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Escritos y noticias de Lidia Falcón O'Neill

02/11/2008 GMT -6

Lo público y lo privado

lidiafalcon @ 15:27

elPeriódico.com
2 Nov 2008
Por Lidia Falcón

Lo privado es público fue la consigna del feminismo cuando inició su movimiento, que lo decía casi todo. Denunciaba el silencio y la invisibilidad con que se habían ocultado las opresiones que las mujeres sufrían al establecer la división de los actos humanos entre los que se presentaban como públicos y los que pertenecían al ámbito doméstico. De tal modo, la violencia contra la mujer y los niños, los abusos sexuales y las violaciones, la división sexual del trabajo, la marginación de la mujer del trabajo asalariado, eran situaciones que no debían ser analizadas bajo las normas democráticas de derecho público, porque únicamente concernían a la voluntad individual de las personas.

Cuando la denuncia de tal estado de cosas pudo ir imponiéndose sobre la conciencia colectiva y se consiguió que se tomara en cuenta en los programas de los partidos políticos y en las normas legislativas, entramos, por fin, en el ámbito de los países avanzados y democráticos. Y ese cambio se introdujo en los cuerpos legislativos, que es por donde se comienzan las transformaciones políticas. Las leyes aprobadas desde aquellas fechas que regulan las relaciones personales y familiares entre los sexos fueron introduciendo, muy lentamente, las normas que debían ir situando a las mujeres en los niveles familiares, sociales y económicos similares a los que los hombres disfrutaban hasta entonces.

El Govern de Catalunya se propone, según se ha sabido las últimas semanas, emprender una modificación del Código Civil. Llevado del afán que nos domina de dar testimonio de nuestra modernidad, partiendo del falaz principio de que ya se ha conseguido la igualdad social entre hombres y mujeres, introduce novedades en el derecho de familia que perjudicarán tanto a éstas como a los niños. Las modificaciones han sido exigidas, más que impulsadas, por los colectivos masculinos molestos por los avances que el feminismo ha conseguido. Así, la custodia compartida, prácticamente impuesta incluso contra el acuerdo de los padres y, por supuesto, contra el deseo del niño, significará una fuente de sufrimientos y problemas para las madres y los hijos. Especialmente para estos, que, en vez de tener un domicilio estable --la seguridad de lo cotidiano tan necesaria para construir la personalidad sana--, se verán trastornados por el cambio continuo de vivienda, de lugar propio, de vecinos, de entorno conocido, y zarandeados por las influencias familiares, en un continuo ir y venir.

Las abogadas especializadas en el tema sabemos muy bien que esta medida persigue en realidad el objetivo oculto de que el padre se ahorre la pensión de alimentos del hijo. Compartido el tiempo de estancia con los dos progenitores, se comparten también los gastos en igual medida y, en consecuencia, ya nadie tiene que abonar dinero al otro.

No solamente esta modificación perjudica grandemente el interés de la mujer y del hijo, sino que, con menos justificación aún, se penaliza a la mujer privándola de pensiones y uso indefinido de la vivienda. Contra tales normas se han pronunciado claramente, en un buen y documentado informe, la Federación de Mujeres Separadas, explicando con datos, sobradamente conocidos, las diferencias sociales y económicas que subsisten en la calidad de vida y en la calificación social entre los hombres y las mujeres.

Ante tantas desventajas como se amenazan en este proyecto, únicamente se ha admitido la exigencia, que plantean desde hace años las organizaciones de mujeres, de que se establezca la obligación de ambos cónyuges de participar en el trabajo doméstico. Disposición ciertamente retórica, ya que nadie tiene la posibilidad de hacer cumplir la norma mientras el matrimonio convive, pero quizá pudiera dar lugar a algún tipo de resarcimiento por su incumplimiento en el momento del divorcio, objetivo siempre difícilmente alcanzable cuando la judicatura no se plantea indemnizar a ningún cónyuge por víctima que haya sido de los desmanes del otro. Con idéntico objetivo, supongo, el proyecto mantiene también la obligación de guardar fidelidad.

Mientras que las desventajas y retrocesos señalados en el capítulo de custodias no han dado motivo a ninguna crítica por parte de los medios de comunicación, mi última sorpresa ha sido escuchar el rechazo de varios periodistas a las medidas de pensiones y vivienda, las únicas que, condescendiendo con las peticiones de colectivos de mujeres, el Govern ha aceptado incluir.

Y las rechazan precisamente con el argumento de que el Código Civil no puede entrar en el comedor de las casas, ignorando no solo la ya clásica reivindicación de lo privado como público sino que, por su propia esencia, el derecho de familia convierte en actos jurídicos las actividades humanas que se realizan en el comedor y en el dormitorio. Pero no ya a raíz de las luchas feministas, sino desde el derecho romano, por hablar solo de tiempos modernos. La diferencia entre la precursora legislación romana y la actual es que aquella era la base del derecho patriarcal, mientras que hoy hay que pretender que sea la base de un derecho igualitario, que todavía estamos muy lejos de alcanzar, y que, desde luego, no se conseguirá con esta reforma del Codi de Familia.

*Abogada

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17/10/2008 GMT -6

22 de Octubre: Jornadas "Mujeres y democracia. Cuatro décadas de feminismo en España"

lidiafalcon @ 02:17

Cuatro décadas de feminismo en España

El 22 de octubre, a partir de las 10 de la mañana en el salón de actos del Rectorado y organizadas por la Cátedra de Estudios de las Mujeres "Leonor de Guzmán", la Universidad y la Diputación de Córdoba y el Instituto Andaluz de la Mujer, tendrán lugar las jornadas "Mujeres y democracia. Cuatro décadas de feminismo en España" en las que intervendrán como conferenciantes Lidia Falcón, fundadora y presidenta del Partido Feminista de España, desarrollando el tema "Democracia Feminista"; Isabel Morant, titular de Historia Moderna de la Universidad de Valencia, que hablará sobre " Relato de treinta años de feminismo"; Remedios Zafra, titular de la Universidad de Sevilla, que intervendrá sobre "Feminismo e Internet (después del entusiasmo)" y Alicia Miyares profesora colaboradora de la Universidad de Oviedo, quien lo hará sobre " Ciudadanía, democracia y feminismo".

El encuentro tiene como finalidad realizar un recorrido por el movimiento feminista en la historia reciente de nuestro país, conocer la influencia que ha tenido en la construcción de la sociedad democrática española y en sus cambios políticos, legislativos y culturales y crear un foro de reflexión sobre los logros obtenidos y los obstáculos que siguen existiendo para la consecución de una sociedad justa e igualitaria. Vivencias y aportaciones teóricas se conjugarán en las ponencias programadas.

Gabinete de Comunicación / C.M.
Martes, 14 de octubre de 2008

 

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16/10/2008 GMT -6

La guerra contra las mujeres

lidiafalcon @ 23:32

ELPAÍS.com
23 Mayo 1994
Por Lidia Falcón

Taslima Nasrin, la escritora bangladesí, ha sido condenada a muerte por blasfema por los fundamentalistas. En su último libro se atrevió a criticar las normas islámicas que rigen la vida de las mujeres. Desde entonces, el libro ha sido prohibido y Taslima vive encerrada en su casa, después de haber sufrido una grave depresión. Pero la solidaridad de los escritores que ha hecho famoso a Salman Rushdie no se ha extendido a Taslima. Al fin y al cabo, sólo es una mujer. El fundamentalismo avanza a través de desiertos y campos, violando fronteras y vigilancias, para imponer su ley en todo el Magreb y Oriente Próximo, e incluso en países mucho más alejados de esos vecinos nuestros, como Pakistán y Bangladesh. Pero en Occidente se está queriendo ver el fundamentalismo únicamente como un fenómeno patológico dentro de esa ideología racional, progresista y tolerante que los arabistas e incondicionales del islamismo aseguran que está descrita en el libro sagrado Corán. Y seguramente en lo que respecta a los usos y costumbres cotidianos, una interpretación tolerante del libro sagrado permite a los hombres soportar unas relaciones humanas y sociales regidas por el aburrimiento y las interminables prácticas religiosas, pero a las mujeres no. Las mujeres en los países musulmanes son las víctimas propiciatorias de los hombres. Convertidas en esclavas, en animales de carga, en sirvientas, en prostitutas de los varones de la familia, deben llevar sobre sí todas las culpas que una imaginería pervertida masculina ha volcado sobre ellas.

Es el propio Corán el que instituye la poligamia, el que afirma que el testimonio de una mujer vale menos que el de un hombre, el que describe el matrimonio como la compra "del campo genital de la mujer", el que permite que el marido golpee a la mujer, con la única condición de que lo haga con un palo que no exceda del largo de una mano, el que asegura que la mujer debe obediencia al marido porque su entendimiento e inteligencia no alcanza a la de aquél, y el que concede a las hijas en las herencias la mitad de la parte de un varón.

Cierto debe ser, como explican los especialistas, que antes de que a Mahoma se le ocurrieran tan compasivas normas, la situación de la mujer en la península arábiga era mucho peor, fundamentalmente porque no tenía ningún derecho, ni siquiera el de la vida. Pero los que así defienden el islamismo muy comprensivos me parecen con la aplicación de un código que ellos, defensores a ultranza de la democracia y siempre críticos con las dictaduras, no admitirían ni para su perro. Claro que tratándose de mujeres, cualquier cosa es buena.

Pues bien, hoy ya tampoco tienen las mujeres asegurado su derecho a la vida. En Argelia, en el último año, han sido asesinadas 25 mujeres por no observar las reglas de modestia musulmanas que convierten a las mujeres en muertas ambulantes recubiertas de sudarios... y también por observarlas. Los fundamentalistas las matan por no llevar el velo, y unos grupos vengativos de tan sangrienta norma las matan también si visten con ellos.

En Egipto cada vez menos mujeres se atreven a salir a la calle vestidas a la occidental, muchas han abandonado sus trabajos y sus estudios; la conocida escritora y psiquiatra Nawal al Saadawi, fundadora y directora de la Asociación de Mujeres Árabes, ha sufrido el cierre de la asociación, el requisamiento de la documentación y una persecución constante que la ha llevado al exilio en Londres. En Túnez, paraíso de las mujeres en el Magreb, las compañeras feministas me manifiestan sus temores ante la penetración, cada vez mayor, del fanatismo fundamentalista, y cómo únicamente las protegen las medidas, consideradas poco democráticas por Occidente, que ha adoptado el régimen en las últimas elecciones, y que han marginado del Parlamento a los partidos fundamentalistas.

En Arabia Saudí, en Kuwait, en Irán, en Emiratos Árabes Unidos, las mujeres son asesinadas por cuestiones de honor por cualquiera de los hombres de la familia sin que ninguna justicia intervenga, y son lapidadas públicamente por adulterio, encarceladas por conducir un coche, por salir solas de noche, por tener relaciones amorosas sin permiso paterno, por no cubrirse con el velo. Y en todos esos países se sigue practicando la clitoridectomía, que supone la castración de las niñas. Quien quiera conocer el infierno especial para mujeres en que se han convertido esos países debe leer la biografia Sultana. Irán, donde se casa a las niñas a los ocho años, posee el triste récord de ser el país que más mujeres ha asesinado en los últimos 15 años, desde la que algunos consideran "revolución popular" de Jomeini.

En definitiva, siendo el machismo la carga más pesada que las mujeres deben soportar en todos los países, aquellos hombres que profesan la fe del profeta descargan sus frustraciones y pesares en esta guerra contra las mujeres, de la que ninguna organización de derechos humanos ni departamento de la ONU ha hecho objeto de denuncia, ni amenazado con sanciones a los países que la practican, ni ofrecido protección a las víctimas. Ya se sabe que siendo mujeres no merecen nada.

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24/09/2008 GMT -6

«En la actualidad, el ideal feminista se está rebajando»

lidiafalcon @ 17:21

«Estamos en barbecho y, como sigamos así, retrocederemos», afirma Lidia Falcón en el curso dedicado a Simone de Beauvoir

elcomerciodigital.com
24 Sep 2008
Por C. B. | AVILÉS

Lidia Falcón, ayer antes de su conferencia. / MARIETASu discurso es descarnado, directo, radical. Lidia Falcón permanece fiel a los principios que la han convertido en uno de los principales referentes del feminismo en España, de un feminismo con mayúsculas, revolucionario y crítico. Habla con la pasión de toda una vida dedicada a la lucha por la conquista de los derechos de las mujeres, en la que, asegura, «me he dejado trozos de piel; no nos han regalado nada». Por eso, sus palabras destilan decepción por la escasa ambición del panorama actual. «Se está rebajando el ideal feminista, cuyo propósito es cambiar el mundo».

Abogada, escritora y fundadora del Partido Feminista, Lidia Falcón participó ayer en el curso dedicado a Simone de Beauvoir en el Centro de Servicios Universitarios. La autora de 'El segundo sexo' no se libró de su crítica. «La única novedad que tenía ese libro era cuando decía que 'la mujer no nace, sino que se hace', frase con la que estoy en profundo desacuerdo», afirmó antes de reivindicar la memoria de feministas españolas como Concepción Arenal o Margarita Nelken.

Falcón dedicó su ponencia a los nuevos mitos del feminismo, muy alejados del feminismo político y militante que ella defiende. En su opinión, la lucha feminista se está concentrando en debates secundarios (como los cambios en el lenguaje o la tendencia por el multiculturalismo «que lleva a defender en ocasiones a culturas abiertamente machistas») en vez de concentrarse en las transformación integral que defiende su partido.

La abogada se mostró especialmente crítica con la Ley contra la Violencia de Género. «Hace dos años publicamos un estudio ('Hacer los derechos realidad', junto a Olga Campos) en el que señalábamos todos los defectos de la ley, pero éstos siguen ahí», afirmó. En su opinión, el gobierno centra el debate en «cuestiones que no cuestan dinero, como la laicidad, el aborto o el matrimonio homosexual, y se olvida de invertir en la reforma de la Justicia, la Educación, la Sanidad o las infraestructuras». «Los dos grandes partidos se pierden en discusiones y la ciudadanía tiene que entretenerse con 'Gran Hermano'», afirmó.

El panorama, según Falcón, es pesimista. «No se está avanzando por ningún camino, estamos en barbecho y, como sigamos así, retrocederemos», afirmó en alusión a la «ofensiva» contra las clínicas abortivas y al proyecto de reforma del Código Civil catalán que incluirá las reivindicaciones de las asociaciones de padres separados, formadas, comentó, «en su mayoría por maltratadores». En contra de las conquistas reivindicadas por el movimiento feminista, Falcón aseguró que «los planteamientos que defendimos en los setenta, como el aborto libre, la Educación o la creación de una red de asistencia social, todavía no se han cumplido».

Escéptica con la comisión de estudio de la reforma de la Ley del Aborto, Falcón acusó a las mujeres socialistas de «plegarse» ante sus compañeros respecto a las listas paritarias, contra las cuales se pronunció. «Fue una batalla que perdimos», concluyó.

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07/09/2008 GMT -6

La dependencia de las maltratadas

lidiafalcon @ 01:46

elPeriódico.com
6 Sep 2008
Por Lidia Falcón

La dramática situación en que se halla el buen ciudadano Jesús Neira por defender a una mujer del maltrato de su pareja ha dado lugar a multitud de comentarios sobre la dependencia de su verdugo que padece la mujer maltratada, que en este caso no ha agradecido el noble gesto de su defensor y que se niega a denunciar a su maltratador.

Esta conducta podría compararse con la de los que padecen el síndrome de Estocolmo, pero a quienes lo sufren se les trata con una comprensión que siempre se echa de menos con las mujeres maltratadas, aunque haya que aplicarles un atenuante muy cualificado, como es la relación afectiva y sexual que mantienen con el maltratador, una circunstancia que no se produce en las víctimas de tortura.

Lo que nunca explican los comentaristas y expertos en el tema es que el maltratador en el primer momento es un seductor. Se dirige a la que será su víctima mostrándose enormemente obsequioso y amable, colaborador, generoso, solidario. Cuando la ha enamorado --muchas veces ella ni siquiera sentía atracción antes por él-- y comienzan a vivir juntos, empieza la tarea de esclavizarla. El control de su vida, los ataques de celos --que ella interpreta al principio como amor--, la exigencia de que obedezca todas sus órdenes, la separación primero de sus amigas y después de su familia. Cuando ya se encuentra aislada se inicia el maltrato psicológico: las manifestaciones de desprecio, las críticas continuas, los insultos... y cuando ya ha perdido la confianza en sí misma, comienzan los golpes. El resto pueden imaginarlo fácilmente.

Escucho a menudo, incluso de mujeres, los comentarios despectivos respecto a la conducta de las víctimas. Ellos no comprenden cómo aguantan semejante situación, y ellas jamás lo soportarían, y dicen que hace falta estar mal de la cabeza o deben de ser masoquistas. Ninguno, y de momento tampoco ninguna, de quienes hablan así ha vivido una situación semejante. Parecen creer que las víctimas se entregan encantadas a una relación que comenzó a bofetadas el primer día que conocieron a su verdugo, lo que significa que desconocen totalmente el problema. Y ya no me refiero a las que son hijas de un padre maltratador, que padecen todos los condicionamientos para reproducir la conducta de su madre. Las secuencias han sido generosamente mostradas en el cine y la televisión, pero no se recuerdan.

Pero es que además de la dependencia afectiva, de la que todo el mundo habla, existen otras tres dependencias a las que nadie se refiere. La primera es la dependencia del miedo. Cuando la víctima comienza a comprender que debe huir de la esclavitud a la que está sometida, su torturador la ha convencido muy eficazmente de que no se lo permitirá, la perseguirá allí donde se encuentre, también a sus padres y a sus amigos, y, en último término, la matará. Amenazas realmente muy creíbles, tanto por su conducta anterior como porque así lo confirman las cifras cotidianas de asesinadas.

La segunda dependencia es la económica. En una mayoría de casos la mujer no dispone de medios para independizarse, mucho menos si tiene niños pequeños. ¿Cómo huir de aquella casa que paga su tirano, adónde ir, cómo sufragar su vida y la de sus hijos? Si tiene trabajo deberá dejarlo para huir lejos, sacar a los niños del colegio, perder las amistades, alejarse de sus familiares, quizá cambiar de ciudad, de comunidad incluso, si el perseguidor es tenaz. ¿Cuántas podrán hacerlo? ¿Cuántas creerán que el peligro es tan grave que vale la pena sufrir tales penalidades y cambios?

La tercera dependencia es la familiar. No todas las familias --padres, madres, hermanos-- están dispuestas a comprender a la hija o hermana, a apoyarla en su decisión de abandonar al marido, a pagarle el abogado, a acogerla en sus domicilios, acompañada de los pequeños, mientras el padre y marido --su dueño legítimo-- les llama continuamente, va a esperarles a la puerta de su casa, les arma broncas en el trabajo. No todas las familias tienen recursos económicos, o no quieren gastarlos en mantener a su hija, hermana, nietos, sobrinos, comprarles ropa y pagar el colegio, mientras se dirimen interminablemente los procesos judiciales que correspondan.

Es mucho más cómodo y barato convencer a la hija o a la hermana que se encuentra en tal situación de que aguante, que algo bueno tendrá él cuando se enamoró. Esto lo dicen hasta las psicólogas que hacen los informes oficiales para el juzgado.

Y aún hay una cuarta y definitiva dependencia: la judicial. Si la víctima, que ha de ser una heroína, se decide finalmente a presentar la denuncia, comenzará para ella el último e interminable suplicio. La falta de pruebas, la negativa de los testigos a implicarse, la deficiente defensa, la indiferencia --cuando no la ausencia-- del fiscal, la impaciencia y la ideología del juzgador, terminarán la mayoría de las veces con la absolución del maltratador, o condenándolo a una pena absolutamente inoperante que no cumplirá.

En cuanto a la eficacia de las órdenes de alejamiento o de protección --hay 12 policías para proteger a varios miles de mujeres--, ya la conocemos, sobre todo la última víctima desgraciada de Tenerife que confió en ella.

¿Y todavía les exigimos a las víctimas que denuncien?

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18/08/2008 GMT -6

"Nos hablan de las víctimas de ETA, pero sólo en diez años 800 mujeres han sido asesinadas"

lidiafalcon @ 00:28

Habrá quienes desde el punto de vista feminista glosen a Lidia Falcón como un tótem, pero en ella no he encontrado ni un sólo tic de heroína envalentonada ni 'machacamachitos', sino más bien un espíritu nada acomodaticio, una fuerza femenina no domesticada con el poder

DEIA.com
25 Nov 2007
Por Nekane Lauzirika/Bilbao

Me quedo de ella con su fuerza al servicio de la causa justa y razonada de que la igualdad de oportunidades hombre-mujer aún es un camino con mucho trecho por recorrer. El camino que debiera comenzar por la desaparición de lo más apremiante y sangrante, cual es la violencia machista, pero que ha de tener continuidad en el campo profesional, en los sueldos, en la corresponsabilidad de los hijos e hijas, en la casa.

En el recuerdo social que hoy, Día Internacional contra la violencia hacia las mujeres, mayoritariamente, podríamos lamentar -y nada más eso- que oficialmente la cifra de víctimas sea de 74 mujeres, más que todo el año pasado, o citar las 93.000 denuncias por maltrato o congratularnos por las 50.000 sentencias condenatorias por sevicias de género... Pero las cifras son frías y nosotros lo vemos muy desde el olvido de algo que escuece, personal, familiar y socialmente, según el caso.

A Lidia Falcón también le solivianta todo eso, más aún porque lo ve como la punta de un iceberg profundo y aún demasiado compacto como para fundirse del todo de un día para otro.

En 10 meses tenemos sobre la mesa más mujeres muertas que en todo el año 2006. Ley de Igualdad, apoyo policial... ¿Por qué sigue creciendo el número de víctimas?

A medida que las mujeres han ido avanzando y tomando protagonismo de sus propias vidas el patriarcado reacciona. Ve el avance de las mujeres como un peligro, teme perder sus privilegios y así silenciando y desfigurando las luchas de las mujeres, las elimina de la historia. El sistema propicia la violencia machista. Que nadie piense que la transición a la democracia ha concluido. Además de tener una monarquía como la que hay, la transición la tenemos en esta violencia y por ella debemos batallar. Ahora que ellas han conquistado algunas cotas de libertad, casi nada de igualdad y ninguna fraternidad, las matan. La mayoría de los asesinatos se producen cuando las mujeres se separan. Los hombres no quieren que se liberen. Hace años permanecían con ellos, como exclavas, morían por enfermedad pero no se movían. Hoy en día, las mujeres saben que tienen la posibilidad de pedir el divorcio, de vivir -bien o mal- pero de otra manera y lo intentan. Y su enemigo se echa encima. El último recurso del que quiere dominar es la violencia.

¿Se ven las cifras de muertas/maltratadas como datos anuales sin conexión?

Me parece indignante que a la hora de contabilizar los casos de violencia machista se ponga cada año el contador a cero. No tiene sentido que empecemos siempre contando la número 1 del año tal. Cuando nos hablan de las víctimas de ETA no cesan de repetirnos que son 800 en los últimos 50 años. En cambio, las mujeres son 60 ó 70 a lo largo de 2007. La realidad es que nosotras llevamos, solamente en diez años, más de ochocientas asesinadas. Esto no se dice. La violencia contra las mujeres es una sangría que no cesa.

¿Se hace lo suficiente? ¿Cómo atajar esta situación?

Los grupos feministas trabajamos en soledad en la denuncia y la protesta de las condiciones actuales. La Ley de Violencia ni es suficiente ni se cumple. No es suficiente porque sólo protege a la mujer que está ligada sentimentalmente al agresor por matrimonio o por una relación de afectividad muy constante. Ha habido sentencias en el Supremo por las cuales una amante del agresor no era protegida. Tampoco lo tienen la madre, la hermana, una vecina, la prostituta. Además las órdenes no se aplican. Según el Observatorio de Violencia Doméstica, el 55% de las denuncias por maltrato se archivan y de ellas solamente el 70% acaban en condenas que pueden ir desde los 60 euros a dos años de cárcel en caso más grave.

La mayoría de las maltratadores siguen sin pisar la cárcel.

Efectivamente, van muy pocos. Habría que endurecer las penas. Y los jueces tendrían que actuar. Hace unos días un fiscal estaba interrogando a una víctima como si fuera la culpable y luego, sin recato alguno, dijo: "Estoy harto de tener aquí denuncias falsas que luego la mujer retira al poco tiempo". Esta situación, que yo la vivo en los juzgados, es el pan nuestro de cada día. Persisten todavía los tópicos como también hay mujeres que maltratan a los hombres, algunas denuncian falsas agresiones para sacar dinero de estas denuncias...

A las jóvenes en los trabajos se les sigue preguntando si tienen novios, están casadas o van a tener hijos.

Se les pregunta sobre eso y cosas peores. Hay fábricas, en muchos países, donde a las mujeres les hacen test para saber si están embarazadas. En la Conferencia de Beijing se denunció esta situación llevada a cabo en países menos desarrollados por multinacionales instaladas entre nosotros. El problema es que los Gobiernos cargan sobre las empresas los permisos por maternidad/paternidad, las jornadas partidas... No les cobran impuestos para montar una red social que posibilite la conciliación de la vida laboral-familiar. Ante estas imposiciones, las empresas reaccionan como lo hace el capital: en defensa de sus intereses. No queriendo a ninguna mujer embarazada, ni que esté casada, ni estéril, ni lesbiana. No queremos mujeres.

Y las mujeres cuando llegan a puestos importantes. ¿Cómo actúan?

Las pocas mujeres que llegan a los puestos de responsabilidad lo han conseguido tras una batalla terrible donde los hombres les han enseñado a luchar como caimanes porque es lo que hacen ellos. Cuando ellas llegan, sabiéndose amenazadas por todos los enemigos que tienen, no pueden consentir ninguna competidora. Si ayudaran a otras mujeres sería la propia empresa la que se lo cortaría. Lo saben ellas, las empresas y los hombres.

"Es indignante que se ponga el contador a cero cada año cuando se trata de violencia contra las mujeres"

"Antes las maltratadas vivían como esclavas, ahora se van; ellos las matan porque no aceptan su liberación"

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06/08/2008 GMT -6

"El terror del qué dirán sigue vigente en la calle"

lidiafalcon @ 11:34

Conserva la misma rebeldía que heredó en sus genes, un aire que le lleva a hablar de manera huracanada, vehemente. Con franca sinceridad y un punto de nostalgia, revisa los dos amores de su vida: el feminismo y el comunismo por los que ha luchado toda su vida

Lidia Falcón - Foto de Zigor Alkorta

DEIA.com
22 Abril 2007
Por Jon Mujika/Bilbao

Hija de un líder comunista -César Falcón- y nieta de anarquistas, antecesores fusilados, por sus manos pasaron los ladrillos de la fundación del Partido Feminista de España y los grilletes de la cárcel, debido a su febril actividad antifranquista. De aquella mujer rebelde que renegó de la falda hasta el tobillo y la pata quebrada, aún queda mucho. El paso del tiempo apenas le ha robado vigencia.

A los 16 años era madre casada y a los 20 años se puso a estudiar tres carreras...¿La vida al revés?

Es verdad, hice lo contrario. Pero en aquellos días no había más futuro ni más presente para una mujer que casarse y tener hijos. Yo lo hice buscando salir de casa y vivir una vida adulta que no podía.

¡Fuga fracasada!

Me casé embarazada. Yo follé cuando estaba prohibido hacerlo con 16 años. Si hubiese sido convencional, hubiese paseado con mi novio del brazo y hubiese esperado, como cualquier otra. Pero estaba enamorada hasta las cachas. Hoy no hubiese vivido aquel drama de la clandestinidad del amor. Para mí aquello era una tentación terrible.

Un cuento demasiado clásico, siendo tan revolucionaria...

Era tonta porque a esa edad sólo se puede ser eso, pero una tonta rebelde. No podía soportar el ambiente cerrado y opresor al que estábamos condenadas las chicas. El terror máximo era el qué diran los vecinos. Ese miedo a la opinión del otro sigue vigente, con algunos matices.

El activismo le despertó en la Universidad...

¡Qué va! Mi activismo es algo genético y aprendido, lo heredé de mi familia y desde que abrí un ojo vi en primera persona la represión. Desde pequeña tuve ese acervo cultural y político. La universidad de la época apenas me dio nada. Era una universidad fascista. Trabajaba por el día y estudiaba por la noche. Fue la parte de mi vida más dura y en la que tomé mayor conciencia aún...

¿Quién mató aquel feminismo?

Nada ni nadie. Sigue activo.

Hay quien acusa al dinero y a la sociedad del bienestar...

Pongamos que se ha amoldado a los tiempos de hoy y se ha hecho más moderado porque hemos conseguido mucho. Hubo avances espectaculares en muy pocos años, pero partíamos de la situación más desigual de toda Europa. Todo eso supuso una larga lucha y quizás hoy haya menos activismo. Hay un relajarse del movimiento pero la igualdad legal no se ha aplicado en la calle. Si la violencia de género ha desaparecido, qué venga Dios y lo vea.

Hoy se maltrata igual que ayer...

No había tantos asesinatos de mujeres; era una violencia más sistemática, más aceptada socialmente. El marido pegaba a la mujer y algunos jueces llegaban a decir que dos no discuten si uno no quiere.

¿Cree que la aparición de estos casos en los medios provocan un efecto dominó?

De eso nada. Si nos aparean y nos violan y nadie se entera, apaga y vámonos. Los medios han hecho mucho por esta causa.

¿Cómo contempla al comunismo de hoy en día con respecto al que vivió?

En España está, si no muerto, sí adocenado. El capitalismo ganó la mano con un póquer consumista increíble: la gente compra con aparente necesidad una serie de tonterías inútiles y se cree la utopía del estado del bienestar.

¿Qué enemigo le mató?

De dentro y de fuera. Carrillo, por el deseo de ser ministro, hizo mucho daño. Nos vendió a una bandera, un himno y una monarquía que no eran los nuestros.

¿No se vive mejor?

¿Quién; los inmigrantes, los que viven de una hipócrita Ley de Dependencia? Parte de este progreso es falsa ilusión.

LA PROTAGONISTA

EFECTOS PERSONALES

· Edad. 71 años

· Lugar de nacimiento. Madrid.

· Familia. Se casó con 16 años y a los 20 estaba divorciada y con dos hijos.

· Carrera profesional. Fue fundadora del Partido Feminista de España y la Confederación de Organizaciones Feministas del Estado español. Es autora de más de 40 obras.

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03/08/2008 GMT -6

De la libertad de expresión

lidiafalcon @ 01:20

DEIA.com
6 Jul 2007
Por Lidia Falcón

Después de la publicación de mi artículo Treinta años de paciencia he recibido multitud de críticas por no haber hablado de las grandes ventajas que la democracia ha comportado para nuestro país. Voy a hacerlo, por tanto.

Para empezar, veamos cómo se cumple la libertad de expresión. Porque aunque opinar no comporta habitualmente riesgos, lo que no resulta tan fácil es difundir esas opiniones en el feudo cerrado de los medios de comunicación dominantes. Hoy puedo constatar que escritores de valía ven rechazados sistemáticamente sus artículos en los periódicos de gran difusión sin explicación alguna y sé, porque al final en esta aldea española todo se sabe, que las listas de indeseables por su ideología demasiado izquierdista, y su irreductible coherencia, se imponen por los directores de medios, incluyendo los de titularidad pública. Más de uno ha recibido la llamada del director recomendándole que corrigiera el artículo. Si se ha negado, el artículo no se ha publicado.

Cualquiera sabe que el escritor sin recomendaciones ni adscripción a partido está condenado a difundirse únicamente en medios marginales. Lo que ni la censura ni la represión política pudieron lograr, el enmudecimiento de las mejores plumas y voces de nuestra izquierda, lo ha conseguido el cerco económico. Mediante el perverso sistema de subvenciones y publicidad institucional se puede proteger y encumbrar a un medio o hundirlo. Y eso es lo que han sabido hacer algunos partidos políticos muy eficazmente, para eliminar voces molestas.

En los peores momentos de la dictadura florecieron La Codorniz, La Jirafa, Theoría, Destino, Cuadernos para el Diálogo, Triunfo, Por Favor y comenzando la transición, con todos sus peligros, Vindicación Feminista, El Viejo Topo, El Ajo Blanco y pudieron salir adelante editoriales como Fontanella, Ediciones 62, Seix y Barral, Tusquets, Lumen, Laia, Mañana... A medida que la democracia avanzó, las revistas se cerraron por inanición, al igual que editoriales como Fontanella, y otras hubieron de venderse a los grandes oligopolios editoriales que controlan la industria del libro, e incluso la prensa y la televisión. Los periódicos independientes creados en los años ochenta, Liberación y El Independiente fueron cercados por hambre y sobre todo, el primero y más valiente, Diario16 , que fue vilmente asesinado.

Ninguna voz realmente crítica con el sistema tiene espacio en las radios de gran difusión. Nuestra inteligente compañera, tan tristemente desaparecida el año pasado, la profesora y especialista en educación María José Urruzola vio cancelado su compromiso con la tertulia radiofónica en la que participaba desde hacía algunos meses, cuando sus comentarios políticos y feministas no fueron del agrado del director.

Y sobre todo la televisión, la gran creadora de opinión, la eficaz muñidora de ganancias electorales, no dará oportunidad alguna a quien sea crítico con sus patronos.

Cierto es que mis artículos no han merecido un proceso judicial, que este periódico sigue publicándose, a pesar de haberme acogido con la generosidad y liberalidad que le caracteriza, y que no me encuentro nuevamente en la cárcel por propaganda ilegal, pero esta no es la misma experiencia del diario Egin y de la revista Ardi Beltza, cuyos directores y redactores han sido encarcelados y sus revistas cerradas. Y ningún periódico que se cuide se atreverá a hacer campaña por la República y mucho menos una crítica profunda de la monarquía ni de la familia real.

Para mis amigos extranjeros resulta incomprensible que ninguna institución me haya invitado nunca a hablar en un acto público, y que periódicos de ámbito estatal no informen en sus páginas de los congresos, jornadas y conferencias del Partido Feminista ni de las presentaciones de mis libros, como pasó con la candidatura feminista al Parlamento Europeo de 1999. Insólita situación para mí que incluso en los peores momentos dictatoriales vi difundidas mis actividades en la prensa progresista. En la actualidad, cuando desde el Partido Feminista queremos que se divulguen nuestras actividades en todo el Estado tenemos que introducirlas en la red, porque los grandes medios no se hacen eco.

Y sin embargo, supongo que tanto el director y los redactores de Egin, como el director de Ardi Beltza, me envidiarán.

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24/07/2008 GMT -6

¡Cómo se han puesto!

lidiafalcon @ 12:53

elPeriódico.com
17 Jul 2008
Por Lidia Falcón

Desde hace 50 años estoy defendiendo tesis que erosionan por la base el sistema patriarcal --antaño estuve sola, hoy son más las feministas que apoyan conmigo tan revolucionarias ideas-- y que parecen gravemente perturbadoras de la calma social. Sin embargo, no había recibido nunca antes tantas y tan agresivas respuestas, acusaciones e incluso insultos, como cuando me he atrevido a apoyar la expresión "miembra" que la ministra de Igualdad tuvo la ingenuidad --o la valentía-- de pronunciar hace unas semanas. Ni siquiera cuando, después de haberme negado durante décadas a hacer mío el eslogan de contra violación, castración, me decidí a aceptar tan drástica solución contra los violadores y pederastas condenados y reincidentes --al ver indefensas a las víctimas ante la impunidad de los agresores--, provoqué tal alud de cartas, comentarios y artículos como los que ha suscitado el que este periódico me publicó con el título de Yo también soy miembra.

Cerril, policía de la feminidad, ignorancia descomunal, engendro, arbitrariedad, ignorancia brutal, plasta, desocupada... son algunos de los calificativos con que me obsequian mis críticos. Uno de ellos, académico de la lengua --y más parece gendarme de ella para que nada se diga sin su permiso--, de cuyo nombre no vale la pena acordarse, me llama "momia del feminismo", supongo que en referencia a mi edad. Imitando a Cervantes en su respuesta a otro botarate que lo tildó de viejo, solo puedo decir: "Como si hubiera sido en mi mano haber detenido el tiempo, que no pasase por mí". Pienso que, si para mí ha pasado, no lo ha hecho para otros, porque las diatribas en el tono más violento que he recibido ahora son parecidas, y hasta peores, a las que mi discurso provocaba hace medio siglo.

Muchos de los que se creen tan modernos no han avanzado más que aquellos que en cada conferencia mía, cuando no frisaba los 30 años, me recordaban el femenino papel que cumplen las ovejas y las palomas, divinos ejemplos de lo que debíamos aceptar las mujeres. Y no exagero, que el académico indignado compara el término de feminicidio para el asesinato de mujeres, que yo reivindiqué en el tan nombrado artículo, con el de elefanticidio o canicido. Le da lo mismo hablar de leones, de ratas, de tigres, de jirafas o de cebras que de mujeres, porque para él deben de ser iguales unas que otras, y seguramente a estas últimas las trata como lo haría con aquellas.

A pesar de mi ignorancia brutal y de la muy superior sabiduría de mi crítico, este no se ha enterado de que el término feminicidio para tratar de la masacre de mujeres que se está produciendo en varios países está ya implantado en América Latina, y en la ley de violencia contra la mujer de México así ha sido introducido por los grupos feministas que lo defendieron y fue aceptado por los legisladores, los senadores y los profesores de la universidad, que todos ellos padecen una ignorancia brutal.

Entendieron, tanto ellas como ellos que, al expresar la matanza de mujeres con el vocablo homicidio, se producía la confusión de que pareciera referirse a la muerte de hombres, o quedase en la indefinición la descripción de unos horribles hechos que solo afectan a mujeres. Mis críticos me explican con más irritación que paciencia que la etimología de hombre es del latín humus, que significa tierra, y que, por tanto, al decir "el hombre" en general se está diciendo lo mismo que "el ser humano". De tal modo, el hombre es el genérico de toda la humanidad, lección que ya me dieron en los lejanos tiempos de la enseñanza primaria. Todos sabemos, gracias a nuestra cultura cristiana, que fue Adán el fabricado de tierra y que Eva derivó más tarde de una costilla de aquel, por lo que la fémina del humus debería, según ese mismo razonamiento, denominarse costillar o cárnica, entendiendo que enseguida el barro de Adán se convirtió en los músculos y los huesos que permitieron a Eva existir.

Todas estas controversias serán miradas como tonterías ¿dentro un siglo?, al igual que hoy comentamos la polémica que se armó cuando el tranvía se instaló en Madrid y los académicos de la lengua, aquellos inmortales de los que nadie se acuerda, se empeñaron en que el término inglés tranway debía ser femenino, y así apareció en su diccionario "la tranvía", mientras el ignorante y cerril pueblo español se empeñó en llamarle "el tranvía", y transcurridos unos años sin que los celtíberos se apearan de su burricie, los académicos cambiaron el género del vehículo y hubieron de resignarse a nombrarlo en masculino. Porque al final el habla es del pueblo y no de los gramáticos, o de los que así se creen, porque, si no fuera así, seguiríamos hablando en latín y no en el román paladino en que se expresaba nuestro Gonzalo de Berceo.

Y ahora que hemos empleado tanto tiempo en dirimir estas gurruminas del lenguaje que solo a los desocupados académicos les importan, me pregunto: ¿no será esta una sutil manera de distraernos de tantos y tan penosos problemas como sufrimos las mujeres? Ninguno de esos señores que tan indignados se han sentido por vocablos como miembra y feminicidio, gastaron nunca una miaja de su tiempo en protestar contra las injusticias que padecen las mujeres en todo el mundo.
Qué casualidad.

12/07/2008 GMT -6

Ninguneo del PSOE - Breve comentario sobre las declaraciones de la vicepresidenta del Gobierno

lidiafalcon @ 22:16

elPeriódico.com
10 Jul 2008
Por Lidia Falcón

Las declaraciones de la vicepresidenta del Gobierno con motivo del 30° aniversario de la creación de la Secretaría de Igualdad del PSOE constituyen un inaceptable agravio comparativo del movimiento feminista. Hace más de 30 años que las españolas se organizaron para enfrentarse al patriarcado en numerosos grupos y lucharon contra la reacción que en España se oponía a todo avance. En aquel momento ni María Teresa Fernández de la Vega ni muchas de las socialistas que citó en su discurso se encontraron en las jornadas, manifestaciones, asambleas ni encierros que tuvimos que organizar para defender nuestros derechos. No ha sido ni el PSOE ni su Secretaría de Igualdad ni el Instituto de la Mujer los que difundieron el feminismo en España. Por el contrario, gracias al movimiento feminista, y al Partido Feminista, es como se ha logrado que ese partido se haya decantado por un tibio feminismo y se hayan creado esas instituciones que tan timoratamente trabajan por las mujeres, y que sin nuestra lucha no hubieran existido. Hora sería que tanto De la Vega como el PSOE nos dieran las gracias, en vez de ningunear con prepotencia nuestra lucha.

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