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Escritos y noticias de Lidia Falcón O'Neill

Categoría: Izquierda

01/02/2010 GMT -6

El sentido de los partidos feministas

lidiafalcon @ 13:52

Los colectivos feministas critican que los partidos tradicionales no mantengan entre sus prioridades los problemas que atañen a las mujeres. Proponen crear agrupaciones políticas alejadas del patriarcado

Público.es
25 Ene 2010
Por Magda Bandera

"La igualdad entre hombres y mujeres, aunque no lo parezca, no es una prioridad política para ninguno de los partidos que conforman el abanico parlamentario", denuncia Rosario Carracedo, cabeza de lista en las últimas elecciones europeas por Iniciativa Feminista. Su opinión es compartida por todas aquellas mujeres que defienden que los partidos feministas son imprescindibles para que la lucha por la equidad sea algo más que una mera declaración de intenciones electoralistas que, de vez en cuando, se plasma en alguna ley más o menos efectiva.

Legalizar el divorcio, en su momento, avanzar en la Ley del Aborto o en la lucha contra las agresiones machistas son "sólo pasitos", asegura Lidia Falcón, líder del movimiento feminista en España desde los años sesenta. Pero esos avances mantienen el sistema patriarcal prácticamente intacto, porque no cuestionan las bases ni las consecuencias de la dominación masculina. "Si queremos una transformación real de la sociedad y acabar con la desigualdad, debemos participar en la política y en la toma de decisiones".

El aborto, el divorcio o las leyes contra la violencia de género son "sólo pasitos"

"Por desgracia -añade Falcón- una parte del feminismo ha entendido que eso significa entrar en las cúpulas de los partidos. Pero estos están dirigidos por hombres y ellos siempre luchan por buscar cambios de tipo económico, de clase, y relegan los asuntos que afectan a la mujer a un segundo plano. Es una pena que algunas de las feministas más válidas acaben en esas formaciones, creyendo que así van a tener más poder".

Además, la mayoría de los asuntos que los partidos tradicionales incluyen en sus programas siguen centrándose básicamente en la capacidad reproductiva de la mujer, señala Falcón. Otras compañeras de batalla critican la propia estructura de las formaciones, muy jerárquica y con un lenguaje masculinizado, que invisibiliza a las mujeres, a pesar del esfuerzo por saludar a la audiencia con coletillas del tipo "vascas y vascos".

Precisamente, la lucha constante contra el machismo de sus compañeros del Partido de la Izquierda llevó a la sueca Gudrun Schyman a dejar esta formación y cofundar Iniciativa Feminista. Sólo así pudo defender un programa en el que el primer punto era la equiparación salarial entre ambos sexos. Su objetivo es hacerlo algún día en el Parlamento hasta lograr que una ley obligue a cumplirla.

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"Buscamos ser como los Verdes"

Lidia Falcón. Abogada

“Si las mujeres en España tuvieran una visión política sobre la desigualdad y sobre sus intereses, las feministas podrían tener una influencia similar a la de Los Verdes”, opina Lidia Falcón, impulsora del primer Partido Feminista de España (PFE), legalizado en 1981. Esta abogada considera imprescindible que exista un partido que se centre exclusivamente en la lucha por la equidad. Como argumento, recuerda que “el aborto no estaba en el programa electoral del PSOE, porque le interesan más las relaciones con la Iglesia que la mujer. Por eso tuvieron que ser las feministas de este partido las que después lo llevaran a la agenda legislativa”. Ahora, Falcón teme que el movimiento feminista se “atomice” en distintos partidos, como suele suceder con la izquierda.

"Hay que estar en el Parlamento"

Gudrun Schyman. Líder de Iniciativa Feminista

“Necesitamos estar en la arena parlamentaria para hacer las reformas que permitan alcanzar la equidad”. Gudrun Schyman, líder desde 2005 del partido sueco Iniciativa Feminista (IF), modera su discurso al afirmar que “los partidos tradicionales no son sexistas” intencionadamente. Sin embargo, denuncia que “no reconocen que el modelo patriarcal supone un conflicto para la sociedad “. Schyman abandonó el Partido de la Izquierda y creó sus propias siglas para luchar por la equiparación salarial, y por la mitad de la población que sigue temiendo ser agredida o amenazada. Schyman, que logró el 2,2% de los votos en las últimas elecciones europeas, considera que el principal logro de IF ha sido poner el foco en “la responsabilidad de los hombres como padres”.

"Queremos un grupo no tutelado"

Rosario Carracedo. Abogada

Además del nombre, la formación encabezada por la abogada Rosario Carracedo comparte objetivo con la Iniciativa Feminista sueca: “Dotar al movimiento feminista de una articulación política propia, autónoma independiente y no tutelada, capaz de erigir el derecho a la igualdad entre hombres y mujeres al nivel de máxima prioridad política”.
Carracedo define su proyecto como “el más democrático, universal y solidario que haya sido formulado hasta ahora”, porque “incluye a toda la humanidad”. Para Carracedo, “el feminismo es una ideología de izquierdas porque pretende colocar a todas las personas en un plano de igualdad equivalente”. IF obtuvo 11.266 votos en las últimas elecciones europeas (0,07%).

Enlace a la fuente

09/10/2009 GMT -6

Qué hacer con la prostitución

lidiafalcon @ 13:12

elPeriódico.com
9 Oct 2009
Por Lidia Falcón

Mi abuela, Regina de Lamo, era música y escritora y anarquista. Nació en 1870, de familia liberal, y abrazó la causa de la defensa de los oprimidos con la pasión que caracterizaba a aquella generación de luchadores idealistas. Desde su juventud luchó por organizar a los trabajadores en defensa de sus intereses y contra las explotaciones del capital a través del cooperativismo y el sindicalismo. Defendió en tiempos del más reaccionario oscurantismo el amor libre, el aborto, la eutanasia, la eugenesia y la abolición de la prostitución. Coincidió en su sacrificado y duro camino con los líderes sindicales y políticos de la izquierda, luchando por una educación laica con la Institución Libre de Enseñanza, organizando el cooperativismo y el sindicalismo con Companys, batallando contra la prostitución con Mujeres Libres, y sintió que se había alcanzado uno de los más necesarios objetivos cuando Federica Montseny, la que fue primera ministra de Sanidad, anarquista y catalana, abolió legalmente esa infame esclavitud y creó los liberatorios de prostitución. Después llegó el horror fascista. Setenta años más tarde, esa infame actividad se considera un trabajo que debe ser legalizado, como una profesión «igual a cualquier otra» para las mujeres.

La brutalidad de las imágenes de las prostitutas de La Boqueria que nos proporcionó un periódico molestó a la población bienpensante y provocó, nuevamente, durante unos días, declaraciones de vecinos y tertulianos, protestas en los medios de comunicación y hasta una moción en el Parlamento para legalizarla. La defiende el diputado Joan Tardà, que afirma preferir que desaparezca, pero que, mientras tanto, hay que aceptarla. Y el señor Tardà es un hombre honrado.
Al parecer, como no hay más remedio que asumir que en España 300.000 mujeres –número que aumenta cada día– se prostituyen en todas nuestras ciudades, es mejor que lo hagan al amparo de una legislación que las redima de la calle y las recluya en burdeles. Santo Tomás argumentaba de igual manera. Los prostíbulos, decía, eran necesarios para desahogar las necesidades de los hombres, evitando con ello las violaciones de las mujeres honradas, del mismo modo que las alcantarillas servían a las ciudades para expulsar los excrementos. Y Santo Tomás también se trataba de un hombre honrado.

Según esta visión del problema, mientras los hombres sigan necesitando mujeres para liberar a todas horas sus irreprimibles instintos sexuales, será bueno que haya prostitutas. Y como los vecinos de los barrios afectados están hartos de que los clientes se sirvan de aquellas en plena calle, habrá que estabularlas en burdeles y prostíbulos, fuera de la visión de niños y gentes de orden. Lo que el señor Tardà defiende es lo que explicaba también Santo Tomás, que organizaba la ciudad con barrios específicos donde se confinaba a las rameras, porque mientras no se proceda a su desaparición la prostitución presta un servicio social. Y los dos, tanto el señor Tardà como Santo Tomás, son hombres honrados.
Por eso, mientras tanto, es bueno que sigan existiendo mujeres que estén disponibles para los hombres que las requieran a la vez que el Estado se beneficia de sus impuestos y de sus cuotas de la Seguridad Social. Y, mientras tanto, damos por supuesto que las africanas, las latinoamericanas, las europeas del Este, se pasean por nuestras calles y se ofrecen en los clubs libremente porque eligieron esta opción, contentas de tener un puesto de trabajo. Y también, mientras tanto, aceptamos que hay unas mujeres que sirven para eso –que, por supuesto, no somos ni nosotras ni nuestras madres ni nuestras hijas–, porque los hombres necesitan carne femenina para sus desahogos sexuales y nadie debe inmiscuirse en las transacciones consentidas entre las personas en un país de libre comercio.
Como, de momento, la prostitución no se va a abolir, sin que por lo menos yo entienda por qué, mientras tanto, podemos habilitar enormes edificios donde encerrar a las prostitutas para que su presencia no sea visible, hacerles pasar controles sanitarios semanales, cobrarles impuestos y cuotas de la Seguridad Social y dejarlas inermes a la disposición de proxenetas, chulos y clientes, allí donde nadie sabrá qué les sucede. Buena solución para la mala imagen de la ciudad, que ya el Ayuntamiento de Barcelona está habilitando, y que colmará los mejores deseos de las mafias de la prostitución.

Y ya que, según el Gobierno, es imposible aprobar la abolición que el feminismo exige en España desde hace 150 años (en tal reclamación llevamos mucha anticipación a Suecia –aunque nuestro esfuerzo haya obtenido menos resultado–, cuando desde Concepción Arenal hasta mi abuela esa era la única opción posible para los defensores de la libertad de todos los seres humanos), es mejor que, mientras tanto, las mujeres prostituidas entren en el censo de los trabajadores y quizá hasta se creen cursillos de formación profesional como para otros oficios. Así lo defiende el señor Tardà, y el señor Tardà es un hombre honrado.
Me alegro de que mi abuela haya muerto únicamente porque así no puede oír semejante propuesta de quien se cree de izquierdas.

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