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Escritos y noticias de Lidia Falcón O'Neill

Categoría: Entrevistas

11/05/2009 GMT -6

"Ser feminista es superar el comunismo"

lidiafalcon @ 18:43

Plática con Lidia Falcón en la televisión catalana. (11/05/2009)

Haz clic aquí para ir a la fuente de este video.

12/04/2009 GMT -6

Entrevista a Lidia Falcón en el programa "Redacción de Noche"

lidiafalcon @ 17:29
Subir todo el volúmen de la computadora para poder escuchar.

08/03/2009 GMT -6

Lidia Falcón y el feminismo marxista español

lidiafalcon @ 01:36

Lidia Falcón, líder del feminismo español internacionalmente reconocida por su labor de defensa de los derechos de la mujer, y escritora de obras como Mitos del feminismo español, Postmodernos o Camino sin retorno, presenta en esta ocasión la novela “Al final estaba sola”. Una obra íntima y política con la que Falcón rinde homenaje a toda una generación de mujeres y hombres, perseguidos políticos por el fascismo, a través del conmovedor retrato de la vida de la protagonista. Un análisis de los avatares que condicionan la vida de las mujeres, donde nuevamente la autora nos empuja a proclamar: “lo personal es político”.

“Al final estaba sola”, una novela de exilios, cambios políticos y la vida de una mujer luchadora.

Al final estaba sola, es la vida de Ruth, una mujer casada prematuramente, divorciada en una época donde todavía no existe el divorcio que pasa dificultades económicas pero que al mismo tiempo ha heredado de sus padres y abuelos,- masones, liberales y socialistas-, cierta conciencia social y política. En plena dictadura franquista se inscribe en un pequeño partido de izquierdas considerando que otros partidos son colaboracionistas del poder. El partido en el cual milita la protagonista decide declarar la lucha armada y la protagonista se ve obligada a exiliarse. Esta es la parte política que enlaza cuando ella vuelve a España y ve los cambios que se produce con la transición política y el asentamiento de la democracia. Muchos de sus camaradas de partido se han convertido en funcionarios de partidos más moderados y conservadores, llevan coches oficiales y detentan puestos de poder. Esto esta entrelazado con la historia personal de ella. La protagonista se decide a ejercer la prostitución esporádicamente en momentos de fuertes dificultades económicas. La mujer cuando está en una situación económica aguda puede alquilar su cuerpo para las manipulaciones masculinas, lo que debe dar lugar a un debate sobre la prostitución entendida libre, voluntaria, y no sé si gratificante.

A través de Ruth, que es la protagonista de su novela, se plantea la famosa división entre esfera pública y esfera privada tan criticada por el feminismo. ¿Tenemos que seguir insistiendo en “lo personal es político”?

No hay tema humano que no sea político. La sexualidad, el amor, los sentimientos, las emociones o las relaciones materno y paterno-filiales son una cuestión política, como los hombres saben muy bien aunque lo disimulen o lo oculten. Los hombres manipulan la sexualidad, manipulan el amor, y manipulan los sentimientos. Con eso consiguen la dependencia extrema de las mujeres y por otro lado una lealtad y fidelidad enorme a los padres y la familia. Y lo mismo ocurre con la educación de los niños, la cual debe ser un asunto social y un asunto público. No me refiero tan solo a la escolaridad, sino a la plena socialización y educación del individuo que debe ser un asunto colectivo, es decir, un asunto basado en unos principios y valores morales conjuntos. No podemos dejar estos asuntos en la privacidad y bajo la responsabilidad de unas familias donde acaba siendo la madre la última responsable. Por lo tanto debemos insistir en que el matrimonio, el amor, la sexualidad o las emociones, son un asunto público. Esto es fundamental para que el feminismo pueda avanzar, y como consecuencia la sociedad, permitiendo a la mujer liberarse de esas dependencias.

“No hay tema humano que no sea político... como los hombres saben muy bien aunque lo disimulen o lo oculten.”

¿Cuándo el feminismo de la diferencia y el feminismo de la igualdad se van a poner de acuerdo?

Yo lamento esta división pero no me escandaliza porque los hombres no sólo se dividen, sino que se matan y eso nosotras no lo hemos hecho nunca. Los campos de concentración, las matanzas, las guerras organizadas por hombres no tienen ni punto de comparación con los excesos del feminismo que podríamos calificarlos de travesuras. Es lógico que existan diferentes tendencias dentro del feminismo porque hay diferentes clases económicas, y las mujeres también están divididas por esas clases. Las feministas de la diferencia hablan desde una ideología pequeño-burguesa, idealista y superficial que no tiene en cuenta las condiciones materiales de existencia, tanto la división en clases de las mujeres como su adscripción a la división sexual del trabajo, lo que significa tener hijos y cuidarlos y tener sobre sí la carga familiar. Cuando esto se obvia y tan solo se habla de sentimientos, del papel simbólico de la madre o del tabú del incesto el resultado es alejarse de la realidad y de las condiciones más penosas que soportan las mujeres.

“Al final estaba sola” es sin duda un homenaje a dos generaciones de mujeres: la de la guerra y la de la posguerra española.

Es un homenaje a la generación de la guerra y a la generación de la posguerra a la cual pertenece la madre de la protagonista, pero también a los hombres de aquella época. El padre y la madre son maestros y representan aquella generación de maestros de la República idealistas y románticos, que defendían los valores republicanos de la lealtad, la austeridad, la solidaridad, y que consideraron que la educación cambiaría este país con una ingenuidad extraordinaria. A estas personas no se les ha reconocido su heroísmo, y son injustamente olvidados. Además se ha vertido toda una serie de infamias por parte del fascismo sobre ellos que nos debes escandalizar. El otro homenaje es a toda aquella generación que lucho contra la dictadura franquista, y que tampoco se les recuerda.

¿Seguimos luchando solas?

Mi generación, la generación de mujeres de la transición fuimos escandalosas y valientes, en este sentido a los medios no les quedo más remedio que contemplarnos dentro de una España que cambiaba a pasos agigantados, pero hoy en día no estamos muy acompañadas. Ha habido una involución muy grave. Me parece gravísimo que haya siete médicos en Barcelona en la cárcel por practicar el aborto, que haya una ofensiva de la extrema derecha gravísima con todo el cortejo mediático que ha tenido y que la Iglesia pretenda que volvamos a los años del Concilio de Trento. No veo la respuesta adecuada por parte del movimiento. El movimiento feminista está desarticulado porque una parte importantísima de las dirigentes han pasado de ser activistas a ser funcionarias que gestionan fondos del Estado. Esto lo vamos a pagar muy caro. Como decía Brecht, un día vendrán a por nosotras y no sabremos por qué.

Medio mundo está pendiente de las elecciones a la presidencia norteamericana ¿En qué medida la visión política de una mujer como Clinton puede ayudar a cambiar las cosas?

Yo sin duda votaría antes a demócratas que a Republicanos, por supuesto. Puedo aceptar que Clinton será emblemática, la primera mujer que alcance la presidencia de los EEUU, pero tampoco apoyo fanáticamente a esta mujer porque me parece mucho más conservadora de lo que debería ser. Apoyó la guerra de Irak, lo que me parce infame. Tampoco me pareció correcta, hablando de lo personal es político, cuando el escándalo de su marido. En este caso, trató de agarrarse al poder, humillándose y sigue apoyando a este sin vergüenza. Obama me parece más a la izquierda que Clinton, pero como colofón añadiré que si cualquiera de los dos es el candidato final de los demócratas, ganaran los Republicanos, porque no veo que la sociedad occidental esté preparada para que una mujer presida los EEUU.

Publicado en Cartelera Turia por Nuria Escudero (2008).

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06/12/2008 GMT -6

Siempre en la brecha - Entrevista a Lidia Falcón

lidiafalcon @ 16:46

Entrevista a Lidia Falcón publicada en la revista El Viejo Topo No. 241 en febrero de 2008.

(Haz clic en la imagen para descargar la entrevista)

24/11/2008 GMT -6

"Mujeres cómplices de los hombres las ha habido siempre"

lidiafalcon @ 13:22

"Hemos avanzado, indudablemente con respecto a la época de la dictadura franquista y, mucho más, si nos comparamos a la Edad Media. Sin embargo, no hemos llegado ni al 20% de lo que teníamos que haber avanzado. Sólo hay que echar un vistazo a los datos"

DEIA.com
25 Nov 2007
Por Nekane Lauzirika

BILBAO. "El hecho de ser mujer no significa ser feminista. Lo que hace falta es que el feminismo ocupe el poder. Mujeres cómplices de los hombres, de derechas, beatas, fascistas, indiferentes... las hay y las ha habido siempre. Es como si todos los obreros por serlo fueran comunistas. Hay mujeres que son indiferentes por falta de preparación. Ser socialista es tener un carné y pagar la cuota. Ser feminista es estar en la batalla", remata.

Los partidos políticos no arriman el hombro al feminismo

Nosotras hemos conseguido llevar el feminismo a la política, que es un salto cualitativo importante. Hemos unido diversas maneras de entender el feminismo en un proyecto para llevar a las instituciones a través de las elecciones. Los partidos políticos viven de espaldas al feminismo. Si el feminismo no llega al Parlamento, a los ayuntamientos, no hemos hecho nada. Porque esas mujeres lo que hacen es votar lo que vota su partido y cumplir lo que les dicen sus cúpulas masculinas, duplican el voto.

El que nace niño o niña, ¿tiene la misma igualdad de oportunidades?

El sistema está basado en el trabajo doméstico de las mujeres. Cuando tenemos menos niños no hay más que lamentos; la supervivencia de los seres humanos recae sobre las mujeres. El trabajo de las mujeres es sedundario. Se supone que pueden estudiar -por supuesto se amontonan en carreras de humanidades- pero cuando son madres llegan los problemas y quien deja de trabajar es la mujer; son ellas las que solicitan las medias jornadas porque son las que tienen los peores puestos, las que cobran menos. Las diferencias salariales del 30% al 50% son las mismas que al principio del siglo XX.

¿Las leyes de igualdad de oportunidades se cumplen?

El sistema económico es el que está manteniendo la estructura por la cual la mujer está en una situación de inferioridad con respecto al varón. Si el Estado tuviera que aportar el dinero para cuidar a los niños, ancianos, discapacitados, dependientes... quebraría. No están dispuestos a defender a las mujeres de un sistema patriarcal que ellos mismos están sustentando.

¿Son un brindis al sol?

Son leyes muy incompletas. Además, hay una serie de grupos activos, machistas que hacen campañas muy eficaces porque les parece que a las mujeres nos están dando demasiadas ventajas. Pero, las leyes son un brindis al sol. Por ejemplo, la Ley de Discapacidad lo que propicia es que las mujeres se queden en casa al cuidado de un gran dependiente. Por ello se les dará 300 ó 600 euros. Un Estado social lo que debe hacer es liberarlas de esta responsabilidad y permitirles tener un trabajo asalariado y propio. Nos dirán que esto es mejor que nada. Pero lo justo es incorporar a las mujeres al mercado laboral. Para ello hay que crear una estructura de ayuda social, con residencias adecuadas, ayuda domiciliaria...

"Si el feminismo no llega Parlamento, las mujeres votarán lo que diga su partido y sus cúpulas masculinas"

"Un Estado social debe liberar a las mujeres del cuidado de los dependientes creando estructuras sociales"

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18/08/2008 GMT -6

"Nos hablan de las víctimas de ETA, pero sólo en diez años 800 mujeres han sido asesinadas"

lidiafalcon @ 00:28

Habrá quienes desde el punto de vista feminista glosen a Lidia Falcón como un tótem, pero en ella no he encontrado ni un sólo tic de heroína envalentonada ni 'machacamachitos', sino más bien un espíritu nada acomodaticio, una fuerza femenina no domesticada con el poder

DEIA.com
25 Nov 2007
Por Nekane Lauzirika/Bilbao

Me quedo de ella con su fuerza al servicio de la causa justa y razonada de que la igualdad de oportunidades hombre-mujer aún es un camino con mucho trecho por recorrer. El camino que debiera comenzar por la desaparición de lo más apremiante y sangrante, cual es la violencia machista, pero que ha de tener continuidad en el campo profesional, en los sueldos, en la corresponsabilidad de los hijos e hijas, en la casa.

En el recuerdo social que hoy, Día Internacional contra la violencia hacia las mujeres, mayoritariamente, podríamos lamentar -y nada más eso- que oficialmente la cifra de víctimas sea de 74 mujeres, más que todo el año pasado, o citar las 93.000 denuncias por maltrato o congratularnos por las 50.000 sentencias condenatorias por sevicias de género... Pero las cifras son frías y nosotros lo vemos muy desde el olvido de algo que escuece, personal, familiar y socialmente, según el caso.

A Lidia Falcón también le solivianta todo eso, más aún porque lo ve como la punta de un iceberg profundo y aún demasiado compacto como para fundirse del todo de un día para otro.

En 10 meses tenemos sobre la mesa más mujeres muertas que en todo el año 2006. Ley de Igualdad, apoyo policial... ¿Por qué sigue creciendo el número de víctimas?

A medida que las mujeres han ido avanzando y tomando protagonismo de sus propias vidas el patriarcado reacciona. Ve el avance de las mujeres como un peligro, teme perder sus privilegios y así silenciando y desfigurando las luchas de las mujeres, las elimina de la historia. El sistema propicia la violencia machista. Que nadie piense que la transición a la democracia ha concluido. Además de tener una monarquía como la que hay, la transición la tenemos en esta violencia y por ella debemos batallar. Ahora que ellas han conquistado algunas cotas de libertad, casi nada de igualdad y ninguna fraternidad, las matan. La mayoría de los asesinatos se producen cuando las mujeres se separan. Los hombres no quieren que se liberen. Hace años permanecían con ellos, como exclavas, morían por enfermedad pero no se movían. Hoy en día, las mujeres saben que tienen la posibilidad de pedir el divorcio, de vivir -bien o mal- pero de otra manera y lo intentan. Y su enemigo se echa encima. El último recurso del que quiere dominar es la violencia.

¿Se ven las cifras de muertas/maltratadas como datos anuales sin conexión?

Me parece indignante que a la hora de contabilizar los casos de violencia machista se ponga cada año el contador a cero. No tiene sentido que empecemos siempre contando la número 1 del año tal. Cuando nos hablan de las víctimas de ETA no cesan de repetirnos que son 800 en los últimos 50 años. En cambio, las mujeres son 60 ó 70 a lo largo de 2007. La realidad es que nosotras llevamos, solamente en diez años, más de ochocientas asesinadas. Esto no se dice. La violencia contra las mujeres es una sangría que no cesa.

¿Se hace lo suficiente? ¿Cómo atajar esta situación?

Los grupos feministas trabajamos en soledad en la denuncia y la protesta de las condiciones actuales. La Ley de Violencia ni es suficiente ni se cumple. No es suficiente porque sólo protege a la mujer que está ligada sentimentalmente al agresor por matrimonio o por una relación de afectividad muy constante. Ha habido sentencias en el Supremo por las cuales una amante del agresor no era protegida. Tampoco lo tienen la madre, la hermana, una vecina, la prostituta. Además las órdenes no se aplican. Según el Observatorio de Violencia Doméstica, el 55% de las denuncias por maltrato se archivan y de ellas solamente el 70% acaban en condenas que pueden ir desde los 60 euros a dos años de cárcel en caso más grave.

La mayoría de las maltratadores siguen sin pisar la cárcel.

Efectivamente, van muy pocos. Habría que endurecer las penas. Y los jueces tendrían que actuar. Hace unos días un fiscal estaba interrogando a una víctima como si fuera la culpable y luego, sin recato alguno, dijo: "Estoy harto de tener aquí denuncias falsas que luego la mujer retira al poco tiempo". Esta situación, que yo la vivo en los juzgados, es el pan nuestro de cada día. Persisten todavía los tópicos como también hay mujeres que maltratan a los hombres, algunas denuncian falsas agresiones para sacar dinero de estas denuncias...

A las jóvenes en los trabajos se les sigue preguntando si tienen novios, están casadas o van a tener hijos.

Se les pregunta sobre eso y cosas peores. Hay fábricas, en muchos países, donde a las mujeres les hacen test para saber si están embarazadas. En la Conferencia de Beijing se denunció esta situación llevada a cabo en países menos desarrollados por multinacionales instaladas entre nosotros. El problema es que los Gobiernos cargan sobre las empresas los permisos por maternidad/paternidad, las jornadas partidas... No les cobran impuestos para montar una red social que posibilite la conciliación de la vida laboral-familiar. Ante estas imposiciones, las empresas reaccionan como lo hace el capital: en defensa de sus intereses. No queriendo a ninguna mujer embarazada, ni que esté casada, ni estéril, ni lesbiana. No queremos mujeres.

Y las mujeres cuando llegan a puestos importantes. ¿Cómo actúan?

Las pocas mujeres que llegan a los puestos de responsabilidad lo han conseguido tras una batalla terrible donde los hombres les han enseñado a luchar como caimanes porque es lo que hacen ellos. Cuando ellas llegan, sabiéndose amenazadas por todos los enemigos que tienen, no pueden consentir ninguna competidora. Si ayudaran a otras mujeres sería la propia empresa la que se lo cortaría. Lo saben ellas, las empresas y los hombres.

"Es indignante que se ponga el contador a cero cada año cuando se trata de violencia contra las mujeres"

"Antes las maltratadas vivían como esclavas, ahora se van; ellos las matan porque no aceptan su liberación"

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06/08/2008 GMT -6

"El terror del qué dirán sigue vigente en la calle"

lidiafalcon @ 11:34

Conserva la misma rebeldía que heredó en sus genes, un aire que le lleva a hablar de manera huracanada, vehemente. Con franca sinceridad y un punto de nostalgia, revisa los dos amores de su vida: el feminismo y el comunismo por los que ha luchado toda su vida

Lidia Falcón - Foto de Zigor Alkorta

DEIA.com
22 Abril 2007
Por Jon Mujika/Bilbao

Hija de un líder comunista -César Falcón- y nieta de anarquistas, antecesores fusilados, por sus manos pasaron los ladrillos de la fundación del Partido Feminista de España y los grilletes de la cárcel, debido a su febril actividad antifranquista. De aquella mujer rebelde que renegó de la falda hasta el tobillo y la pata quebrada, aún queda mucho. El paso del tiempo apenas le ha robado vigencia.

A los 16 años era madre casada y a los 20 años se puso a estudiar tres carreras...¿La vida al revés?

Es verdad, hice lo contrario. Pero en aquellos días no había más futuro ni más presente para una mujer que casarse y tener hijos. Yo lo hice buscando salir de casa y vivir una vida adulta que no podía.

¡Fuga fracasada!

Me casé embarazada. Yo follé cuando estaba prohibido hacerlo con 16 años. Si hubiese sido convencional, hubiese paseado con mi novio del brazo y hubiese esperado, como cualquier otra. Pero estaba enamorada hasta las cachas. Hoy no hubiese vivido aquel drama de la clandestinidad del amor. Para mí aquello era una tentación terrible.

Un cuento demasiado clásico, siendo tan revolucionaria...

Era tonta porque a esa edad sólo se puede ser eso, pero una tonta rebelde. No podía soportar el ambiente cerrado y opresor al que estábamos condenadas las chicas. El terror máximo era el qué diran los vecinos. Ese miedo a la opinión del otro sigue vigente, con algunos matices.

El activismo le despertó en la Universidad...

¡Qué va! Mi activismo es algo genético y aprendido, lo heredé de mi familia y desde que abrí un ojo vi en primera persona la represión. Desde pequeña tuve ese acervo cultural y político. La universidad de la época apenas me dio nada. Era una universidad fascista. Trabajaba por el día y estudiaba por la noche. Fue la parte de mi vida más dura y en la que tomé mayor conciencia aún...

¿Quién mató aquel feminismo?

Nada ni nadie. Sigue activo.

Hay quien acusa al dinero y a la sociedad del bienestar...

Pongamos que se ha amoldado a los tiempos de hoy y se ha hecho más moderado porque hemos conseguido mucho. Hubo avances espectaculares en muy pocos años, pero partíamos de la situación más desigual de toda Europa. Todo eso supuso una larga lucha y quizás hoy haya menos activismo. Hay un relajarse del movimiento pero la igualdad legal no se ha aplicado en la calle. Si la violencia de género ha desaparecido, qué venga Dios y lo vea.

Hoy se maltrata igual que ayer...

No había tantos asesinatos de mujeres; era una violencia más sistemática, más aceptada socialmente. El marido pegaba a la mujer y algunos jueces llegaban a decir que dos no discuten si uno no quiere.

¿Cree que la aparición de estos casos en los medios provocan un efecto dominó?

De eso nada. Si nos aparean y nos violan y nadie se entera, apaga y vámonos. Los medios han hecho mucho por esta causa.

¿Cómo contempla al comunismo de hoy en día con respecto al que vivió?

En España está, si no muerto, sí adocenado. El capitalismo ganó la mano con un póquer consumista increíble: la gente compra con aparente necesidad una serie de tonterías inútiles y se cree la utopía del estado del bienestar.

¿Qué enemigo le mató?

De dentro y de fuera. Carrillo, por el deseo de ser ministro, hizo mucho daño. Nos vendió a una bandera, un himno y una monarquía que no eran los nuestros.

¿No se vive mejor?

¿Quién; los inmigrantes, los que viven de una hipócrita Ley de Dependencia? Parte de este progreso es falsa ilusión.

LA PROTAGONISTA

EFECTOS PERSONALES

· Edad. 71 años

· Lugar de nacimiento. Madrid.

· Familia. Se casó con 16 años y a los 20 estaba divorciada y con dos hijos.

· Carrera profesional. Fue fundadora del Partido Feminista de España y la Confederación de Organizaciones Feministas del Estado español. Es autora de más de 40 obras.

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01/06/2008 GMT -6

Entrevista a Lidia Falcón O'Neill: “Cada paso progresista que hemos dado ha supuesto una renuncia para las mujeres”

lidiafalcon @ 23:53

Revista Pueblos
7 Mayo 2008
Por Aloia Álvarez Feáns*

Nieta de anarquistas e hija de una feminista y un líder comunista, esta mujer lleva el inconformismo en los genes. Militó en el Partido Comunista, del que salió más que defraudada para fundar el Partido Feminista de España, hoy integrado en la Confederación de Organizaciones Feministas del Estado. Es licenciada en Derecho, Periodismo y Arte Dramático, doctora en filosofía y autora de 36 libros entre novelas, ensayos y obras teatrales. De personalidad arrolladora, valiente en sus posicionamientos, vehemente en la defensa de sus ideas, pero sobre todo de izquierdas y revolucionaria, una especie en extinción. Conversamos con Lidia Falcón, la última feminista.

Al fin estaba sola es el título de tu última novela, la historia de una mujer que en la Barcelona de los años 70 se debate entre la lucha por unos ideales revolucionarios y su propia “batalla” familiar. ¿Qué te ha llevado a escribirla?

Mi objetivo era recordar nuestra historia, sacar a la luz las penalidades que han sufrido las generaciones anteriores a la nuestra, la lucha clandestina en la dictadura y los penosos cambios que se han sucedido en el país desde la Transición y la supuesta llegada de la democracia. La protagonista, que no soy yo, puesto que no es una novela autobiográfica, vive este periodo sintiéndose marginada en el partido, en la sociedad, en la familia...

¿Y qué sentiría ahora? ¿Cuáles son los avances que se han dado en la situación de las mujeres desde la Transición?

Los avances han sido enormes en comparación con la situación durante la dictadura, por supuesto. La lucha feminista de la Transición fue definitiva para lograr la igualdad jurídica (hay países supuestamente democráticos que no la tienen, como Estados Unidos), que luego hemos avanzado en todos los cuerpos legales: civil, penal y laboral. La participación de la mujer en el mercado de trabajo ha subido 70 puntos: en el año 1967 el porcentaje de mujeres en la llamada población activa era del 13 por ciento, el mismo que en Turquía. Cuarenta años después (aunque las cifras de ahora tampoco son fiables) esa cifra alcanza el 63 por ciento. Teniendo en cuenta que hemos subido 50 puntos, claro que éste es un cambio extraordinario. Además, los sueldos de las mujeres eran una basura, y las diferencias salariales eran enormes entonces, por ley se podía pagar menos a una mujer. En el 1960-61 aprueban la Ley de Derechos Políticos, Profesionales y de Trabajo de la Mujer, que establecía la igualdad de salario para el mismo puesto de trabajo pero con igual rendimiento, lo que permitía volver a aprobar convenios colectivos en los por la misma categoría profesional las mujeres cobraban un 20 por ciento menos. Y eso estaba regulado legalmente, hoy eso es ilegal. También es evidente que la vida de la mujeres de hoy ha cambiado mucho, la presencia en la calle, en la sociedad, antes estábamos ahogadas por las convenciones sociales, los prejuicios... Ahora bien, ¿nos vamos a conformar con esto? Siempre hay algo peor, y si nos comparamos con Afganistán, claro, no hay nada que decir. Aquí estamos presumiendo de que España es la octava potencia industrial del mundo, pero si comparamos nuestras cifras con las del resto de Europa, estamos a la cola. Tenemos el colectivo de amas de casa más grande de toda Europa (5 millones y medio). Además, los trabajos peor pagados, el temporal, el contrato a tiempo parcial y el trabajo a domicilio son trabajos femeninos en el 80 por ciento, con sueldos misérrimos, sin seguridad... Si contamos que las diferencias salariales se estancan en el 30 por ciento de media y que el paro femenino dobla al masculino, la posición de España en este ranking de los países industrializados es penosa. Y además no vamos a salir de ella, porque la estructura económica de nuestro país no admite a más mujeres en el mercado de trabajo. La estructura económica internacional es patriarcal y bascula sobre la familia y el trabajo de la mujer en ella: hay que cuidar a los niños, a los ancianos, y aquí no hay estructura social para hacer esto, nadie va a sustituir a las mujeres. Por eso tenemos la natalidad más baja del mundo.

Parece, sin embargo, que el movimiento feminista ha perdido fuerza. ¿Cómo ves a las mujeres de hoy?

Muertas, drogadas, anestesiadas... lo que es consecuencia también del avance del feminismo. Avanzamos 50 años en 5 ó 10, desde que muere Franco en el 75, fecha emblemática por el Año Internacional de la Mujer, hasta el 85, que es cuando se aprueba la Ley de Despenalización del Aborto. Son 10 años capitales para que consigamos la igualdad legal y la entrada de las mujeres en el mercado de trabajo en una proporción muchísimo mayor. Todo esto cambia el panorama de la situación social y laboral de la mujer, cultural, y en menor medida familiar. En los capítulos de amor, sexualidad y familia es en el que menos ha cambiado, aunque lo parezca. Pero sí, socialmente hablando, la entrada de las mujeres en el mercado de trabajo, la visibilidad de ciertas mujeres en puestos de relativa importancia... se hace a partir de entonces. Y eso lleva a la desmovilización del movimiento. Por un lado, organizaciones que reclamaban reformas concretas, al conseguirlas se disuelven. Y luego sucede un efecto perverso a través de la estructura política de partidos, porque aquellas otras, sobre todo las dirigentes con capacidad que quieren hacer carrera política, saben que en el movimiento feminista no la van a hacer y rápidamente se integran en los partidos políticos. Muchas, algunas de buena fe, creen que quizás puedan hacer mas por el colectivo desde los partidos políticos. Después está la estrategia política y social de los gobiernos y los partidos dominantes, especialmente la socialdemocracia, en toda Europa, que crea artificialmente una serie de asociaciones supuestamente de mujeres que en realidad son la correa de transmisión del partido para la captación de voto y la implantación social de sus programas. A estas asociaciones les derivan cientos de millones de los fondos del Estado a través de la Ley de Subvenciones. Con eso tienes garantizadas dos o tres cosas: la inmediata es que se presta un servicio social mucho más barato que el que tendría que prestar el Estado, exige un trabajo y un rendimiento que no se puede dar, y así se ha destruido el ímpetu que las asociaciones de mujeres tenían al principio, estas asociaciones se convierten en nichos de empleo, miserable, mal pagado, pero se finge que así están cubiertos unos servicios sociales. Luego están los objetivos ocultos, estas asociaciones son correas de transmisión del partido que las paga, se convierten en las venas por las que circula la propaganda del partido y naturalmente así se margina a todo el movimiento feminista. El trabajo dominante es el que hacen estas asociaciones, que son del Partido Socialista y alguna del PP. En lo que se han convertido las militantes feministas es en meras funcionarias, que plantean que mas allá de ellas no hay nada. Si el movimiento no se opone al poder no es movimiento. Entonces quedamos las del movimiento feminista, marginadas, sin dinero... El movimiento feminista se ha vendido. Sobre todo desde que Zapatero ganó las elecciones y aprobó algunas leyes, el movimiento feminista considera que no se puede reclamar nada más y que lo que hay que hacer es alabarlo.

Supongo que te refieres a la Ley de Dependencia, la Ley de Igualdad, la Ley Integral contra la Violencia de Género... Háblanos de ellas.

Son puro maquillaje, promesas huecas, un soufflé que cuando lo pinchas se deshace y sólo queda un charquito de agua. La Ley de Igualdad..., ¿pero no tienen que hacer las guarderías aún? Y entonces, ¿qué van a hacer los hombres? ¿Dejar su trabajo, cuando cobran un 20 o un 30 por ciento más? ¿Esto es sensato? ¿La Ley de Igualdad consiste en dar 15 días de vacaciones al padre? Parece mentira la falta de criterio, el cinismo de la gente, porque las dirigentes socialistas avanzan esto como los grandes logros de nuestro país. ¡Si es lo más barato! Hacer una ley es lo más barato: tienes un comité que redacta un proyecto, pasteleas con un partido y con otro y luego lo publicas en el BOE, la inversión es mínima. ¿Y después que? Nada, porque a la gente de este país parece que le ponen anestesia en vena cada mañana...

El número de muertes por violencia machista no deja de aumentar en nuestro país. ¿Cuáles son los factores que explican esta progresión?

El fenómeno del aumento de la violencia contra las mujeres es también producto directo de los avances, aunque sean pequeños, del feminismo. Es la guerra. En los últimos 10 años 850 mujeres han sido asesinadas, pero nunca se cuentan todas juntas. Lo vergonzoso es que cada 1 de enero se pone el contador a 0. Cuando se habla de las víctimas de ETA siempre se suman, en 40 años: 800 muertos... Nosotras tenemos 850 (y seguro que nos quedamos cortas) en 10 años. Ésta es la reacción exacta contra el feminismo. La mayoría de las asesinadas han intentado separarse, se han divorciado, o han querido dejar al “personaje”. En el momento en el que el feminismo avanzó y consiguió el divorcio y fue dándoles la conciencia a las mujeres de que podían romper esas cadenas, un sector de hombres no lo puede consentir y así la violencia llega al extremo. Y se habla del asesinato porque es lo más terrible pero de los 2 millones de mujeres sistemáticamente apaleadas que hay en este país se habla muy poco. De hecho, los cálculos oficiales son detestables, el número real de las asesinadas es también mucho mayor. Una compañera feminista sueca se sorprendió hace poco de que el número de muertas en España fuese proporcionalmente mucho menor que en Suecia. A nosotras nos dejó muy desconcertadas así que lo comprobamos y vimos que la manera de contar no es la misma. Nosotros no contamos a las que mueren meses después de la agresión por las heridas sufridas, ni a las suicidadas, ni a las que mueren por causas naturales a consecuencia de un maltrato prolongado...

¿Y la violencia psicológica?

Esas, todas. Mira, tuve una bronca con unas compañeras porque me dijeron: “2 millones, eso es mucho, tú cuentas también el maltrato psicológico, ¿no?”. Todas nosotras hemos sido maltratadas psicológicamente en el algún momento de nuestra vida, y la que diga lo contrario, miente. Por el marido, por el novio, el amante, el hermano, el vecino, el jefe de la empresa, el compañero de trabajo y por cualquiera en el metro. ¡Pero hombre! Son unas inconscientes... Y ahora salir a la calle quizás es menos arriesgado, no en cuestiones de seguridad, pero sí en el soportar el chiste, el piropo, el tocamiento...

¿Y si hablamos de inmigración? Los datos sobre violencia machista entre la población inmigrante son destacados por los medios de comunicación constantemente. ¿No crees que la prensa está contribuyendo a estigmatizar a todo el colectivo? En la prensa no dejan de destacar que de las mujeres asesinadas por violencia machista una gran proporción (el último año un 40 por ciento) corresponde a población inmigrante...

Sí, pero no todos los asesinos lo eran! Creo que de ese 40 el 20 o el 30 eran españoles. ¿Estigmatizar? Ya sabemos que la situación de la mujer en esos países todavía es peor, esta más aplastada, más sometida. Por otro lado, no se hace nada para que los valores universales de respeto a los Derechos Humanos penetren en esas comunidades, al contrario, les interesa mantenerlas en guetos. Además, ahora, bajo la defensa, que me indigna, del multiculturalismo van a permitir el velo en todos los colegios, y están contratando imanes para que den clase de religión islámica en las escuelas. Y ahora María Teresa Fernández de la Vega se está poniendo de acuerdo con el Consejo Islámico Nacional para ver cómo se paga a los profesores. ¡No teníamos suficiente con pagarle a los curas! Es el disimulo del falso respeto a las culturas y las religiones. Y esto les va muy bien, porque la religión es uno de los instrumentos de dominación de la gente y de opresión de la mujer... Mira, cada paso progresista que hemos dado ha supuesto una renuncia para las mujeres... Estamos luchando porque no se haga la ablación del clítoris de las niñas, ahora hemos conseguido que sea delito practicarla incluso fuera de España, lo que pretendemos es que se ponga en práctica... Por no hablar de que el maltrato en estas comunidades, sobre todo de religión islámica, a la mujer es horroroso. Las casan a los 14 años, y los gitanos también, y nadie lo impide. La última muchacha gitana asesinada tenía 18 años y 5 hijos...

De todos modos a nosotras nadie vino a decirnos desde ninguna sociedad presuntamente “superior” que teníamos que emanciparnos y cómo debíamos hacerlo....

Eso son complejos que te han metido en la cabeza. Mira, las estadounidenses ya nos lo dijeron, y en la época de nuestras abuelas sufragistas, las inglesas y antes las francesas. Además, a mi esta división en nacionalidades no me causa ningún tipo de emoción, yo no me siento de ninguna y si el mundo no es mi patria no es ninguna. Entonces a mi qué me importa que fuesen las inglesas, claro que me importa, se lo agradezco. Si pensamos en como están las mujeres en países espantosos como Afganistán, Irán o Nigeria, ¿qué van a hacer aquellas pobres mujeres en esas condiciones? Sus demandas deben ser mínimas. Pero es que las que tenemos aquí, que salen a la calle con el velo, viviendo tres o cuatro con el mismo hombre, dispuestas a hacerle la ablación a sus hijas y a casarlas a las 12 años con un tío de 60... éstas no tienen tampoco ninguna posibilidad, porque no hay posibilidad de que se les despierten las conciencias, es imposible en estas condiciones. Y qué clase de respuesta han dado vuestras madres y abuelas en la situación que vivieron. Pues agradecidas, primero, por lo que escribieron las feministas del mundo entero y por otro, de que en 1948 se aprobase la Declaración de Derechos del Hombre, como se llamaba entonces, y que se creara el Comité de no discriminación contra la mujer en el 75. A eso contribuyeron definitivamente las estadounidenses, que en esa época estaban más avanzadas en la lucha. En cuanto a respetar culturas... ninguna, porque todas son patriarcales, y esta es una discusión eterna. Cuando estuvimos con las compañeras mexicanas y bolivianas en Huelva, Marcela Lagarde me dijo, “bueno, es que todas las culturas son respetables”. A mi me entró un ataque de ira: ¿Cómo que todas las culturas son respetables? Yo me eduqué en una cultura fascista, ¿me quieres decir que aquella era respetable? Además, no hay ninguna que no sea patriarcal. De qué estamos hablando, ¿de monumentos y de libros, o de lo que se hace con los seres humanos, con las mujeres y los niños? Conviene que esto nos entre en la cabeza. Bajo la apariencia de que somos tan tolerantes, tan liberales y respetuosos con las culturas tenemos a mujeres y a niños y a esclavos en las mismas condiciones de opresión y explotación que hace mil años pero encima respetados por las gentes que estamos en la lucha por los Derechos Humanos. No hay nada que sea respetable per se, por designio divino. Desde el momento en que nos hemos dotado de una Declaración Universal de los Derechos Humanos, que nos ha costado 7 millones de años... todo lo que vaya por debajo no se pueda respetar. Pero no creas que es inocente, es algo que está orquestado por la potencias occidentales, porque al final van a sacar el petróleo de Arabia Saudita, por tanto si las mujeres no pueden ni hablar ni salir, ni nada, bueno, es que hay que respetar su cultura... Me ha costado 20 años que haya una campaña contra la ablación, ya lo adelanté en mi libro Mujer y sociedad en el 69 y causó espanto. Aquí todavía no teníamos inmigrantes de países donde se practicase. Y entonces fui a Estados Unidos y ellas mismas, las marroquíes, se mostraron indignadas de que me atreviese a meterme así con su cultura.

Mira, una cosa que me da pena es que en Kenya, Jomo Kennyata, el líder de la independencia, que fue uno de mis símbolos, cuando consigue la independencia del Reino Unido, en el primer discurso dice que se va a echar a los invasores, que se va a recuperar la cultura y que, por lo tanto, hay que volver a instaurar la clitiridectomia, que los ingleses habían prohibido. De esto me enteré tardíamente... En Egipto que no es la África profunda, se ha practicado desde la época de los faraones... Ahora, empezamos a cuestionarlo, pero fundamentalmente para nosotras, claro, a nosotras que no nos hagan esto pero si son marroquíes y ellas quieren... Yo me pregunto: ¿Ellas quieren?

Ellas no pueden elegir...

Claro, es que hay cosas que no se pueden elegir, porque tú puedes elegir venderte como esclava pero no te vamos a dejar, o casarte con un señor que tiene otra mujer, pero no te vamos a dejar porque ese matrimonio va a ser inválido. Así que no puedes elegir y el día que la cabeza se te abra, comprenderás por qué, pero de momento no te lo vamos a permitir.

¿Qué opinas de la campaña moralista que se ha emprendido contra el aborto?

Es espantoso, y yo llevo 20 años prediciéndolo. En el mismo momento en que se aprobó la despenalización de los tres supuestos (que no significan darle un derecho a la mujer, que no es ni siquiera una ley de aborto, simplemente son tres supuestos de exención de responsabilidad penal) se desmovilizó el movimiento feminista. A partir de entonces cada una se buscó la vida y desde entonces no se ha reclamado más, los intentos han sido sólo comedias. Ahora, ha pasado lo que tenía que pasar, la derecha, el enemigo, que no se cansa nunca, se ha organizado, ha presentado querellas y han estado en prisión 7 médicos durante 2 meses, han cerrado 4 clínicas en Madrid y Barcelona, se han llevado los historiales de las mujeres, han citado a declarar a 25 de ellas en Barcelona... Pero además de esto, que es sangrante, las consecuencias van a ser terribles, como se está viendo ya. Los médicos se van a negar a practicar abortos, los que lo hagan cobrarán más y sólo las que tengan dinero podrán pagarlo, y los más baratos lo harán en condiciones clínicas fatales. Muchas acabarán metiéndose una aguja de hacer media como se hacía antes...

En esa línea, ¿qué te parece la actitud de beligerancia progresiva que ha tenido en los últimos tiempos la Iglesia Católica en contra de los avances sociales logrados?

A mi lo que me indigna es la reacción del Gobierno, yo de la Iglesia no he esperado nunca nada. La Iglesia ha regido los destinos de las mujeres españolas durante medio siglo, y como se quedaron sin tanta influencia social están rabiando y queriendo recuperarla. Esto a mi no me importaría si no fuera por la cobardía de este Gobierno al cederles dinero y prestigio. El otro día Zapatero se fue a ver al nuncio de su santidad. Yo no he visto nunca a un presidente de gobierno cenar en la embajada de otros países dentro de su propio Estado. ¡Es el colmo! Hemos visto a de la Vega vestida con mantilla de Semana Santa besándole las manos al cardenal en Roma. Si nos portamos de esta manera, no entiendo cómo no piden mas. Hemos pasado de darles el 0,52 al 0,7 en el IRPF, mantenemos el 50 por ciento de todas las plazas escolares en sus manos, todo el patrimonio artístico del país, se lo limpiamos, se lo pagamos, y sigue siendo de su propiedad. Si estas son las relaciones que tiene que tener un Estado laico con la Iglesia...

Con un gobierno de supuesta izquierda...

Aquí no hay más que una derecha civilizada, democrática, que es el PSOE, y los fascistas del PP.

¿Y qué pasa con la Memoria? Hablemos de la Ley de Memoria Histórica.

Lo penoso de esta Ley de Memoria Histórica es que hemos tenido que pedirle permiso a la derecha para aprobarla porque el Gobierno insistía en que tenía que haber el mayor consenso y teníamos que estar de acuerdo con todos los partidos, también con los hijos de los que nos asesinaron. Es realmente lamentable, para eso más valía no haber aprobado ninguna ley. En Chile, Argentina, Grecia, Portugal, y no digamos en la Alemania nazi, no sólo han pedido perdón a las víctimas de la dictadura sino que las han indemnizado, en cantidades enormes, al punto de que muchos de mis camaradas republicanos de la resistencia francesa, que fueron condecorados por el Estado francés recibieron una pensión del Estado alemán por su lucha contra el nazismo. Esto no lo conseguimos en España, lo que conseguimos fue la tortura y la cárcel.

¿Por qué?

¿Por qué? Qué desgraciado país el nuestro, mira, nuestro país es único. El único país que se resistió al fascismo fue España, en Alemania escogieron a Hitler, en Italia aquel fantasmón se subió al podio, y los italianos tardaron un montón de tiempo en organizar una resistencia. En Portugal tuvieron una dictadura larguísima pero no vivieron una guerra civil. La única desgraciada, Grecia, vivió una guerra civil, que no fue tan larga y exterminadora como la nuestra, pero bien la sufrieron. La dictadura nuestra duró más que ninguna, arrasó con todo lo que podía, los que no estaban asesinados en las cunetas morían asesinados en los paredones, los que no estaban en la cárcel o en el exilio. Y tardamos mucho más de cuarenta años en empezar a recuperar aquello que teníamos con la República. Y esto no le ha pasado a ningún país. Cuando pasan 17 años en Chile o 15 en Argentina mismos (que además, no fue un exterminio como el de aquí, a pesar del horror), los que lucharon están vivos, jóvenes, dispuestos a dar la batalla. Nuestros padres, y hasta nuestros abuelos, ¿dónde están? Muertos y enterrados y ni siquiera sabemos dónde, los hijos sobrevivieron con muchas dificultades y a los nietos ya no les importa nada.

¿Qué ha pasado? ¿Cómo explicas esa desmemoria?

Bueno, porque hemos pasado 40 ó 50 años arrasando los valores republicanos. Cuando se acepta la monarquía echamos miles de toneladas de infamias sobre nuestros muertos, encarcelados, resistentes y torturados, nuestra memoria y nuestros valores; porque los valores republicanos no se han recuperado nunca más. Y aquí hay unos actores con nombres y apellidos. El señor Santiago Carrillo acepta la bandera nacional y el himno aquel, y se va a besarle el culo al rey... es la traición más grande que se podía haber cometido. Y esto es lo que nos ha pasado. Tanto sufrimiento y tanta lucha por acabar con esa monarquía corrupta, que era la síntesis y el compendio de todos los delitos y todos los crímenes... La monarquía hasta el 31 lo reunía todo, y hemos enlazado directamente con esto, porque este rey sigue haciendo cosas muy parecidas. No tenemos guerra en Marruecos, sería lo único que nos diferenciaría... pero los negocios fraudulentos del rey... Esto, que es la cúpula de la pirámide, se transmite como un diluvio a toda la sociedad. El 50 por ciento de las plazas escolares están en manos de la Iglesia, los medios de comunicación convertidos en grandes holdings... En Madrid entre el 31 y el 39 se publicaban 17 periódicos diarios, de todas las tendencias, lo que ilustraba la vitalidad de una sociedad en expresar sus ideas, una sociedad que vivía apasionadamente las transformaciones sociales del momento. Los medios de comunicación hoy se han convertido en grandes holdings que sólo transmiten la ideología dominante y a las nuevas generaciones, además, no les interesa nada la información, están agarrados a una consola o viendo pornografía. Esta es la transformación moral de nuestro país, que es verdaderamente penosa (lo cuento en la novela). El medio siglo en el que han sido imperantes las fuerzas reaccionarias: la derecha más negra, la Iglesia, el ejército y el gran capital, los valores que han transmitido son los que sabemos, los que les interesan para mantener esa gran alianza que gobierna en España, el ejército, la Iglesia y los grandes capitalistas. Y esta Triple Alianza, esta sí que es la Triple A, gobierna en España sin mermarle nada la influencia moral e ideológica. Ahora, ¿quién pone en cuestión la monarquía? Un articulito por allá, con un lenguaje de lo más suave, bien temeroso (hay que ver lo que le pasó al Jueves)... Y ésta es una monarquía capitalista, patriarcal y beata. Las resistentes somos como los primeros cristianos, sólo nos queda reunirnos en las catacumbas...

La diferencia con la dictadura es que ahora puedo contarte las cosas que te estoy contando y no vamos a la cárcel. Pero el capitalismo, aquí como en todas partes, ha conseguido un efecto enormemente eficaz. Mientras puede mantener la paz social (y a esta paz social en España fueron con absoluta conciencia los sindicatos y los partidos de izquierda con los malditos Pactos de la Moncloa) lo que hace es influir ideológicamente y, además, vende también de manera muy eficaz la idea de que estamos en el mejor de los mundos posibles: libertad de expresión, de reunión, de asociación, de sindicación, de partidos políticos... ¿Qué más quieres? Te pueden decir con todo el cinismo del mundo: “bueno, pues si no te gustan los partidos que hay, monta uno”, esto a mi me los han dicho las compañeritas de varios partidos. “No te gusta lo que dice la televisión, monta una”. Y esto es un absoluto cinismo, porque se sabe perfectamente cómo sólo el gran capital puede disponer de partidos, de campaña electoral y de medios de comunicación. Con los partidos feministas nos presentamos a las elecciones europeas en el año 1999, y reunimos 30-40 millones de pesetas. En aquella campaña los dos partidos mayoritarios presentaron por primera vez a dos mujeres como cabezas de lista, y sabemos que lo hicieron precisamente por la campaña que habíamos llevado nosotras adelante... Se presenta Rosa Díez por el PSOE y María San Gil por el PP. En aquel momento cada partido gastó 3.000 millones de pesetas en la campaña, aparte del peso y prestigio que ya tenían. La Ley electoral bascula...

Y en este escenario de conformismo generalizado, ¿dónde está la izquierda?

Pues en el Partido Feminista, porque la izquierda se ha suicidado. Se suicidó el Partido Comunista, el panorama de IU lo puede ver cualquiera, sí, un poquito más a la izquierda, socialdemócrata... Carlos [París, filósofo y actual pareja de Lidia Falcón] dice que la izquierda padece el síndrome de Estocolmo, porque los derrotados están asumiendo la ideología del vencedor y se trata de ver quién reparte mejor en esta subasta asquerosa. Hace falta una izquierda consciente, que tenga sentido crítico, que tenga el valor de organizarse. No se trata de escribir artículos sino de organizarse con racionalidad. Hay muchos grupos antiglobalización, movimientos estudiantiles, pacifistas, lo que queda del movimiento feminista, atomizado, pero con capacidad de volver a organizarse... Hay que elaborar un programa realista pero transformador y plantear 4 ó 5 cosas.

¿Cuáles?

Primero: acabar con la Iglesia Católica (bueno, con las donaciones, por lo menos...). Segundo: la República, que nos la devuelvan y que los Borbones se vayan al exilio que allí viven muy bien. Tercero: un Estado laico. Cuarto: una República federal, que es la única manera de resolver el problema territorial, y quinto: la nacionalización de los sectores fundamentales de producción. Y no digo que con esto se vaya a hacer la revolución pero por lo menos es avanzar unas mínimas reivindicaciones que un país socialista tiene que tener.


* Aloia Álvarez Feáns pertenece al Consejo de Redacción de Pueblos. Un extracto de esta entrevista ha sido publicado en el nº 31 de la Revista Pueblos, marzo de 2008

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21/02/2008 GMT -6

Lidia Falcón, escritora y feminista: «No entiendo que las chicas se vuelvan a casar de blanco»

lidiafalcon @ 18:15
 
Hija de republicanos, separada con dos hijos a los veintidós años y feminista de amplia trayectoria, Lidia Falcón ha contado su vida en tres autobiografías
 
Diario Ideal
2 Sep 2007
Por Iñaki Esteban/Santander
 
-¿Qué opina de la castración?

-Me ha costado aceptarla porque siempre he defendido el derecho a la integridad física. Pero ya no veo otra solución. No podemos dejar de proteger a las víctimas. Y los tíos, cuando salen, vuelven a violar y a meterse con niños. ¿Qué hacemos? ¿Nos aguantamos?

Lidia Falcón (Madrid, 1935) ha sido desde los años setenta la voz más conocida del feminismo en España. Pero su vida no se agota en esta faceta. Hija de republicanos, se casó a los 17 años, se separó cinco años después, trabajó de camarera y telefonista para sacar adelante a sus hijos y escribió como 'negra' -junto a su ex compañero Eliseo Bayo- 'El libro de la vida sexual', firmado por el psiquiatra franquista Juan José López Ibor.

Todo este trajín le ha servido para lograr una sólida obra autobiográfica, compuesta por tres libros, entre ellos 'La vida arrebatada' (Anagrama). Éste fue también el título de la conferencia que pronunció esta semana en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander, dentro de un curso patrocinado por la Fundación Vocento.

-Usted dice en esa obra que a los 13 años se sentía diferente al resto de sus amigas.

-Procedía de una familia de intelectuales de izquierda y me costaba identificarme con lo que pasaba a mi alrededor. La única ambición de las muchachas era tener una cultura general y casarse. Habíamos vuelto al siglo XIX. El matrimonio era el único plan posible. No había más futuro que la casa, el marido y los hijos.

-Ahora ha vuelto el furor de las bodas entre los jóvenes.

-No entiendo que las chicas se quieran casar de blanco. Se ha vuelto a prestigiar el matrimonio por la iglesia y con un ajuar estupendo, todo para afianzar un tipo de relación reaccionaria. Yo creo que los hombres que tienen ahora 25 años son peores que los que tenían esa edad en el año 80. El enemigo esta ahí y no le hemos derrotado del todo. Le hemos hecho alguna pupa, pero se defiende.

-Usted se casó a los 17 años.

-Se me cruzó la hormona. Siempre he tenido un espíritu rebelde y entonces había unas prohibiciones terribles, así que todo eso me animó a casarme. Había que estar en casa a las nueve de la noche. Mi madre, con la que vivía, me dio una paliza porque me vio por la calle cogida del brazo con mi novio. Me pegó por miedo, porque entonces vivíamos pendientes de lo que decía la gente.

-¿Se sentían marginadas?

-Mi madre estaba sola, no había nadie que la avalara, porque su marido estaba en el exilio, tenía una hija sin que la gente supiera de dónde había salido, lo cual era muy sospechoso, y yo podía seguir el mal camino. Los domingos disimulábamos que íbamos a misa vistiéndonos un poco mejor y saliendo pronto de casa. Eso era la exclusión social.

-¿Siguió el mal camino?

-Mis amigas soportaban siete años de noviazgo, no se acostaban con su pareja, se besaban un poquito, se cogían de la mano e iban al cine los domingos por la tarde. Yo no tenía tanta paciencia.

Realidad de los hombres

-¿Cuánto duró su noviazgo?

-Dos años y pico. Conocí al mozo cuando yo tenía catorce años y me casé con diecisiete. Pero meses antes de casarnos ya nos acostábamos. Bueno, por eso me casé, porque me quedé embarazada.

-¿Cómo fue la convivencia con su madre?

-Los hombres de la familia se fueron al exilio y no quedamos más que mujeres. Mi madre, mi tía, mi abuela, mis dos primas y yo: nos reunimos en Barcelona los restos de aquel naufragio. Mi padre salió de España en el último avión junto a Dolores Ibárruri. Era miembro del comité central de Partido Comunista y yo tenía entonces dos años y pico. Luego leí sus escritos y me sentí totalmente identificada. Pero como contacto personal, como cariño, de eso nada, cero.

-¿Qué concepto tenía de los hombres?

-Yo no tenía ni idea de cómo eran los hombres. El primer día después de casada me encontré la pasta de dientes tirada por ahí, la toalla en el suelo, los calzoncillos por el otro lado. Cada cosa que cogía mi marido la dejaba tirada por la casa. Me dejó pasmada. Muchas de amigas tenían un hermano, un padre o un abuelo y creo que les sorprendió menos que a mí.

-¿Se llevó una decepción?

-Para mí los hombres eran unos seres criticados, porque mi madre y mi abuela eran feministas, pero también idealizados, porque no sabía cómo eran en realidad. Yo quería un chico bueno, y lo tuve, aunque al final amenazó con pegarme. Para lo que había en la época estaba bien, pero era muy limitado.

Madre y mujer

-¿Cuál fue su experiencia de la maternidad?

-¿A qué te refieres?

-¿Se sintió realizada como mujer?

-Bueno, bueno, una madre nunca sabe lo que le viene. Nos faltaba dinero, la medicina era una porquería, no daban anestesia a nadie y fui a un hospital de pobres, en el que me dijeron que dilatara dando vueltas por el pasillo. Aquello era aterrador.

-¿Y cuando tuvo a su hija entre brazos?

-La tuve en la edad que habría tenido que irme a bailar, de excursión, al cine y a estudiar. Me encontré brutalmente metida en la vida adulta. Pero la verdad es que me lo pasé bien porque tengo cierta vocación de felicidad. Mi marido tenía 21 años. Éramos unos críos y siempre que podíamos nos íbamos a la playa. No teníamos dinero. La situación económica era angustiosa.

-Usted se separó hacia la mitad de los años cincuenta. ¿Fue duro?

-Fue un trauma. Pero no estaba dispuesta a aguantar a un esposo que ya no era el amante y el compañero que yo quería. Se reunía con sus amigos, yo estaba todo el día en casa con mis niños, se debió de cansar de mí y se buscó otra. Y eso, claro, de ninguna manera. Tenía un hijo de dos meses y una hija de cinco años. Me pagó unos meses una pensión pero luego dejó de hacerlo. Huyó a Francia huyendo de sus responsabilidades.

-¿Cuántos trabajos ha tenido?

-Empecé de secretaria, fui telefonista en TVE, camarera en varios restaurantes, cuidé niños...

-Hay veces que tenía dos empleos.

-Entraba a los ocho de la mañana, salía a las siete de la tarde, luego iba a TVE y me marchaba a casa a las dos de la mañana. Cuando llegaba, me ponía a estudiar Derecho porque quería salir de esa situación.

-¿Cómo era entonces la televisión?

-La de Barcelona estaba en Montjuic. El tranvía me dejaba en el Paralelo, cogía por el Pueblo Seco y subía por una ladera. Uno de los directivos de TVE me dijo: ¿Para qué quiere trabajar tanto una chica como usted? Y el editor del primer libro de Derecho que escribí, al pagarme, me soltó: «Tome, ya se lo puede gastar en ropa interior».

-¿Era eso todo lo que esperaba de una mujer que había escrito un libro de Derecho?

-¿Cómo te crees que eran los hombres, querido? Bueno, aunque no sé si habéis mejorado mucho.

-¿Cambiaron las cosas con su segunda pareja, el periodista Eliseo Bayo?

-Era un muchacho de 19 años, de un pueblo de Aragón. Marchó a Barcelona a ganarse la vida después de estar varios años en el seminario. Eso hizo que adaptáramos bastante el uno al otro, aunque a él lo detuvieron enseguida, y luego entraba y salía de la cárcel. A mí también me cogieron varias veces.

La Transición

-¿Cómo fue la Transición para las mujeres?

-La Transición fue para los hombres. Hasta el 85 no se consiguió el aborto en los tres supuestos y desde entonces no ha evolucionado nada. Fíjate, en Navarra todavía no se hacen.

-¿Cómo andamos de libertad sexual?

-Parece que hay libertad sexual porque follan a las mujeres todos los días en la televisión. La relación sexual se ha convertido en pornografía. Se empeñan en obsequiarnos con un acto sexual de lo más rutinario, cuando debería significar compañerismo y complicidad.

 
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17/01/2008 GMT -6

Entrevista a Lidia Falcón: "Mujeres para un cambio de siglo"

lidiafalcon @ 23:41
Lidia

EL MUNDO (Magazine)

Lidia Falcón que para muchos es simplemente la feminista (porque feministas hay muchas, pero la feminista, en singular, sólo puede ser ella), tiene una vida desbordante y llena de sorpresas que asoma espontáneamente a la conversación. No lo puede reprimir, y el interlocutor, o la interlocutora (qué difícil resulta el manejo gramatical de los géneros estando frente a Lidia), lo agradece. Con ella se empieza hablando de su obra y se termina hablando de su vida. Contundente, huracanada, lista, lo que más llama la atención de esta mujer es su constante ejercicio de la sinceridad. No lo digo por decir. A los 65 años es difícil mantener la franqueza de una adolescente y no sentirse rehén de nada ni de nadie. Se trata de una actitud tan inusual como envidiable. Y es que Lidia no se muerde la lengua ni contiene ningún gesto. Así, de la misma manera que frunce el ceño cuando le preguntas por Almodóvar, también dispara libremente el verbo para hablar de los hombres de su vida.

Hija de un líder comunista, nieta de anarquistas, fundó el Partido Feminista de España y conoció la cárcel por sus actividades contra el régimen de Franco. Hoy sigue en la brecha, repitiendo lo que tantas veces ha proclamado en los foros del mundo. Tiene un rostro exuberante, abultado, una melena pelirroja que suele acompañar con salcillos largos, y una manifiesta querencia por los sombreros. Parece como si de un momento a otro fuera a arrancarse con una copla. Realmente da el tipo de rompe y rasga.

Pregunta.-¿Cuántas veces le han dicho eso de que "el feminismo ya no es lo que era"?

Respuesta.-Muchas. Esta mañana, sin ir más lejos.

P.-¿Y tiene una frase manufacturada para responder?

R.-No, pero es de cajón. El feminismo es un movimiento de liberación y de lucha contra las injusticias, y yo digo: si se han acabado las injusticias, que venga Dios y lo vea.

P.-Las cosas han mejorado mucho en estos últimos 20 años, eso no puede negarlo...

R.-Hemos avanzado, indudablemente. El movimiento feminista tuvo en nuestro país un gran vigor durante los años 70 y principios de los 80 porque había que luchar contra la legislación fascista y sacar de la nada los cimientos del Estado de bienestar. Hemos pasado 40 años sin subsidio de paro, sin protección para las mujeres maltratadas, sin anticonceptivos y sin aborto. En un principio fuimos nosotras las que prestamos esos servicios: teníamos abogadas, psicólogas, asistentes sociales y hasta tramitábamos viajes a Londres y a Amsterdam para abortar. Con el tiempo se ha conseguido que esto lo asuma en parte el Estado, las autonomías y los ayuntamientos. Así que un plantel importante de esas mujeres que prestaban servicios en el movimiento feminista se han convertido en funcionarias, y ya sabemos que el funcionariado es la antítesis del movimiento subversivo.

P.-Pare un momento, no se embale: ¿está diciendo que las feministas se han adocenado?

R.-Muchas sí. Otras se han instalado en los partidos políticos. En los 70 las mujeres luchadoras estaban en el feminismo, y en los 80 dieron el paso a los partidos, con lo cual el movimiento quedó bastante descapitalizado. Eso por lo que respecta a las mujeres políticas, pero podría hablarle también de las escritoras. En aquellos años todas las escritoras empezaron en la revista Vindicación Feminista, y poco a poco fueron entrando en los grandes medios de comunicación. Antes eran chicas rabiosas contra el sistema, pero ahora ya no rabian porque se han situado.

P.-O sea, que sólo queda usted.

R.-Soy una testaruda única. En efecto, de mi edad ya no hay casi nadie.

P.-Los partidos no arriman el hombro al feminismo.

R.-Nosotras hemos conseguido llevar el feminismo a la política, que es un salto cualitativo importante. Hemos unido diversas maneras de entender el feminismo en un proyecto para llegar a las instituciones a través de elecciones. Esto no se había hecho nunca, y el primer paso ha sido Europa. Pero los partidos políticos, efectivamente, viven de espaldas al feminismo. Recuerdo que en un Congreso invitamos a muchas mujeres de partidos políticos y todas contaron la misma historia: que habían sido marginadas, que dentro les habían impedido promocionarse y que incluso habían sido acosadas sexualmente.

P.-También existe cierta involución en la sociedad. Ahora, más que en décadas anteriores, la prioridad de muchas chicas jóvenes es tener novio y casarse.

R.-Por la iglesia, sí, y luego dar un banquete monstruoso, de tres millones de pesetas. Ha habido una involución de valores y de objetivos en la sociedad durante los horribles 80, como yo les llamo. Somos el país de Europa que menos ahorra. La gente se compra un piso y lo llena enseguida de oros, aunque sean falsos. Y compra también coches que gastan espantosamente, y horteradas enormes, pero luego no consume libros, ni ópera, ni nada constructivo. Todo esto va acompañado por una fuerte ofensiva de la ideología dominante para que haya cosas que no se derrumben. La familia, por ejemplo. Quieren afianzar la familia, refugio de los parados, de la drogadicción, de la falta de objetivos y de ideales. Hoy la gente se aferra al pisito y a la familia, pero no tiene hijos. Nuestra tasa de natalidad es la más baja de Europa. Desde que les dimos anticonceptivos y aborto, las mujeres decidieron que los niños, para su padre. Pero los padres tampoco quieren, claro. El mensaje que más ha calado en la sociedad es el dinero. Hay que ganar dinero. Eso se repite desde que cayó el muro de Berlín. Mire, hay un momento que para mí es muy significativo: cuando los Reyes se vistieron de guapos para respaldar a Mario Conde el día que lo invistieron doctor honoris causa. Nunca se me olvidará aquel horrible discurso.

P.-No sé dónde quiere llegar, Lidia...

R.-Resúmalo así: tengo una repugnancia espantosa por esta etapa de la vida que me ha tocado vivir.

P.-Hablemos de los hombres, si no le importa.

R.-Hablando de las mujeres estamos hablando de los hombres.

P.-¿Qué le sugieren esas parejas asimétricas compuestas por señor mayor-chica joven?

R.-Es curioso lo que les sucede a los hombres: algunos hasta llegan a creer que las prostitutas se acuestan con ellos por placer. Cosas de la mitología masculina. Piensan que siendo viejos, tontos y feos, pueden enamorar a cualquier jovencita. Lo de Rodríguez Menéndez es un caso ejemplar.

P.-A la vuelta del otoño publica usted sus memorias políticas. ¿No ha terminado el tiempo de pasar factura?

R.-Hace un montón de años publiqué la primera parte de mis memorias, y me apetecía seguir con ellas y contar mi etapa matrimonial, pero ya sabe usted cómo son las editoriales: prefieren cosas más comerciales, con nombres propios, así que he escrito las memorias políticas. Mi asignatura pendiente, sin embargo, sigue siendo mi confesión matrimonial.

P.-Hágala ahora.

R.-Sería muy largo... Me casé a los 16 años, y a los 20 ya estaba separada y con dos hijos. Imagínese el panorama. Fue entonces cuando me puse a estudiar.

P.-¿Ahí nació la genuina Lidia Falcón?

R.-No. Yo nací cuando vine al mundo. Mi madre y mi abuela eran feministas, y mi padre, comunista. Estaba llamada a estudiar y desarrollarme políticamente, pero se me ocurrió enamorarme de una manera loca y se fastidió todo. Supongo que en el fondo pensé que casándome obtendría mayores cotas de libertad... Mi padre se había exiliado, salió en el último avión, con Dolores Ibárruri, y fue a Francia, luego a la Unión Soviética, México y Perú, donde había nacido y donde también murió. Todos los hombres de la familia murieron o se exiliaron, y yo me crié rodeada de mujeres: mi madre, mi abuela, mi tía y mis dos primos. Mi madre aguantó en España, nos sacó adelante a todos y sostuvo los restos del naufragio hasta que también se exilió: marchó a América cuando salió de la cárcel.

Lo que quiero decir es que a mí todo me llegó por vía genética: la abuela, hija de un liberal masón, era anarquista y luchó por el cooperativismo, el sindicalismo, el amor libre, la eugenesia, la eutanasia, los anticonceptivos... Mi madre también fue una gran luchadora. Pero a lo que iba, yo me enamoré, quería acostarme con mi novio y me casé. Aquellos años de matrimonio me causaron un problema gravísimo. El marido se fue, no dio un duro y sólo volvió para fastidiar. Me quedé pues sola, estudiando y trabajando. Y por si fuera poco todo aquello, me metí en el Partido Comunista.

P.-¿Hay revelaciones jugosas en sus memorias políticas?

R.-Hay sinceridad, pero a estas alturas no creo que levanten ampollas. A la gente no le importa nada si me fui con Lister o me peleé con Carrillo. ¡Queda tan lejos todo eso!

"Ahora ser comunista es de carcamales, pero hasta hace poco representábamos el bastión de la honradez, la sinceridad y la lucha"

P.-¿Qué cuenta de Carrillo?

R.-Él tenía la consigna de aliarse con la Democracia Cristiana si quería ser un día ministro, con lo cual los militantes del partido tomaban copas con los fiscales del Tribunal de Orden Público y compadreaban con ellos...

P.-¿Se la tiene jurada a sus viejos colegas del PCE?

R.-La mayoría han muerto o han pasado al PSOE. Mantengo pocos amigos. Con Carrillo no me equivoqué nunca. Siempre supe qué clase de personaje era aquel tipejo. Desde mi juventud fui una anticarrillista furibunda. Carrillo era un estúpido y un traidor que arrastraba el nombre del Partido Comunista y con él la fidelidad de sus militantes.

P.-¿Vive la nostalgia con rabia?

R.-No. Pero no puedo evitar cierta tristeza al ver en qué ha terminado todo. Claro que no hay más que mirar hacia Italia para consolarse. El caudal del PC era arrollador. Cuando empezó la transición todos los que pintaban eran del PC: catedráticos, cineastas, escritores, médicos... Ahora, ser comunistas es de carcamales, pero entonces representábamos el bastión de la honradez, la sinceridad y la lucha. Las normas éticas comunistas tenían que ponerse como ejemplo. El muro de Berlín, sin embargo, se les cayó a la cabeza a los dirigentes españoles. Adiós normas de referencia, adiós todo. Ahora llevan 15 años pidiendo perdón por ser comunistas. Bueno, pues yo no estoy dispuesta a pedir perdón por haber sido comunista ni por ser feminista.

P.-Un amigo suyo me ha dicho: "Lidia azuza a la tropa contra los hombres, pero ella siempre ha tenido un buen hombre al lado".

R.-Si no lo tuviera sería tonta. Alguno me ha salido mal, es verdad, como mi marido, del que me tuve que desprender. O, el segundo, a quien también tuve que frenar...

P.-¿Eliseo Bayo?

R.-Sí. Y es que hasta los hombres buenos cojean. Ahora estoy con Carlos París y espero que dure. Además, ninguno de los dos tenemos ya edad para hacer tonterías.

P.-¿Qué le inspira el conde Lecquio?

R.-No he perdido un segundo pensando en ese individuo.

P.-¿Pedro Almodóvar?

R.-Fue un chico bueno, quería hacer un cine nuevo y algunas de sus obras valieron la pena, pero hoy es un oportunista.

P.-¿Garzón?

R.-Quiero creer que es honrado.

P.-¿Julio Iglesias?

R.-Detestable.

P.-¿Gil?

R.-Es más mal educado que los mafiosos típicos.

P.-¿Javier Marías?

R.-Pss. Mediocre.

P.-¿Camilo José Cela?

R.-Aquel año no había nadie mejor para darle el Nobel.

P.-¿Jesulín de Ubrique?

R.-Odio los toros. Arranco las páginas de los periódicos para no verlos.

P.-¿A quién le tiraría huevos?

R.-Tirar huevos no vale la pena. Me parece un gesto blando. Mi ira es profunda, pero hace muchos años decidí contenerme y administrar mis impulsos.

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