por los personajes, que pontifican todos los días en la radio y la televisión, como ejemplo de desarrollo económico afirmando que este año hemos superado a todos los países industrializados.

Antes de las celebraciones de estos fastos, leímos los informes sobre las interminables esperas en los hospitales para realizar cualquier prueba médica, sobre la nueva y flamante ley de dependencia que va a conceder 500 euros a los grandes discapacitados, que hasta hoy, después de treinta años, nunca han recibido nada, de los suspensos de nuestros estudiantes cuyo fracaso en lengua y matemáticas supera al de todos los países europeos y de la baja inversión en investigación, que apenas aumenta año tras año. También se publicaron las trabas administrativas y burocráticas con que tropiezan los empresarios para desarrollar sus iniciativas, iguales a las de hace un siglo, el informe sobre la justicia que explica que en este momento se encuentra un millón de casos sin resolver, de los retrasos desastrosos de los trenes de cercanías, y de que el de alta velocidad de Madrid a Francia, tardará un año en llegar a Barcelona y hasta el 2010 no alcanzará la frontera. Y este es el único segundo AVE de España, donde el tendido del ferrocarril es el del siglo XIX, con un ancho de vía único, más de tres mil pasos a nivel al aire libre, escarpadas pendientes y velocidades de ochenta kilómetros de media. En todo caso, es evidente que el mayor récord que hemos alcanzado los ciudadanos españoles en estos treinta años es el de la paciencia.

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Mon, 23 Jun 2008 14:55:16 -0600
Cuando los hombres juegan http://lidiafalcon.nireblog.com/post/2008/06/09/cuando-los-hombres-juegan http://lidiafalcon.nireblog.com/post/2008/06/09/cuando-los-hombres-juegan ELPAÍS.com
14 Jun 1985
Por Lidia Falcón

La catástrofe de Bruselas, en la que perdieron la vida varias decenas de hinchas de fútbol, sólo se explica, según la autora de este artículo, como un resultado del machismo internacional y de la cultura machista, fomentada por los Gobiernos de todo tipo.

Nunca sabrá Margaret Thatcher el favor que ha hecho -sólo existiendo- al machismo internacional. Entre las muchas interpretaciones que he leído y oído sobre la masacre de Bruselas, la de un amigo inglés, según él de ideología anarquista, me parece la más curiosa. Para él, la causa de la causa es Margaret Thatcher, con su política derechista, que ha llevado al país al paro, a la frustración y a la pobreza, impulsando a la violencia a los jóvenes desesperados que sólo pueden ejercerla en los estadios de fútbol. De nada sirvieron mis intentos de recordarle que la pasión futbolística impulsó a los hinchas de diversas nacionalidades a cometer desmanes varios -con sus secuelas de muertos y heridos- en Brasil, México, Italia, Barcelona y muchos otros países, antes de que se vislumbrara en el horizonte histórico el reinado de la Thatcher. Tampoco le sirvió de reflexión el evidente hecho de que Margaret Thatcher ocupa el sillón del primer ministro gracias a la voluntad popular, mayoritariamente volcada en entusiástica elección por dos veces consecutivas, sobre todo después de la victoriosa guerra de las Malvinas. Y que parece bastante demostrado que los autores materiales de los vandálicos hechos pertenecen precisamente a la línea ideológica más derechista del país, que no manifestaban en Bélgica precisamente su frustración izquierdista. Esta extraña polémica se desarrollaba a partir de mi comentario de que los sucesos de Bruselas constituían la más clara manifestación del machismo. Mi interlocutor, a pesar de ser inglés, reaccionó con, el mismo orgullo herido que otros españoles ante mis palabras. Y encontró la más feliz respuesta: si la responsable máxima del país es una mujer, y en consecuencia de los actos de sus súbditos -y podía haber añadido que dos, puesto que la Reina de Inglaterra, de Escocia, del País de Gales y del Ulster es la cabeza máxima del Estado-, ¿dónde situamos el machismo?

Ninguno de mis opositores -ni otros tantos que han escrito sesudos artículos sobre la tragedia- ha querido entrar en mayores honduras. Ninguno de los comentaristas que he leído, amén de criticar a los grupos fascistas que organizaron el ataque, quiere recordar que ellos mismos han sido transmisores de la corriente intelectual que ha decretado hace tiempo la muerte de las ideologías de izquierdas. Pragmáticos de toda la vida, liberales decimonónicos, arrepentidos comunistas y aguados socialistas, están todos de acuerdo en rezar el último responso por las declaraciones de principios, por la ética y la educación revolucionarias. La revolución ha muerto, ¡viva la adaptación!- La adaptación al medio en vez de la lucha contra la caduca pero inmensa fuerza de la inercia. De la inercia de la ignorancia, de la superstición y del atraso. ¡Vivan las cadenas! vuelve a ser un grito popular, pero hoy, ¡helás!, apoyado por los intelectuales de todo el arco de la izquierda.

Hasta hace algunos años, las exigencias morales, la educación social, el sacrificio individual por la revolución, constituían un ideario considerado ejemplar, y los individuos que lo seguían y lo defendían merecían el respeto de los demás. Hace 45 años se perdió una guerra en España y se ganaron otras en diversos países, por intentar sustituir el viejo y sangriento orden del ancienne régime por el progreso, "esa palabra buena y dulce", como la definía Victor Hugo. Después triunfó el éxito capitalista, la competitividad, la iniciativa privada, la televisión, las hamburguesas, los coches deportivos, el vídeo, la novela negra, la pornografía, el elogio de la prostitución y el fútbol. Todo ello para los hombres, por supuesto. Para las mujeres el triunfo se mide en razón de los kilos de peso, los maquillajes, la estatura y el dinero del marido y el número de hijos.

Ideales nazis

Y resulta que, después de tanta guerra, los ideales nazifascistas fueron muy similares. Cocina, hijos e iglesia para las mujeres, y militarismo, heroísmo y deporte para los hombres. Elevado el fútbol a categoría de religión nacional, alentados los jóvenes y los adultos varones a entusiasmarse, a participar y hasta a matar y morir por el triunfo de los colores patrios, en vez de dedicarse a la funesta manía de pensar o a la peligrosa participación política en los asuntos del país, no comprendo cómo los Gobiernos se escandalizan y asombran de lo acaecido en el estadio de Bruselas.

Ninguno de esos Gobiernos -ni los anteriores durante varias generaciones- ha aportado un céntimo para que los jóvenes se olvidasen de los nombres de los delanteros y guardametas y aprendiesen los de los filósofos, los dirigentes sindicales y los escritores que predican la solídaridad humana, la igualdad entre el hombre y la mujer, la lucha contra el racismo y la igualdad entre las clases. Franco, Mussolini y Hitler elevaron el deporte a la más noble -después de la guerra- de las actividades masculinas; bien pocas mujeres han destacado en deporte alguno durante los imperios fascistas. Aceptando la máxima de que el pueblo está contento con pan y circo, dieron algo de pan y mucho de circo. Se equiparó el triunfo de un equipo de fútbol a la victoria sobre el ejército enemigo, y la derrota debía convertirse en motivo de luto nacional.

Años más tarde, nadie se atreverá a corregir tan sabias disposiciones para mantener entretenidos a los hombres, sin más riesgo que para ellos mismos. Dirigentes socialistas y comunistas hay que acudieron a recibir en loor de multitudes a los vencedores de un campeonato de fútbol desatendiendo las entrevistas programadas con los vecinos de la ciudad, que llevaban años intentando exponer sus quejas a alguna autoridad competente. Socialistas hay que exhiben como una demostración de su fidelidad nacionalista el carné del club de fútbol que hace patria. Intelectuales conozco que se avergonzarían de hacer profesión de fe anarquista, comunista o feminista, que se burlan de la militancia, que sonríen con desprecio a los pocos que quedamos en esta solitaria lucha por un mundo mejor y que, en cambio, hacen gala de sus conocimientos en materia futbolística.

Ningún padre intentará contrarrestar la afición a la pelota de su hijo, ninguna madre se atreverá a oponerse a la semanal asistencia al partido en la que el padre de familia, a veces con los hijos varones, gasta lo que ella necesita para comprar la comida de todo el mes. Ninguna escuela se atreve a difundir un discurso menospreciativo sobre el deporte nacional. Ningún párroco predicará contra la absurda competitividad y el gasto de los clubes futbolísticos, la brutalidad del boxeo, la crueldad de los toros, o la violencia del rugby, mientras se desgañita clamando contra la inmoralidad del divorcio y del aborto. Ningún Gobierno presupuestará más dinero para ayuda a bibliotecas, a museos, a teatros, a editoriales y a universidades que al deporte. Miles de millones pagamos todos los ciudadanos a los clubes privados de fútbol por sus pérdidas anuales, incluso los que como yo lo detestamos, miles de millones que jamás irán a parar a las exhaustas arcas de la asistencia social. En todos los países democráticos se ha dispuesto instalar vallas metálicas -y pronto serán electrificadas para mayor eficacia-, rejas, alambradas y jaulas para separar a los hinchas de los jugadores y de los contrarios, como si de leones se tratase. Todos han sido unánimes en achacar la matanza a "las pocas medidas de seguridad" de que disponía el campo de Bruselas, y a la escasez de policías que actuaran contundentemente. Todo hubiese quedado resuelto si los policías hubiesen apaleado, pateado y disparado contra los hinchas. Y como todo el mundo está de acuerdo en este punto, ahora pagaremos más dinero para instalar vallas metálicas y fosos acuáticos en los estadios y situar cada día de partido milicia especial con equipamientos modernos, botes de humo, mangueras de agua, pelotas de goma, cascos, botas y fusiles. Dinero y más dinero para controlar la violencia que previamente han desatado, desde la cuna, los rectores de la sociedad, que han criado complacientemente los maestros, los padres, que han difundido los sacerdotes y que han aprobado todos los poderes: el político, el religioso, el cultural. Cultura machista, en una palabra, que, como la violencia contra la mujer, la guerra y el deporte, conforman la tríada de valores masculinos que un hombre que si estime debe desarrollar, potenciar, defender y exaltar.

Valores morales

Cuando los valores universales de la moral cotidiana exigen que una mujer sea femenina y un hombre macho -y todavía muchas mujeres repiten con orgullo esta distinción entre sus evidentes cualidades como mujer y la execrable opción feminista-, cuando la educación se basa en la distinción entre las cualidades de la paciencia, la dulzura y la sumisión que las mujeres deben desarrollar -puesto que son "innatas" en ellas- desde la cuna, y el valor, la agresividad y la defensa del honor propio y patrio que son distintivas del varón; cuando el entusiasmo de los hombres, desde la niñez, se encamina hacia la obsesión futbolística, desviándolos de tentaciones tan peligrosas como la militancia revolucionaria, el estudio de la filosofía, la lectura de los autores clásicos, el cuidado de los animales, la defensa de la ecología, la lucha sindical o el movimiento por la paz; cuando hasta los partidos comunistas organizan festivales rock y punk para atraer a los jovencitos, hastiados de los rollos morales que los carrozas de siempre prodigaron años atrás; cuando el honor nacional exije que los aficionados se reúnan para animar a su equipo a lograr la victoria contra su rival, con la misma pasión que los defensores de la patria frente al invasor, ¿a qué viene tanto asombro, tanto duelo, tanta hipócrita plaftidez ante los sucesos de Bruselas? Y si después de todo se jugó en el máximo campo todavía húmedo de sangre, estoy segura de que en Italia muchos habrán pensado que al fin y al cabo valía la pena, porque ¿qué importan 41 muertos y cientos de heridos, si se gana el partido?

 

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Mon, 09 Jun 2008 23:30:01 -0600
Simone de Beauvoir y su época http://lidiafalcon.nireblog.com/post/2008/06/06/simone-de-beauvoir-y-su-epoca http://lidiafalcon.nireblog.com/post/2008/06/06/simone-de-beauvoir-y-su-epoca elPeriódico.com
25 Mayo 2008
Por Lidia Falcón

Francia exhibe, con su conocida pomposidad, su reconocimiento a Simone de Beauvoir, de cuyo nacimiento se cumplen 100 años, en una serie de actos de homenaje que ocuparán todo el 2008. No cabe duda de que se lo merece. Simone fue una magnífica escritora, y este mérito se suele esconder al destacar sus ideas feministas, que se consideraron rompedoras dada la época en que ella escribió. Nos hallábamos en la posguerra europea y con el viento de muerte de la segunda guerra mundial se habían enterrado las grandes teorías feministas y liberadoras de la última mitad del siglo XIX y la primera del XX. Si no hubiera sido por el cataclismo que supuso la contienda, Simone y su obra no hubiesen podido ser consideradas tan revolucionarias. La Europa de los años 40 y 50 había olvidado las teorías de Saint-Simon y Fourier y los experimentos de Owen, con sus falansterios y sus fábricas cooperativas, y, por supuesto, la sacrificada labor de Flora Tristán, y en plena guerra fría no quería ni oír hablar de la obra de Alejandra Kollöntai, con su hermosa defensa del amor libre y del amor juego, en la construcción de una sociedad soviética igualitaria y feminista. Pero no solo en los países que habían llevado a cabo sus revoluciones floreció un pensamiento rebelde a las convenciones burguesas que asfixiaban a las mujeres, que pervertían el amor y que consignaban la propiedad privada de los hijos a favor del padre.

España, desde Concepción Arenal, en el siglo XIX, ve la eclosión de escritores y políticos que tratan con liberalidad el grave problema de la sujeción de la mujer a las normas religiosas y conservadoras más asfixiantes. Y en esta hermosa labor de denuncia y de rebeldía contamos con muchas mujeres que se atrevieron en la España retrógrada heredada del infausto reinado de Fernando VII a opinar, a escribir y a defender públicamente las ideas liberales, anarquistas, feministas y comunistas que exigían la igualdad entre el hombre y la mujer, y que denunciaban, con enorme valor, las terribles injusticias que se cometían en nuestro país contra la mitad de la población. Desde Regina de Lamo, mi abuela, que nació en 1870 y cuya labor cooperativista y feminista quedó olvidada bajo el terror fascista, hasta Margarita Nelken, el plantel de políticas y escritoras que en España teorizaron con buen sentido y visión vanguardista sobre los retos del feminismo es enormemente abundante para un país que a finales del siglo XIX tenía un índice de analfabetismo del 80%. Emilia Pardo Bazán, Victoria Kent, Clara Campoamor, Carlota O'Neill, María Telo son algunos de los muchos nombres que deberían ser motivo de homenajes y reconocimientos en nuestro país, por su obra literaria y ensayística y por su dedicación a una de las tareas más justas en beneficio de toda la humanidad: la igualdad entre todos los seres humanos. Carmen Karr y su revista Feminal plantearon en Barcelona todos los temas del feminismo que se desarrollaron después, y mucho más avanzadas que Simone de Beauvoir, en su formulación de las ideas feministas, fueron Federica Montseny, Regina de Lamo y Carlota O'Neill.

Pero España no les rendirá el homenaje que Francia está brindando a Simone. Porque España se caracteriza por su cainismo, tan dolientemente denunciado por Unamuno. Aquí antes reconoceremos el mérito de un extranjero que el de un español, y mucho menos el de una española. Así ha sido posible que en la exposición que se ha organizado en el Museo de Historia de Catalunya, sobre Dones: camins de llibertat, aparezcan Christine de Pisan y Olimpia de Gouges y las sufragistas inglesas y americanas, y no se dedique ni un párrafo a la revista Vindicación Feminista ni al Colectivo Feminista y el equipo de heroínas que la llevamos a cabo con bastante más peligro y esfuerzo que el que hubo de invertir Simone de Beauvoir en la elaboración de su obra. Por supuesto, las teorías feministas que se formularon en España entre los años 60 y 90 del siglo XX superan con mucho los tímidos intentos de El segundo sexo, pero no han tenido acogida en esa exposición, en la que tanto el Colectivo Feminista como el Partido Feminista y la Organización Feminista Revolucionaria, como mi obra La razón feminista, han desaparecido de la historia de Catalunya, allí donde nacieron y se desarrollaron con el ímpetu y la riqueza de pensamientos y contenidos que en esa época contuvo el feminismo.

Hay que añadir que en España las ideólogas y escritoras no solo escribían, sino que se arriesgaban a llevar a la práctica sus teorías. Y, así, fundaban revistas que se ocupaban de todos los temas de la actualidad del momento, con una riqueza de información escrita y gráfica que otras muchas no poseían, y creaban grupos y partidos y se presentaban a elecciones, contra toda posibilidad, invirtiendo en tales propósitos sus escasos recursos económicos, su tiempo, su energía y su pasión. Experiencias que nunca llevó a cabo Simone de Beauvoir, siempre protegida por el entorno familiar y clasista y la inmensa presencia de Jean-Paul Sartre. Pero ni Carmen Alcalde, ni Marisa Híjar, ni yo, ni Vindicación Feminista, ni el Colectivo Feminista ni el Partido Feminista, recibiremos nunca los homenajes que se le tributan a Simone. Para eso tendríamos que ser francesas.

 
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Fri, 06 Jun 2008 02:04:52 -0600
Entrevista a Lidia Falcón O'Neill: “Cada paso progresista que hemos dado ha supuesto una renuncia para las mujeres” http://lidiafalcon.nireblog.com/post/2008/06/01/entrevista-a-lidia-falcon-oneill-%e2%80%9ccada-paso-progresista-que-hemos-dado-ha-supuesto-una-renuncia-para-las-mujeres%e2%80%9d http://lidiafalcon.nireblog.com/post/2008/06/01/entrevista-a-lidia-falcon-oneill-%e2%80%9ccada-paso-progresista-que-hemos-dado-ha-supuesto-una-renuncia-para-las-mujeres%e2%80%9d Revista Pueblos
7 Mayo 2008
Por Aloia Álvarez Feáns*

Nieta de anarquistas e hija de una feminista y un líder comunista, esta mujer lleva el inconformismo en los genes. Militó en el Partido Comunista, del que salió más que defraudada para fundar el Partido Feminista de España, hoy integrado en la Confederación de Organizaciones Feministas del Estado. Es licenciada en Derecho, Periodismo y Arte Dramático, doctora en filosofía y autora de 36 libros entre novelas, ensayos y obras teatrales. De personalidad arrolladora, valiente en sus posicionamientos, vehemente en la defensa de sus ideas, pero sobre todo de izquierdas y revolucionaria, una especie en extinción. Conversamos con Lidia Falcón, la última feminista.

Al fin estaba sola es el título de tu última novela, la historia de una mujer que en la Barcelona de los años 70 se debate entre la lucha por unos ideales revolucionarios y su propia “batalla” familiar. ¿Qué te ha llevado a escribirla?

Mi objetivo era recordar nuestra historia, sacar a la luz las penalidades que han sufrido las generaciones anteriores a la nuestra, la lucha clandestina en la dictadura y los penosos cambios que se han sucedido en el país desde la Transición y la supuesta llegada de la democracia. La protagonista, que no soy yo, puesto que no es una novela autobiográfica, vive este periodo sintiéndose marginada en el partido, en la sociedad, en la familia...

¿Y qué sentiría ahora? ¿Cuáles son los avances que se han dado en la situación de las mujeres desde la Transición?

Los avances han sido enormes en comparación con la situación durante la dictadura, por supuesto. La lucha feminista de la Transición fue definitiva para lograr la igualdad jurídica (hay países supuestamente democráticos que no la tienen, como Estados Unidos), que luego hemos avanzado en todos los cuerpos legales: civil, penal y laboral. La participación de la mujer en el mercado de trabajo ha subido 70 puntos: en el año 1967 el porcentaje de mujeres en la llamada población activa era del 13 por ciento, el mismo que en Turquía. Cuarenta años después (aunque las cifras de ahora tampoco son fiables) esa cifra alcanza el 63 por ciento. Teniendo en cuenta que hemos subido 50 puntos, claro que éste es un cambio extraordinario. Además, los sueldos de las mujeres eran una basura, y las diferencias salariales eran enormes entonces, por ley se podía pagar menos a una mujer. En el 1960-61 aprueban la Ley de Derechos Políticos, Profesionales y de Trabajo de la Mujer, que establecía la igualdad de salario para el mismo puesto de trabajo pero con igual rendimiento, lo que permitía volver a aprobar convenios colectivos en los por la misma categoría profesional las mujeres cobraban un 20 por ciento menos. Y eso estaba regulado legalmente, hoy eso es ilegal. También es evidente que la vida de la mujeres de hoy ha cambiado mucho, la presencia en la calle, en la sociedad, antes estábamos ahogadas por las convenciones sociales, los prejuicios... Ahora bien, ¿nos vamos a conformar con esto? Siempre hay algo peor, y si nos comparamos con Afganistán, claro, no hay nada que decir. Aquí estamos presumiendo de que España es la octava potencia industrial del mundo, pero si comparamos nuestras cifras con las del resto de Europa, estamos a la cola. Tenemos el colectivo de amas de casa más grande de toda Europa (5 millones y medio). Además, los trabajos peor pagados, el temporal, el contrato a tiempo parcial y el trabajo a domicilio son trabajos femeninos en el 80 por ciento, con sueldos misérrimos, sin seguridad... Si contamos que las diferencias salariales se estancan en el 30 por ciento de media y que el paro femenino dobla al masculino, la posición de España en este ranking de los países industrializados es penosa. Y además no vamos a salir de ella, porque la estructura económica de nuestro país no admite a más mujeres en el mercado de trabajo. La estructura económica internacional es patriarcal y bascula sobre la familia y el trabajo de la mujer en ella: hay que cuidar a los niños, a los ancianos, y aquí no hay estructura social para hacer esto, nadie va a sustituir a las mujeres. Por eso tenemos la natalidad más baja del mundo.

Parece, sin embargo, que el movimiento feminista ha perdido fuerza. ¿Cómo ves a las mujeres de hoy?

Muertas, drogadas, anestesiadas... lo que es consecuencia también del avance del feminismo. Avanzamos 50 años en 5 ó 10, desde que muere Franco en el 75, fecha emblemática por el Año Internacional de la Mujer, hasta el 85, que es cuando se aprueba la Ley de Despenalización del Aborto. Son 10 años capitales para que consigamos la igualdad legal y la entrada de las mujeres en el mercado de trabajo en una proporción muchísimo mayor. Todo esto cambia el panorama de la situación social y laboral de la mujer, cultural, y en menor medida familiar. En los capítulos de amor, sexualidad y familia es en el que menos ha cambiado, aunque lo parezca. Pero sí, socialmente hablando, la entrada de las mujeres en el mercado de trabajo, la visibilidad de ciertas mujeres en puestos de relativa importancia... se hace a partir de entonces. Y eso lleva a la desmovilización del movimiento. Por un lado, organizaciones que reclamaban reformas concretas, al conseguirlas se disuelven. Y luego sucede un efecto perverso a través de la estructura política de partidos, porque aquellas otras, sobre todo las dirigentes con capacidad que quieren hacer carrera política, saben que en el movimiento feminista no la van a hacer y rápidamente se integran en los partidos políticos. Muchas, algunas de buena fe, creen que quizás puedan hacer mas por el colectivo desde los partidos políticos. Después está la estrategia política y social de los gobiernos y los partidos dominantes, especialmente la socialdemocracia, en toda Europa, que crea artificialmente una serie de asociaciones supuestamente de mujeres que en realidad son la correa de transmisión del partido para la captación de voto y la implantación social de sus programas. A estas asociaciones les derivan cientos de millones de los fondos del Estado a través de la Ley de Subvenciones. Con eso tienes garantizadas dos o tres cosas: la inmediata es que se presta un servicio social mucho más barato que el que tendría que prestar el Estado, exige un trabajo y un rendimiento que no se puede dar, y así se ha destruido el ímpetu que las asociaciones de mujeres tenían al principio, estas asociaciones se convierten en nichos de empleo, miserable, mal pagado, pero se finge que así están cubiertos unos servicios sociales. Luego están los objetivos ocultos, estas asociaciones son correas de transmisión del partido que las paga, se convierten en las venas por las que circula la propaganda del partido y naturalmente así se margina a todo el movimiento feminista. El trabajo dominante es el que hacen estas asociaciones, que son del Partido Socialista y alguna del PP. En lo que se han convertido las militantes feministas es en meras funcionarias, que plantean que mas allá de ellas no hay nada. Si el movimiento no se opone al poder no es movimiento. Entonces quedamos las del movimiento feminista, marginadas, sin dinero... El movimiento feminista se ha vendido. Sobre todo desde que Zapatero ganó las elecciones y aprobó algunas leyes, el movimiento feminista considera que no se puede reclamar nada más y que lo que hay que hacer es alabarlo.

Supongo que te refieres a la Ley de Dependencia, la Ley de Igualdad, la Ley Integral contra la Violencia de Género... Háblanos de ellas.

Son puro maquillaje, promesas huecas, un soufflé que cuando lo pinchas se deshace y sólo queda un charquito de agua. La Ley de Igualdad..., ¿pero no tienen que hacer las guarderías aún? Y entonces, ¿qué van a hacer los hombres? ¿Dejar su trabajo, cuando cobran un 20 o un 30 por ciento más? ¿Esto es sensato? ¿La Ley de Igualdad consiste en dar 15 días de vacaciones al padre? Parece mentira la falta de criterio, el cinismo de la gente, porque las dirigentes socialistas avanzan esto como los grandes logros de nuestro país. ¡Si es lo más barato! Hacer una ley es lo más barato: tienes un comité que redacta un proyecto, pasteleas con un partido y con otro y luego lo publicas en el BOE, la inversión es mínima. ¿Y después que? Nada, porque a la gente de este país parece que le ponen anestesia en vena cada mañana...

El número de muertes por violencia machista no deja de aumentar en nuestro país. ¿Cuáles son los factores que explican esta progresión?

El fenómeno del aumento de la violencia contra las mujeres es también producto directo de los avances, aunque sean pequeños, del feminismo. Es la guerra. En los últimos 10 años 850 mujeres han sido asesinadas, pero nunca se cuentan todas juntas. Lo vergonzoso es que cada 1 de enero se pone el contador a 0. Cuando se habla de las víctimas de ETA siempre se suman, en 40 años: 800 muertos... Nosotras tenemos 850 (y seguro que nos quedamos cortas) en 10 años. Ésta es la reacción exacta contra el feminismo. La mayoría de las asesinadas han intentado separarse, se han divorciado, o han querido dejar al “personaje”. En el momento en el que el feminismo avanzó y consiguió el divorcio y fue dándoles la conciencia a las mujeres de que podían romper esas cadenas, un sector de hombres no lo puede consentir y así la violencia llega al extremo. Y se habla del asesinato porque es lo más terrible pero de los 2 millones de mujeres sistemáticamente apaleadas que hay en este país se habla muy poco. De hecho, los cálculos oficiales son detestables, el número real de las asesinadas es también mucho mayor. Una compañera feminista sueca se sorprendió hace poco de que el número de muertas en España fuese proporcionalmente mucho menor que en Suecia. A nosotras nos dejó muy desconcertadas así que lo comprobamos y vimos que la manera de contar no es la misma. Nosotros no contamos a las que mueren meses después de la agresión por las heridas sufridas, ni a las suicidadas, ni a las que mueren por causas naturales a consecuencia de un maltrato prolongado...

¿Y la violencia psicológica?

Esas, todas. Mira, tuve una bronca con unas compañeras porque me dijeron: “2 millones, eso es mucho, tú cuentas también el maltrato psicológico, ¿no?”. Todas nosotras hemos sido maltratadas psicológicamente en el algún momento de nuestra vida, y la que diga lo contrario, miente. Por el marido, por el novio, el amante, el hermano, el vecino, el jefe de la empresa, el compañero de trabajo y por cualquiera en el metro. ¡Pero hombre! Son unas inconscientes... Y ahora salir a la calle quizás es menos arriesgado, no en cuestiones de seguridad, pero sí en el soportar el chiste, el piropo, el tocamiento...

¿Y si hablamos de inmigración? Los datos sobre violencia machista entre la población inmigrante son destacados por los medios de comunicación constantemente. ¿No crees que la prensa está contribuyendo a estigmatizar a todo el colectivo? En la prensa no dejan de destacar que de las mujeres asesinadas por violencia machista una gran proporción (el último año un 40 por ciento) corresponde a población inmigrante...

Sí, pero no todos los asesinos lo eran! Creo que de ese 40 el 20 o el 30 eran españoles. ¿Estigmatizar? Ya sabemos que la situación de la mujer en esos países todavía es peor, esta más aplastada, más sometida. Por otro lado, no se hace nada para que los valores universales de respeto a los Derechos Humanos penetren en esas comunidades, al contrario, les interesa mantenerlas en guetos. Además, ahora, bajo la defensa, que me indigna, del multiculturalismo van a permitir el velo en todos los colegios, y están contratando imanes para que den clase de religión islámica en las escuelas. Y ahora María Teresa Fernández de la Vega se está poniendo de acuerdo con el Consejo Islámico Nacional para ver cómo se paga a los profesores. ¡No teníamos suficiente con pagarle a los curas! Es el disimulo del falso respeto a las culturas y las religiones. Y esto les va muy bien, porque la religión es uno de los instrumentos de dominación de la gente y de opresión de la mujer... Mira, cada paso progresista que hemos dado ha supuesto una renuncia para las mujeres... Estamos luchando porque no se haga la ablación del clítoris de las niñas, ahora hemos conseguido que sea delito practicarla incluso fuera de España, lo que pretendemos es que se ponga en práctica... Por no hablar de que el maltrato en estas comunidades, sobre todo de religión islámica, a la mujer es horroroso. Las casan a los 14 años, y los gitanos también, y nadie lo impide. La última muchacha gitana asesinada tenía 18 años y 5 hijos...

De todos modos a nosotras nadie vino a decirnos desde ninguna sociedad presuntamente “superior” que teníamos que emanciparnos y cómo debíamos hacerlo....

Eso son complejos que te han metido en la cabeza. Mira, las estadounidenses ya nos lo dijeron, y en la época de nuestras abuelas sufragistas, las inglesas y antes las francesas. Además, a mi esta división en nacionalidades no me causa ningún tipo de emoción, yo no me siento de ninguna y si el mundo no es mi patria no es ninguna. Entonces a mi qué me importa que fuesen las inglesas, claro que me importa, se lo agradezco. Si pensamos en como están las mujeres en países espantosos como Afganistán, Irán o Nigeria, ¿qué van a hacer aquellas pobres mujeres en esas condiciones? Sus demandas deben ser mínimas. Pero es que las que tenemos aquí, que salen a la calle con el velo, viviendo tres o cuatro con el mismo hombre, dispuestas a hacerle la ablación a sus hijas y a casarlas a las 12 años con un tío de 60... éstas no tienen tampoco ninguna posibilidad, porque no hay posibilidad de que se les despierten las conciencias, es imposible en estas condiciones. Y qué clase de respuesta han dado vuestras madres y abuelas en la situación que vivieron. Pues agradecidas, primero, por lo que escribieron las feministas del mundo entero y por otro, de que en 1948 se aprobase la Declaración de Derechos del Hombre, como se llamaba entonces, y que se creara el Comité de no discriminación contra la mujer en el 75. A eso contribuyeron definitivamente las estadounidenses, que en esa época estaban más avanzadas en la lucha. En cuanto a respetar culturas... ninguna, porque todas son patriarcales, y esta es una discusión eterna. Cuando estuvimos con las compañeras mexicanas y bolivianas en Huelva, Marcela Lagarde me dijo, “bueno, es que todas las culturas son respetables”. A mi me entró un ataque de ira: ¿Cómo que todas las culturas son respetables? Yo me eduqué en una cultura fascista, ¿me quieres decir que aquella era respetable? Además, no hay ninguna que no sea patriarcal. De qué estamos hablando, ¿de monumentos y de libros, o de lo que se hace con los seres humanos, con las mujeres y los niños? Conviene que esto nos entre en la cabeza. Bajo la apariencia de que somos tan tolerantes, tan liberales y respetuosos con las culturas tenemos a mujeres y a niños y a esclavos en las mismas condiciones de opresión y explotación que hace mil años pero encima respetados por las gentes que estamos en la lucha por los Derechos Humanos. No hay nada que sea respetable per se, por designio divino. Desde el momento en que nos hemos dotado de una Declaración Universal de los Derechos Humanos, que nos ha costado 7 millones de años... todo lo que vaya por debajo no se pueda respetar. Pero no creas que es inocente, es algo que está orquestado por la potencias occidentales, porque al final van a sacar el petróleo de Arabia Saudita, por tanto si las mujeres no pueden ni hablar ni salir, ni nada, bueno, es que hay que respetar su cultura... Me ha costado 20 años que haya una campaña contra la ablación, ya lo adelanté en mi libro Mujer y sociedad en el 69 y causó espanto. Aquí todavía no teníamos inmigrantes de países donde se practicase. Y entonces fui a Estados Unidos y ellas mismas, las marroquíes, se mostraron indignadas de que me atreviese a meterme así con su cultura.

Mira, una cosa que me da pena es que en Kenya, Jomo Kennyata, el líder de la independencia, que fue uno de mis símbolos, cuando consigue la independencia del Reino Unido, en el primer discurso dice que se va a echar a los invasores, que se va a recuperar la cultura y que, por lo tanto, hay que volver a instaurar la clitiridectomia, que los ingleses habían prohibido. De esto me enteré tardíamente... En Egipto que no es la África profunda, se ha practicado desde la época de los faraones... Ahora, empezamos a cuestionarlo, pero fundamentalmente para nosotras, claro, a nosotras que no nos hagan esto pero si son marroquíes y ellas quieren... Yo me pregunto: ¿Ellas quieren?

Ellas no pueden elegir...

Claro, es que hay cosas que no se pueden elegir, porque tú puedes elegir venderte como esclava pero no te vamos a dejar, o casarte con un señor que tiene otra mujer, pero no te vamos a dejar porque ese matrimonio va a ser inválido. Así que no puedes elegir y el día que la cabeza se te abra, comprenderás por qué, pero de momento no te lo vamos a permitir.

¿Qué opinas de la campaña moralista que se ha emprendido contra el aborto?

Es espantoso, y yo llevo 20 años prediciéndolo. En el mismo momento en que se aprobó la despenalización de los tres supuestos (que no significan darle un derecho a la mujer, que no es ni siquiera una ley de aborto, simplemente son tres supuestos de exención de responsabilidad penal) se desmovilizó el movimiento feminista. A partir de entonces cada una se buscó la vida y desde entonces no se ha reclamado más, los intentos han sido sólo comedias. Ahora, ha pasado lo que tenía que pasar, la derecha, el enemigo, que no se cansa nunca, se ha organizado, ha presentado querellas y han estado en prisión 7 médicos durante 2 meses, han cerrado 4 clínicas en Madrid y Barcelona, se han llevado los historiales de las mujeres, han citado a declarar a 25 de ellas en Barcelona... Pero además de esto, que es sangrante, las consecuencias van a ser terribles, como se está viendo ya. Los médicos se van a negar a practicar abortos, los que lo hagan cobrarán más y sólo las que tengan dinero podrán pagarlo, y los más baratos lo harán en condiciones clínicas fatales. Muchas acabarán metiéndose una aguja de hacer media como se hacía antes...

En esa línea, ¿qué te parece la actitud de beligerancia progresiva que ha tenido en los últimos tiempos la Iglesia Católica en contra de los avances sociales logrados?

A mi lo que me indigna es la reacción del Gobierno, yo de la Iglesia no he esperado nunca nada. La Iglesia ha regido los destinos de las mujeres españolas durante medio siglo, y como se quedaron sin tanta influencia social están rabiando y queriendo recuperarla. Esto a mi no me importaría si no fuera por la cobardía de este Gobierno al cederles dinero y prestigio. El otro día Zapatero se fue a ver al nuncio de su santidad. Yo no he visto nunca a un presidente de gobierno cenar en la embajada de otros países dentro de su propio Estado. ¡Es el colmo! Hemos visto a de la Vega vestida con mantilla de Semana Santa besándole las manos al cardenal en Roma. Si nos portamos de esta manera, no entiendo cómo no piden mas. Hemos pasado de darles el 0,52 al 0,7 en el IRPF, mantenemos el 50 por ciento de todas las plazas escolares en sus manos, todo el patrimonio artístico del país, se lo limpiamos, se lo pagamos, y sigue siendo de su propiedad. Si estas son las relaciones que tiene que tener un Estado laico con la Iglesia...

Con un gobierno de supuesta izquierda...

Aquí no hay más que una derecha civilizada, democrática, que es el PSOE, y los fascistas del PP.

¿Y qué pasa con la Memoria? Hablemos de la Ley de Memoria Histórica.

Lo penoso de esta Ley de Memoria Histórica es que hemos tenido que pedirle permiso a la derecha para aprobarla porque el Gobierno insistía en que tenía que haber el mayor consenso y teníamos que estar de acuerdo con todos los partidos, también con los hijos de los que nos asesinaron. Es realmente lamentable, para eso más valía no haber aprobado ninguna ley. En Chile, Argentina, Grecia, Portugal, y no digamos en la Alemania nazi, no sólo han pedido perdón a las víctimas de la dictadura sino que las han indemnizado, en cantidades enormes, al punto de que muchos de mis camaradas republicanos de la resistencia francesa, que fueron condecorados por el Estado francés recibieron una pensión del Estado alemán por su lucha contra el nazismo. Esto no lo conseguimos en España, lo que conseguimos fue la tortura y la cárcel.

¿Por qué?

¿Por qué? Qué desgraciado país el nuestro, mira, nuestro país es único. El único país que se resistió al fascismo fue España, en Alemania escogieron a Hitler, en Italia aquel fantasmón se subió al podio, y los italianos tardaron un montón de tiempo en organizar una resistencia. En Portugal tuvieron una dictadura larguísima pero no vivieron una guerra civil. La única desgraciada, Grecia, vivió una guerra civil, que no fue tan larga y exterminadora como la nuestra, pero bien la sufrieron. La dictadura nuestra duró más que ninguna, arrasó con todo lo que podía, los que no estaban asesinados en las cunetas morían asesinados en los paredones, los que no estaban en la cárcel o en el exilio. Y tardamos mucho más de cuarenta años en empezar a recuperar aquello que teníamos con la República. Y esto no le ha pasado a ningún país. Cuando pasan 17 años en Chile o 15 en Argentina mismos (que además, no fue un exterminio como el de aquí, a pesar del horror), los que lucharon están vivos, jóvenes, dispuestos a dar la batalla. Nuestros padres, y hasta nuestros abuelos, ¿dónde están? Muertos y enterrados y ni siquiera sabemos dónde, los hijos sobrevivieron con muchas dificultades y a los nietos ya no les importa nada.

¿Qué ha pasado? ¿Cómo explicas esa desmemoria?

Bueno, porque hemos pasado 40 ó 50 años arrasando los valores republicanos. Cuando se acepta la monarquía echamos miles de toneladas de infamias sobre nuestros muertos, encarcelados, resistentes y torturados, nuestra memoria y nuestros valores; porque los valores republicanos no se han recuperado nunca más. Y aquí hay unos actores con nombres y apellidos. El señor Santiago Carrillo acepta la bandera nacional y el himno aquel, y se va a besarle el culo al rey... es la traición más grande que se podía haber cometido. Y esto es lo que nos ha pasado. Tanto sufrimiento y tanta lucha por acabar con esa monarquía corrupta, que era la síntesis y el compendio de todos los delitos y todos los crímenes... La monarquía hasta el 31 lo reunía todo, y hemos enlazado directamente con esto, porque este rey sigue haciendo cosas muy parecidas. No tenemos guerra en Marruecos, sería lo único que nos diferenciaría... pero los negocios fraudulentos del rey... Esto, que es la cúpula de la pirámide, se transmite como un diluvio a toda la sociedad. El 50 por ciento de las plazas escolares están en manos de la Iglesia, los medios de comunicación convertidos en grandes holdings... En Madrid entre el 31 y el 39 se publicaban 17 periódicos diarios, de todas las tendencias, lo que ilustraba la vitalidad de una sociedad en expresar sus ideas, una sociedad que vivía apasionadamente las transformaciones sociales del momento. Los medios de comunicación hoy se han convertido en grandes holdings que sólo transmiten la ideología dominante y a las nuevas generaciones, además, no les interesa nada la información, están agarrados a una consola o viendo pornografía. Esta es la transformación moral de nuestro país, que es verdaderamente penosa (lo cuento en la novela). El medio siglo en el que han sido imperantes las fuerzas reaccionarias: la derecha más negra, la Iglesia, el ejército y el gran capital, los valores que han transmitido son los que sabemos, los que les interesan para mantener esa gran alianza que gobierna en España, el ejército, la Iglesia y los grandes capitalistas. Y esta Triple Alianza, esta sí que es la Triple A, gobierna en España sin mermarle nada la influencia moral e ideológica. Ahora, ¿quién pone en cuestión la monarquía? Un articulito por allá, con un lenguaje de lo más suave, bien temeroso (hay que ver lo que le pasó al Jueves)... Y ésta es una monarquía capitalista, patriarcal y beata. Las resistentes somos como los primeros cristianos, sólo nos queda reunirnos en las catacumbas...

La diferencia con la dictadura es que ahora puedo contarte las cosas que te estoy contando y no vamos a la cárcel. Pero el capitalismo, aquí como en todas partes, ha conseguido un efecto enormemente eficaz. Mientras puede mantener la paz social (y a esta paz social en España fueron con absoluta conciencia los sindicatos y los partidos de izquierda con los malditos Pactos de la Moncloa) lo que hace es influir ideológicamente y, además, vende también de manera muy eficaz la idea de que estamos en el mejor de los mundos posibles: libertad de expresión, de reunión, de asociación, de sindicación, de partidos políticos... ¿Qué más quieres? Te pueden decir con todo el cinismo del mundo: “bueno, pues si no te gustan los partidos que hay, monta uno”, esto a mi me los han dicho las compañeritas de varios partidos. “No te gusta lo que dice la televisión, monta una”. Y esto es un absoluto cinismo, porque se sabe perfectamente cómo sólo el gran capital puede disponer de partidos, de campaña electoral y de medios de comunicación. Con los partidos feministas nos presentamos a las elecciones europeas en el año 1999, y reunimos 30-40 millones de pesetas. En aquella campaña los dos partidos mayoritarios presentaron por primera vez a dos mujeres como cabezas de lista, y sabemos que lo hicieron precisamente por la campaña que habíamos llevado nosotras adelante... Se presenta Rosa Díez por el PSOE y María San Gil por el PP. En aquel momento cada partido gastó 3.000 millones de pesetas en la campaña, aparte del peso y prestigio que ya tenían. La Ley electoral bascula...

Y en este escenario de conformismo generalizado, ¿dónde está la izquierda?

Pues en el Partido Feminista, porque la izquierda se ha suicidado. Se suicidó el Partido Comunista, el panorama de IU lo puede ver cualquiera, sí, un poquito más a la izquierda, socialdemócrata... Carlos [París, filósofo y actual pareja de Lidia Falcón] dice que la izquierda padece el síndrome de Estocolmo, porque los derrotados están asumiendo la ideología del vencedor y se trata de ver quién reparte mejor en esta subasta asquerosa. Hace falta una izquierda consciente, que tenga sentido crítico, que tenga el valor de organizarse. No se trata de escribir artículos sino de organizarse con racionalidad. Hay muchos grupos antiglobalización, movimientos estudiantiles, pacifistas, lo que queda del movimiento feminista, atomizado, pero con capacidad de volver a organizarse... Hay que elaborar un programa realista pero transformador y plantear 4 ó 5 cosas.

¿Cuáles?

Primero: acabar con la Iglesia Católica (bueno, con las donaciones, por lo menos...). Segundo: la República, que nos la devuelvan y que los Borbones se vayan al exilio que allí viven muy bien. Tercero: un Estado laico. Cuarto: una República federal, que es la única manera de resolver el problema territorial, y quinto: la nacionalización de los sectores fundamentales de producción. Y no digo que con esto se vaya a hacer la revolución pero por lo menos es avanzar unas mínimas reivindicaciones que un país socialista tiene que tener.


* Aloia Álvarez Feáns pertenece al Consejo de Redacción de Pueblos. Un extracto de esta entrevista ha sido publicado en el nº 31 de la Revista Pueblos, marzo de 2008

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Comments

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Sun, 01 Jun 2008 23:53:50 -0600
Malos tiempos para las mujeres http://lidiafalcon.nireblog.com/post/2008/05/18/malos-tiempos-para-las-mujeres http://lidiafalcon.nireblog.com/post/2008/05/18/malos-tiempos-para-las-mujeres  
Público.es
26 Abril 2008
Por Lidia Falcón

Contra las mujeres se ha desencadenado una campaña machista. En cuanto han conseguido un poco de libertad, aquellos que las consideran de su propiedad se han organizado para calumniarlas y perseguirlas judicialmente. Algunos también las matan. Hace más de 15 años, en un debate de televisión dirigido por Cristina García Ramos, yo adelanté –no sabía entonces con qué trágica certeza– que la lucha por la igualdad de las mujeres iba a tener una respuesta sangrienta por parte de ciertos hombres. El catedrático Javier Pérez Royo, que participaba en el debate, mirándome con una expresión de absoluto desprecio replicó que ese comentario no merecía ni siquiera respuesta. Pues bien, señor Pérez, en estos 15 años transcurridos han sido asesinadas por hombres 1.200 mujeres, sin contar las que se han suicidado o muerto a consecuencia de los malos tratos sufridos a manos de aquellos, y unos dos millones más están siendo golpeadas sistemáticamente. A los femicidios hemos de agregar las violaciones, el acoso sexual, la prostitución y las demás violencias que se practican contra ellas.

Pero no sólo las matan, como si ese no fuese suficiente motivo para escalofriarnos –y para que el sr. Pérez me pidiese disculpas– sino que también sufren toda clase de marginaciones y opresiones. El 50% de las divorciadas con hijos no cobran la pensión alimenticia que el juzgado señaló al padre, y la “feminización de la pobreza” avanza en las familias monoparentales dirigidas por una mujer. El subempleo, los bajos salarios, el trabajo a tiempo parcial, los contratos eventuales y la falta de promoción en la empresa son femeninos.

Pero ni siquiera esta realidad es lo más remarcable, precisamente por lo muy sabida. Lo destacable de estos últimos tiempos es la campaña machista organizada por las asociaciones de hombres que afirman ser maltratados por mujeres, orquestada con muchísima eficacia por medios de comunicación afines a ellos. Esta campaña se ha desencadenado sobre todo a partir del momento en que se aprobó la Ley de Violencia, que les ha parecido a los machistas intolerable a pesar de las múltiples carencias que padece, así como de la ineficacia de la justicia, como se puede comprobar diariamente en los casos de hombres condenados que andan sueltos a su libre albedrío y que acaban matando a la mujer o a algún niño.

La acusación de que las mujeres presentan denuncias falsas para obtener múltiples ventajas en los procesos de divorcio, que con toda rotundidad defiende María Sanahuja, que fue decana de los Juzgados de Barcelona, apoyada por el entonces fiscal Jefe de Cataluña, José María Mena, se ha convertido en una verdadera campaña de prensa, radio y televisión contra las mujeres maltratadas. Se han creado asociaciones de hombres víctimas de falsas denuncias, y no hay televisión –aún las de mayor audiencia– que no haya introducido el tema en sus programas sobre la violencia machista.

A esta campaña de difamación contra las mujeres, y contra sus abogados, ha seguido la de apoyar la custodia compartida de los hijos entre el padre y la madre. Reivindicación que únicamente defienden los padres, con el propósito claro de no pagar las pensiones de alimentos a los niños. Tal medida se implantó, aunque con condiciones, en la reforma del Código Civil cuando aprobó la reforma legal llamada del divorcio “exprés”, mediante la cual ya no se pueden alegar causas para solicitarlo. De tal modo, las tropelías que algunos maridos cometen contra las mujeres: infidelidad, corrupción, desatención a la esposa y a los hijos, negativa a colaborar en las tareas domésticas, ausencia del hogar, no entregarle el dinero para subsistir, no pueden ni aún plantearse ante el juzgado, y, en consecuencia, tampoco se puede reclamar una reparación adecuada; si fuera que la indemnización por tales actuaciones hubiese podido contemplarse alguna vez en el ordenamiento jurídico, que jamás se ha planteado en nuestro país, ya que tanto legisladores como jueces consideran normal que una esposa aguante todo tipo de vejaciones por parte del marido. Y, para añadir mayor sufrimiento a las mujeres que se encuentran privadas de la compañía de los hijos y deben contemplar impotentes el maltrato de los niños a manos del padre, en la actualidad el proyecto del Codi Civil catalán establece la custodia compartida, casi automáticamente.

La campaña contra las mujeres está cada día más en auge. Y con éxito. Por ello, los jueces archivan el 55% de las denuncias por maltrato, considerando que son falsas, únicamente condenan al 70% de ese 45% restante, es decir el 38% de las denuncias, y casi nunca a más de dos años de cárcel, con lo cual los maltratadores no la cumplen, e incluso cuando la sentencia es mayor no ordenan tampoco el ingreso en prisión. Y cuando se deciden, con mucha dificultad, a dictar una orden de alejamiento, no tienen ningún interés en hacerla cumplir. A esta actitud de los jueces hay que añadir que en la mayoría de los abusos sexuales de los niños, los psicólogos dictaminan casi sistemáticamente que son inventados por las madres, y en consecuencia se archivan las denuncias. Ahora, además, se está acusando a las madres de consentir los abusos, sin parar mientes en que la primera maltratada, violada y amenazada de muerte, si se atreviera a denunciarlo, son ellas. Por eso es posible que se asesine a una niña y a una esposa y a una madre por un pederasta, un marido y un hijo que habían sido condenados hacía años por abusos sexuales y maltratos a otras o a las mismas personas. Por eso únicamente tenemos que esperar a que cualquier otro asesino, que sigue libre, repita la hazaña.

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Comments

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Sun, 18 May 2008 16:49:02 -0600
Esta es la justicia que tenemos http://lidiafalcon.nireblog.com/post/2008/05/04/esta-es-la-justicia-que-tenemos http://lidiafalcon.nireblog.com/post/2008/05/04/esta-es-la-justicia-que-tenemos  
elPeriódico.com
22 Abril 2008
Por Lidia Falcón

Cuando creíamos que después del asesinato de Mari Luz no podíamos horrorizarnos más, nos enteramos de que una mujer ha sido asesinada tras haber pedido repetidas veces protección de un marido que estaba condenado y con orden de alejamiento, poco antes de que un enfermo mental pasee la cabeza de su madre por las calles del pueblo, después de haber estado condenado cuatro veces. Estos casos que nos escandalizan son la cara visible de algunas de las negligencias que cometen ciertos organismos institucionales que tendrían que proteger a las mujeres. Los olvidos que llevaron a Mari Luz a la muerte han sido explicados como un error achacable únicamente al juez que era responsable del encarcelamiento del culpable. Tantos otros implicados, desde la Audiencia a la Policía, se han declarado exentos de cualquier responsabilidad. Lo que no se cuenta es que los olvidos y los errores judiciales suceden habitualmente. La instrucción de un sumario por abusos sexuales a menores, malos tratos a mujeres, lesiones, robo sin violencia, hurtos, etcétera, tarda dos años. Pueden añadirse de uno a tres más de demora en la Audiencia. Esa sentencia tendrá que ejecutarla el juzgado penal; teniendo en cuenta que las penas inferiores a dos años pueden suspenderse o sustituirse por un inexistente servicio a la comunidad, miles de condenados no cumplen la sentencia.

Pero incluso en el caso de que esa condena supere los dos años, con toda probabilidad no se ejecutará. En este momento miles de sentencias de prisión y de multa duermen en las carpetas de los juzgados. Muchas porque no se ha encontrado al condenado para notificárselas. Informan los medios de que en un solo juzgado de Palma de Mallorca hay 8.000 ejecuciones por tramitar. Entre ellas se encontrarán las que afectan a esposas y madres maltratadas y a menores de los que se ha abusado. La prensa cuenta que varios pederastas han desaparecido después de ser condenados a penas de tres años y más de cárcel. Transcurrido el tiempo en el que los autos duermen en una mesa del departamento de ejecuciones del juzgado, el delito habrá prescrito.

En el tema de violencia contra la mujer, la acusación, vertida en los medios, de que las mujeres presentan denuncias falsas, ha influido para que solo en muy contadas ocasiones los jueces dicten prisión preventiva contra los denunciados por maltrato, pederastia, abusos sexuales, violaciones. Así, muchos de los acusados ni acuden al juicio, y los que lo hacen desaparecen, preventivamente, temiendo la sentencia. Pero estos no son los únicos casos en que los condenados viven tranquilamente sin temer la persecución de la justicia. Las multas de los procesos de tráfico, de alimentos, de infracciones que no acarrean pena de prisión no se suelen pagar. Cuando el abogado acusador persigue tenazmente el cumplimiento de la sentencia tropieza con el atasco que ahoga a las oficinas de ejecución y que ocasiona la lentitud en dictar órdenes de localización, y la casi imposibilidad de que se disponga la busca y captura en los casos en que las penas no sean mayores de tres años de prisión.

A este funcionamiento de los juzgados, conocido de todos los profesionales del Derecho, se le puede aplicar sin duda una atenuante calificada: el estado caótico en que se encuentran. Juzgados ubicados en un inmueble de vecinos, a veces con ellos dentro, oficiales amontonados con sus mesas y expedientes, de cuatro en cuatro, en habitaciones minúsculas, donde se toma declaración a imputados, testigos y peritos, con asistencia de letrados, delante de los demás empleados y profesionales que entran y salen del juzgado interesándose por sus asuntos. La invisible presencia de los fiscales adscritos a varios juzgados a la vez y que no pueden atender a todos. Salas de audiencia, como las de los juzgados de familia de Barcelona, que consisten en una mesa ovalada alrededor de la cual se sientan todos los implicados: juez, fiscal, secretario, procuradores, abogados e interesados, rozándose codo con codo, y donde se celebran vistas en las que están en juego la felicidad de los cónyuges, la propiedad de los bienes familiares y el futuro de los hijos.

La imagen habitual de los juzgados es la de habitaciones atestadas de expedientes, en las estanterías, en las mesas, en las sillas, en el suelo, y hasta en el váter, sin vigilancia alguna, de tal modo que cualquiera puede llevarse las carpetas y hasta los sellos del juzgado.

El único paliativo a tantos males es por lo menos doblar el número de juzgados, de jueces, de fiscales, de secretarios, de oficiales, de auxiliares, de agentes y de policía judicial, y ubicarlos en los edificios adecuados con los ordenadores y las terminales necesarias, donde se hayan introducido las bases de datos coordinadas con las policías y los otros juzgados. Pero esta reforma --y no hablo del imprescindible cambio del procedimiento-- necesita una inversión económica enorme que los gobernantes no están dispuestos a hacer. Por tanto, es imposible que la Administración de justicia española salga del siglo XIX, en el que se halla anclada, y es previsible que a corto plazo cualquier otra niña o esposa o madre sea víctima de un pederasta, de un marido o de un hijo que, pese a estar condenado, disfrute tranquilamente de libertad.

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Sun, 04 May 2008 23:19:05 -0600
¿Eso era la igualdad? http://lidiafalcon.nireblog.com/post/2008/04/20/eso-era-la-igualdad http://lidiafalcon.nireblog.com/post/2008/04/20/eso-era-la-igualdad Público.es
2 Abril 2008
Por Lidia Falcón

El resultado de las elecciones nos ha mostrado un retrato del Congreso de Diputados en el que son menos ahora las mujeres elegidas que hace cuatro años. Retrato más insólito aún si tenemos en cuenta que el Partido Socialista tiene cuatro diputadas menos y el Partido Popular dos más. Por supuesto las militantes de las formaciones políticas menores no han tenido oportunidad alguna. Pues bien, éste es el resultado de haber aprobado, con toda clase de felicitaciones, una Ley de Igualdad.

No ha habido ley, que decían que era la más avanzada y novedosa del mundo, más publicitada por el Gobierno y las dirigentes del PSOE. Según la propaganda que nos invadió a través de todos los medios de comunicación, esa norma iba a concluir, definitivamente, con las milenarias desigualdades que padecen las mujeres de nuestro país, y se la debíamos al trabajo esforzado de las mujeres del Partido Socialista, convencidas, como me explican, de que los avances en materia de igualdad –ya no se trata de hablar de mujeres ni de feminismo– se logran poquito a poco, con la solidaria complicidad de los hombres, sobre todo los de su partido.

Cuando se publicó, escribí el comentario que se merecía. La tan alabada ley consiste en una serie de consejos, deseos y esperanzas a cumplir en largos periodos de tiempo, que sobre todo involucra a las empresas privadas en la obligación de emplear mujeres en los consejos de administración. También les fuerzan a conceder permisos, jornadas reducidas y horarios flexibles para que las mujeres y los hombres se organicen mejor en su casa. Por supuesto nada se habla de la obligación del Estado de crear la red pública de escuelas infantiles, de residencias de ancianos, de atención domiciliaria, porque eso cuesta dinero, y más barato resulta imponer obligaciones a la patronal y cargar el peso del cuidado de la familia a los propios ciudadanos.

Pero de lo que no parecía caber duda era de que en el ámbito político las mujeres habían dado un gran paso hacia delante, con la obligación impuesta a los partidos de que las listas electorales tuviesen un 40 y un 60% de candidatos de cada sexo. Pues bien, una vez celebradas las elecciones y verificados los resultados, nos encontramos con una composición del Parlamento más masculina que la anterior. Para lo único que ha servido la ínclita Ley es para impedirle al Partido Feminista que presentase listas exclusivamente de mujeres, porque ya se sabe que era imprescindible garantizar a los hombres su presencia entre nosotras, si no hubiesen podido quedar marginados de la participación política del país.

Éste es el resultado de la aprobación de leyes vacuas, sin apenas contenido, dictadas desde los órganos del Gobierno, que no están apoyadas por una verdadera participación del Movimiento Feminista. Del mismo modo, la implantación de las cuotas, con las que siempre estuve de acuerdo, se ha pervertido desde el momento en que han sido los hombres dirigentes de los partidos las que las han distribuido. En los puestos de poder han escogido a las mujeres más fieles y obedientes a las consignas de la cúpula masculina, marginando a las de mayor inteligencia y personalidad, que suelen ser las menos obedientes. En consecuencia, los hombres han obtenido dos ventajas, la primera, disponer del voto fiel de sus subordinadas y la segunda desprestigiar el sistema, al mostrar cómo las cuotas llevan a las menos capacitadas a los puestos de decisión.

Pero estas consecuencias son inevitables desde el momento en que quienes distribuyen los puestos son las cúpulas dirigentes de los partidos, en ese gobierno absoluto, más parecido a una dictadura, de la partitocracia que domina nuestra vida política, y en la que únicamente los elegidos por el jefe tienen posibilidades de alcanzar los podios. Y entre estos suele haber pocas mujeres, y siempre las menos capacitadas y las más obedientes a las órdenes del buró político.

En definitiva, las mujeres de los partidos, y lamentablemente las de los de izquierda, se han rendido con armas y bagajes a las férreas normas impuestas por los señores que dominan con despotismo el mundo político. Abandonada hace tiempo su militancia feminista –cuando el Movimiento aglutinaba a las mujeres más preparadas y combativas– en aras de obtener puestos rentables en las diversas escalas y estamentos de los partidos y del Estado, las que hoy pretenden dirigir las reivindicaciones de las mujeres lo que han conseguido es apoyar las arbitrariedades de sus dirigentes masculinos.

Lo cierto es que a las mujeres del PSOE y también de IU, les molesta la existencia de un Movimiento Feminista, independiente de los partidos políticos tradicionales y siempre a su izquierda, en el que seguimos planteando las eternas reivindicaciones de las mujeres y criticando, con firmeza y exactitud, el sometimiento a las normas aprobadas por los hombres que dejan inermes e indefensas a las mujeres ante el poder. Por eso no nos consultan nunca cuando hay que reclamar reformas legislativas, manifestarse contra la última barbarie machista o redactar un nuevo proyecto de ley. Por eso se alegran, sumisas y contentas, de los bodrios legislativos que sus jefes llevan a la aprobación de las Cámaras, y aceptan, con una cobardía sin igual, que sea la Iglesia católica –y ahora pronto la musulmana– y la derecha cavernícola las que impongan sus condiciones en las cuestiones más graves y urgentes que nos afectan, como el aborto. Por eso hoy hay menos mujeres en el hemiciclo del Parlamento, y lo mismo pasará en las sucesivas elecciones si el verdadero feminismo no vuelve a tener el protagonismo que se merece.

Lidia Falcón es presidenta del Partido Feminista, abogada y escritora

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Sun, 20 Apr 2008 20:55:44 -0600
El velo de la ignominia http://lidiafalcon.nireblog.com/post/2008/04/11/el-velo-de-la-ignominia http://lidiafalcon.nireblog.com/post/2008/04/11/el-velo-de-la-ignominia ELPAÍS.com
24 Ene 1990
Por Lidia Falcón

Como la estrella amarilla de los judíos y la rosa de los homosexuales bajo Hitler, o la marca de las prostitutas y las prohibiciones en el vestido de los siervos en la Edad Media, el velo de las mujeres musulmanas les enseña desde la infancia -porque el adiestramiento para la humillación ha de comenzar pronto, con el propósito de evitar cualquier conato de rebeldía- que ellas son seres mutilados, deformes, pecaminosos; porque no son hombres. Ellas, por ser mujeres, destinadas a la reproducción de la especie como todas las hembras mamíferas, y sin más objetivo que alcanzar en su vida, marcadas cada mes con la hemorragia de la impureza, deben taparse de la mirada de los demás, ocultar la vergüenza de haber nacido mujer. El velo que deben usar las mujeres musulmanas es el distintivo de la impureza femenina, la marca de su ignominia. Las voces que hoy se alzan defendiendo el uso del velo en la escuela para las muchachitas musulmanas, en la Francia democrática, republicana y laica, en razón de la "libertad de conciencia" y del "respeto de las culturas diferentes", no se atreverían a lanzar el primer gruñido para defender el uso de la prenda que fuese la señal pública de la diferencia entre la negritud y la blancura. Esas mismas conciencias tan liberales considerarían impropio de países civilizados que se mantuviese un traje distinto para el criado que para el señor. Ellos, los escandalizados por el ataque a lo que suponen libertad religiosa, no consentirían que nadie les impusiese el caftán, ni el turbante, ni la gorra, ni el sombrero, si ello iba a significar la marca de su inferioridad social. Claro que la imposición en el vestir de las muchachas musulmanas no viene dada por el Estado francés, sino por el pater familiae y por el jefe religioso de su tribu, y está bien que las mujeres vistan según las reglas de su tribu y las normas religiosas impuestas por los jefes. Así se defiende más eficazmente la supervivencia del patriarcado.

Es bueno para los hombres, para todos los hombres, que las mujeres obedezcan al pater familiae, que no pongan en cuestión las milenarias reglas de la sumisión femenina. Es bueno para los hombres, para todos los hombres, que las mujeres obedezcan las leyes de la familia y no las del Estado. Como Antígonas siempre presentes defendiendo las leyes del patriarcado frente a las de la ciudad, las mujeres no son ciudadanas, no tienen derechos y deberes como los demás individuos que pagan impuestos, votan periódicamente y acatan la Constitución. Las mujeres son hijas, esposas, amantes, madres, adúlteras, vírgenes, prostitutas, monjas, viudas. Ellas siguen siendo sólo hembras cuyo status social depende del uso que haga de su sexo y de la relación que mantenga con un hombre.

Por tanto, no tienen que obede